ARTÍCULOS 1996
Con Elastica llega la diversión pura

Mañana sábado, Elastica se presentarán en un
escenario madrileño. Dos años después de su primer single y en su mejor
momento, justo después de editar su disco de debut.
¿Qué
podremos ver allí? Ni más ni menos que lo mejor de la nueva ola de finales
de los 70, reciclado ahora para los 90. Como si The Pretenders aparecieran
en este momento. Nadie en estos últimos quince años ha seguido una evolución
tan parecida y con un sonido tan similar a la de aquella banda, y nadie ha
traído al recuerdo a Chryssie Hynde tanto como Justine Frischmann.
A su lado están Justin Welch, un batería salido del
grupo Spitfire, Annie Holland, una veterana guitarrista de Brighton a la que
no le quedó más remedio que coger el bajo, y Donna Matthews, una guitarrista
de Newport enamorada del punk y de ¡Pink Floyd!
Pero Elastica es, sobre todo, Justine Frischmann.
Con Suede, en sus inicios, grabó su primer single “Be My God/Art”, una pieza
que hoy es objeto de persecución por los coleccionistas. Luego asistió a la
caída y recuperación de la banda de su chico Damon Albarn, Blur.
Para entonces, descartados otros nombres como Dad,
Kinby Grip o Spastics Society, ya había nacido Elastica. De ahí al primer
concierto en la primavera del 93, en el que varios cazatalentos ya estaban
tras la pista. Deceptive Records los fichó y al poco ya lanzaban su primer
single “Stutter”, una edición de 1.000 copias que se vendió en dos días y la
muestra perfecta de su estilo: canciones con la energía del punk, la melodía
de la nueva ola y la inocencia de los grupos que sólo pretenden divertirse.
Después vino “Line Up”, con sesiones hechas para el
programa de John Peel en la cara B: “Vaseline”; “Annie” y “Rock'n'Roll Is
Dead”. El 94 acabó con un contrato con Geffen y un tercer single,
“Connection”. El contrato sólo era otra muestra de su inteligencia: en las
Islas, donde se preocupan por esas cosas, seguían con una independiente, y
fuera, donde les importa un comino, con una multinacional, lo que les
aseguraba una distribución en todos lados.
Hace ahora un mes aparecía Elastica, un
primer disco con 8 canciones ya conocidas para los que han seguido su
discografía y otras 8 nuevas, en unos apretados 40 minutos. Como siempre,
canciones de dos minutos escasos y una visión de la música pop tan descarada
como intrascendente. Tomas rápidas e intensas, sin más, como se supone que
debería ser lo mejor del rock.
Tan sólo “Never Here”, con un bajo calcado a los
clásicos de Joy Division, llega a los cuatro minutos. No es la única
evidencia de otros tiempos. “Line Up” es muy parecida a “I Am The Fly” de
Wire, “Connection” fue denunciada por plagio de “Three-Girl Rumba” de la
misma banda y su nuevo single, “Waking Up”, tiene un asombroso parecido con
“No More Heroes” de los Stranglers.
Elastica nunca han pretendido ocultar sus
influencias y las bandas que escuchaban mientras crecían. En su disco hay
ecos de los Ramones, Blondie, Buzzcocks, Pixies... ¿Que copian? Muchos lo
hacen, pero no todos lo reconocen. Lo suyo es más bien una operación redonda
de reciclaje, donde todo tiene cabida y se utiliza con inteligencia, casi
inconscientemente.
Y no importa, porque sus canciones son simples y
huelen a éxito, a pesar de sonar y actuar como una banda independiente. Ahí
están los ecos orientales de “Indian Song”, el directo “Hold Me Now” y la
gracia de “Car Song” -con unos teclados casi de juguete a cargo de un tal
Dan Abnormal, que no es otro que Damon Albarn-. Todo huele a clásico, ya
desde la portada, como sucedió con el primer disco de The Pretenders. Seguro
que dentro de unos años se seguirá escuchando y, tal vez, recordemos su
concierto de Madrid. Mañana, la solución.