Fangoria e Intronautas, tras los Pegamoides y Dinarama

¿Dónde se esconde Alaska? ¿Hay vida después de los
Pegamoides y de Dinarama? ¿Todo se reduce a una intoxicación intermitente de los
medios de comunicación? El gabinete de producciones de Running Circle ha
elaborado la respuesta.
La nueva aventura espacial se llama Fangoria. Puede
que la mayoría se hayan perdido los primeros capítulos, intentando averiguar a
qué oscura razón se debe la desaparición del pop estatal de los 80. La
respuesta, en Fangoria. Reciclados -Alaska y Nacho Canut- y puestos al día, a la
vanguardia de la cultura del club. Su último capítulo, Un día cualquiera en
Vulcano 3.0 contiene 6 canciones y 3 remezclas de techno, ambient
y trance flotante e hipnótico. Ellos se explican desde el más allá.

"Somos un grupo que da rienda suelta a su
esquizofrenia musical: bases rítmicas de música electrónica, sobre las que hay
en la mayoría unas melodías pop, entendido no como un grupo de personas que
hacen música con el único fin de vender, sino como algo más cercano a la idea de
Andy Warhol. Nuestras influencias son innumerables, mezcladas entre sí por un
tratamiento y unos arreglos que le dan unidad y un aire cósmico o sideral, que
también se refleja en los textos, aunque estos están más relacionados con
nuestro mundo interior. No es que queramos abarcarlo todo, es que no nos gusta
lo que existía y no hemos tenido más remedio que hacerlo nosotros: videos,
juegos, estudios de grabación, fanzines, salas... Ya no somos profesionales,
somos aficionados".
Nacho Canut no se conforma con eso y vuela también en
Intronautas. Comunión se compone de 14 ultra-canciones implantadas en un
cerebro tras una abducción de una nave procedente de un planeta lejano, con
sonido apisonadora Ramones-Motörhead y la tecnología más avanzada. Todo un
universo paralelo dentro de un mundo estancado, un viaje alucinante al interior
de unas mentes retorcidas, con ecos de Gracita Morales, Liberace, Mazinger Z,
Raphael, Elvis, El Chapulín Colorado, Tim Burton, Juan de Pablos...