Omega, la conexión
Morente-Nick-Lorca-Cohen

Parece mentira que una idea tan
simple no se le haya ocurrido a nadie antes en el mundo editorial. El
libro-compacto parece más un concepto publicitario que una necesidad, pero si
uno repara en los escogidos para dar origen a esta nueva colección de El
Europeo-Karonte, no hay más remedio que rendirse ante su necesaria aparición.
Ahí están Julio Bustamante, Bernardo Atxaga, Luis Pastor, los poemas de Mari Pau
Domínguez, Luis Eduardo Aute o Sisa.
Tal vez lo más interesante de
lo editado hasta el momento sea el trabajo conjunto de Enrique Morente y
Lagartija Nick en Omega. Morente ha ocupado, ya, el lugar de Camarón. Hoy
por hoy, él es el auténtico príncipe gitano. Lagartija Nick no pasaban, hasta
ahora, de ser una banda con más pretensiones que las que les infundía la
sociedad de los medios de comunicación, a ritmo de rock contundente e
intelectual. De Omega todos salen victoriosos.
Morente, aun siendo consciente
del logro de este trabajo, puede que sea el menos sorprendido de todos. Ya tenía
su experiencia poniendo música a poemas de diversos autores en el pasado y son
bien conocidos sus intentos por revitalizar el flamenco, sin caer en la pérdida
de identidad de algunos de los nuevos flamencos. Omega sólo sorprende, en
su caso, por reafirmar su condición de maestro capacitado para todo lo que se le
echa por delante.
Lo más cerca que Lagartija Nick
habían estado de algo parecido eran los textos de José Ignacio García Lapido en
091. En esta ocasión consiguen reconducir sus acordes y adaptarse al desafío con
una pasmosa facilidad y un acierto tal que su recién adquirida condición deja en
evidencia al resto de su generación.
Tampoco los poemas de Federico
García Lorca escogidos, aquellos de Poeta en Nueva York, eran los más
fáciles de adaptar. La única referencia anterior en la que intuir un posible
camino la había marcado Leonard Cohen con sus adaptaciones. Tanto los palos
flamencos como los acordes de rock los han absorbido sin complejos, y
hasta el mismo Leonard Cohen reconoce que Omega es el mejor regalo que le
han hecho en su vida. Evidentemente, una vez más, el viejo canadiense no anda
nada descaminado.