Tras tres décadas fabricando discos y pateándose escenarios, Cave llegó el pasado septiembre a sus 50 años de edad con la misma mirada incisiva de sus grandes ojos, ahora seguramente más serena, y subrayada por un mostacho de bandolero.
Como cada año, las compañías volvieron a
hacer lo de siempre en el último trimestre del año: editar una buena colección
de discos recopilatorios, cajas de varios compactos, discos de remezclas,
conciertos en directo, homenajes a algún artista, acústicos, discos de
versiones, de duetos, discos colectivos con lo que más ha sonado en las radio-fórmulas,
megamixes, discos con lo mejor de cualquier cosa... Una excusa
perfecta para saciar nuestra fiebre consumista. ¿Seguro? Repasemos.
El
año discográfico se cuenta por campañas; una se inicia en febrero, de cara al
verano y los bolos estivales, y la
otra en agosto, de cara a la Navidad. Es en esas entrañables
fiestas cuando todos los sellos discográficos se presentan con sus mejores
armas en el mercado. Y lo hacen acompañados de grandes campañas publicitarias,
con una especial atención hacia la televisión, donde se dejan casi todo su
presupuesto, una buena pasta, en publicidad.
Lo
más curioso es que, mientras el resto del año reina una tremenda
competitividad entre los sellos, de cara a la época navideña -y al verano- los
corazones se ablandan y todos arriman el hombro de alguna manera, cediendo o
editando sus canciones en recopilaciones preparados por la competencia.
Por
si fuera poco, muchas recopilaciones preparadas en los USA o el Reino Unido
nunca son editadas aquí, ya que sus compañías tienen demasiado material en
sus manos para promocionar o porque piensan que no tendrán unas ventas mínimas.
Nada del otro mundo en un Estado en el que, esta vez, se ha quedado en el
tintero, por ejemplo, la colección de Super Furry Animals.
Que
nadie se crea que son los grupos más críticos con el sistema los que menos se
prestan a la jugada. Repasemos. ¿Cuántos discos editaron los rebeldes Pearl
Jam? Este año se les puede encontrar en las tiendas por partida triple, ya que,
además de un directo acústico -el enésimo, teniendo en cuenta que antes
editaron todos y cada uno de los conciertos de su anterior gira-, está
disponible un grandes éxitos doble y un recopilatorio de sus caras B también
doble. Y The Cure ya casi pueden presumir de ser el grupo con más
recopilaciones de éxitos, singles, maxis y remezclas, a lo que se le añade
este año una nueva caja de cuatro compactos con las caras B de sus singles.
Lo
más rentable para las compañías es tirar del fondo del catálogo, sin tener
que hacer mayor esfuerzo. A veces se hace con cierto gusto, editando cajas tan
atractivas como prohibitivas para el bolsillo, como las de Nirvana, Marvin Gaye,
The Mamas & The Papas, Simple Minds, Rolling Stones, The Beatles, The Faces,
Bon Jovi, Michael Jackson o George Harrison de este año o toda la colección
completa de los discos de Caetano Veloso.
Sin
embargo, lo habitual es repetir la misma colección, con escasas variaciones,
una y otra vez, cambiando poco más que la portada, y para demostrarlo en estos
últimos meses se pueden ver por los escaparates nuevos recopilatorios de
Antonio Vega, The Jacksons,John
Denver, Jackson Browne, Tina Turner, Neil Young, Seal, Kylie Minogue, Bee Gees,
Triana, John Mellencamp…
Otros
buscan alguna excusa más original para hacer lo mismo, centrándose en una época
concreta o en canciones perdidas en caras B, como fue el caso, esta temporada,
de Phil Collins, Joni Mitchell, Frank Sinatra, Jean Michel Jarre, Nick Drake,
Blondie...
A
su lado están los que son primerizos en este mundo, aunque seguro que no por última
vez: Mikel Erentxun, Marilyn Manson, Supergrass, 10.000 Maniacs, Robbie Williams,
The Long Ryders, Placebo, Groove Armada, Travis, Everclear, Korn, The Verve,
Afro Celt Sound System, Café Tacuba, Keziah Jones, Wu-Tang Clan...
De
poco vale que los artistas con unos ciertos principios levanten sus protestas.
Muchos tienen estipulado en sus contratos la absoluta libertad para sus compañías
en cuanto a la edición de toda clase de discos recopilatorios. Casi nadie es
dueño de su propio catálogo. De las pocas canciones que Stone Roses grabaron
para su primera compañía, Silverstone, éstos llegaron a editar hasta tres
recopilatorios, utilizando incluso el trabajo artístico de John Squire. Lo
cierto es que las protestas vienen acompañadas de suculentos derechos de autor
que pasan a engrosar las cuentas corrientes de los compositores, así que
tampoco se esfuerzan en denunciarlo.
Muchas
son las fórmulas que explotan las compañías para lucrarse, aunque se les
ocurran pocas innovaciones. Los recopilatorios más innecesarios son,
significativamente, los de mayores ventas. Ahí estuvieron todas esas mezclas de
música de discoteca de sábado noche de saga interminable (Bolero
Mix X, Máquina total X...), que
explican sus ventas si pensamos que ahorran a muchos pinchadiscos horas de
trabajo.
Además
de los discos de duetos -este año Ray Charles o Nancy Sinatra- o de tributo a
un artista -Radio Futura, Steve Wynn, Depeche Mode o Echo & Th Bunnymen son
los homenajeados esta temporada-, también se puede utilizar el recurso del
disco en directo, otra forma de recopilar canciones, que sirve para estimular el
ego de los artistas con el respaldo de su público y cerrar los paréntesis
creativos de las bandas.Rolling Stones,
Aimee Man, Ocean Colour Scene, Dream Theater, Queen, Phoenix o Sexy Sadie fueron
los últimos ejemplos de algo que parece no tener fin.
Quedan
aún las grabaciones acústicas -John Lennon-, las reediciones generalmente con
añadidos -The Clash, David Bowie, Pavement, The Pogues, Jeff Buckley, Bruce
Springsteen, John Lennon, Talking Heads, The Kinks, ABC, Nacha Pop-, los álbumes
de versiones de otros artistas -Paul Weller, k d Lang, Joe Cocker, Molotov,
David Kitt- los discos de remezclas -Depeche Mode- o de Navidad -Chris Isaak,
Dianne Reeves-... Vamos, que si alguien no sabe cómo hacer rentable su negocio,
ya sabe a quién dirigirse.