Luna, paladares exquisitos

Guitarras que suenan rugiendo. El tipo que está a tu lado en la
barra del bar murmulla con la boca medio cerrada: "No sé lo que estás
diciendo...pero, de cualquier manera, me da igual". ¿Es éste el lugar? Estás
viviendo a base de una dieta de cigarrillos medio secos y cerveza calentorra, y
puede que hoy no estés en la misma franja horaria en la que estabas ayer.
Bienvenido a "Chinatown", el corte principal de Penthouse, el nuevo álbum
de Luna.
Dean Wareham también lleva escondida en la manga una considerable
cantidad de ingenio. En el delicioso "Lost In Space", Luna combinan el humor
negro con el doloroso arrepentimiento por más de mil resacas. La frágil melodía
suena como campanadas cuando él nos asegura que nos merecemos que "nos acorten
la condena...por buen comportamiento".

Luna se
mueven en otro universo. Tomemos como ejemplo "Moon Palace", una canción que
mezcla referencias culturales no demasiado populares (el espía caído Christopher
Boyce, el guiño a la novela de Paul Auster o el solo de Tom Verlaine) o "Rythm
King", una canción transgresora que se eleva como un oración para que la muerte
de Nixon sea continua y eterna.
Los temas e ideas para las canciones de Luna se pueden encontrar,
cualquier día de estos, en los bolsillos de Dean Wareham. Las va anotando en los
envoltorios de las chocolatinas o en las cajas de cerillas. A menudo no completa
una canción hasta que no le toca hacer la colada, cuando obligatoriamente tiene
que ir recopilando todas las anotaciones sueltas.
Por eso se aprecia un regalo adicional de su Penthouse como "Bonnie
& Clyde", cantado en francés por Wareham y Laetitia Sadier, de Stereolab. La
versión original estaba interpretada por Brigitte Bardot y el mítico Serge
Gainsbourg. Y en "Hedgehog", con el volumen de las guitarras por encima de lo
habitual en sus sedosas texturas, llega la frase para la posteridad: "No es
divertido leer galletitas de la suerte para ti solo". Claro que no, Dean.