Afincados en el Área de la Bahía de San Francisco, Rupa & the April Fishes componen música que desafía cualquier clasificación. Su álbum debut, eXtraOrdinary rendition, deja al descubierto influencias de la chanson francesa, el tango argentino, el swing gitano, el folk estadounidense, las cumbias latinas eincluso las ragas indias.
Conviene desmitificar el mito. Kurt Cobain era
un ser atormentado y su muerte a los 27 años lo elevó al olimpo del rock. Pero
en su vida -como en todas, por otra parte- hubo un buen montón de hechos que
han quedado como anécdotas curiosas y que nos ayudan a dar una visión menos
trascendente de Kurt Cobain. Ahora que se cumplen 10 años de su suicidio, éste
es nuestro pequeño homenaje.
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Hubo otros dos grupos que se llamaron Nirvana. El primero tuvo cierta repercusión
en los 60. El segundo fue un grupo de rock cristiano de principios de los 80 que
intentó presentar una demanda contra el grupo de Kurt por uso indebido del
nombre. Cristianos sí, pero la pasta también.
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La primera guitarra -de segunda mano- de Kurt fue un regalo de su tío a los 14
años. Sin embargo, para conseguir su primer amplificador, Kurt tuvo que
recuperar del río la pistola con la que su madre acababa de apuntar a su nuevo
marido después de que ésta la arrojara al río Wishkah. El nombre del rió
serviría para dar título al disco en directo póstumo de 1996. Y de la pistola
nunca más se supo.
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Al comienzo de su carrera, a su madre no le gustaba la compañía de su hijo,
por lo que no le permitía dormir en casa. A veces dormía en casa de un amigo
y, otras, debajo de un puente. De ahí surgió “Something In The Way” que
habla, precisamente, de lo que se siente al dormir debajo de un puente -y no en
casa de un amigo, claro-.
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En 1986 Kurt compró media docena de tortugas y las puso en una bañera en su
salón. Cuando aquello empezó a oler mal, Kurt optó por una solución drástica:
hizo un agujero en el medio del salón. Años después, cuando intentó
contratar a alguien para la limpieza de su casa en Seattle, una señora se
presentó, echó un ojo a lo que había alrededor y salió gritando: “¡Satán
vive aquí!” Los vecinos estaban encantados con el espectáculo.
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Un buen día Kurt y Krist Novoselic decidieron cambiar el nombre de su grupo por
el de Nirvana, que es una palabra del sánscrito que significa el estado de la
suprema sabiduría. ¿Y cuál era el nombre que dejaron atrás? Ed
Ted and Fred and Fecal Matter -Ed Ted y Fred y la Materia Fecal-. Similar, desde
luego.
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Después de una actuación bastante mala en 1988, Kurt y Krist Novoselic estaban
tan enfadados con su primer batería, Chad Channing, que decidieron romperle la
batería en el escenario. Lo que hicieron pronto se convirtió en una rutina si
los conciertos salían mal. ¿Y si salían bien? Entonces rompían sus
instrumentos porque estaban contentos.
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“Smells Like Teen Spirit” le debe su título a una amiga de Kurt. Una noche,
bastante bebidos, ambos estaban discutiendo sobre la revolución juvenil, y su
amiga acabó escribiendo en una pared “Kurt huele a espíritu adolescente”.
Kurt se inspiró en eso después de llegar a la conclusión de que podría ser
alguien capaz de inspirar una rebelión juvenil. Lo que su amiga pensaba de
verdad es que Kurt olía a un desodorante llamado Teen Spirit del que Kurt,
hasta entonces, ni había oído hablar. La canción fue grabada en sólo tres
tomas con todo el grupo tocando a la vez, espoleados por la inmediatez del punk.
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La canción “Stay Away” de Nevermind se iba a titular “Pay To Play”
(“Pagar por tocar”). Alguien debió pensar que no era una buena idea.
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“Polly”, título de una de las canciones de Nevermind es el nombre
comúnmente utilizado para llamar a un loro. Sin embargo, de lo que habla la
canción es de un estupro. La versión que se escucha en el disco es en realidad
una maqueta del año 90 registrada con una guitarra acústica de sólo 5 cuerdas
que Kurt nunca afinaba del todo. Se intentó grabar con todo el grupo, pero no
funcionaba. En una de las sesiones, Kurt salió del estudio y se puso a tocarla
en un sillón. Butch Vig, el avispado productor, cerró con llave el control y
aprovechó dos micrófonos para grabarla. Había solucionado uno de los
principales problemas de aquellas sesiones.
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Al final de Nevermind, diez minutos después de que acaba el último
corte, aparece una canción no listada en los créditos. “Endless, Nameless”,
que así se titula, es una de las canciones más largas -seis minutos- y más
punk de Nirvana. En gran parte de la tirada original en Estados Unidos y muchos
países se omitió por error. Hoy en día es, probablemente, la canción no
acreditada más famosa.
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Nevermind ha vendido más de 15 millones de copias. Fue el disco que
desbancó del número 1 a Dangerous de Michael Jackson. Con respecto a la
imagen que tenía la gente del álbum, Kurt se sentía culpable y llegó a
confesar: “Todos piensan que nos hemos gastado algo así como ocho millones de
dólares en el disco y que nos llevó como seis meses, cuando lo cierto es que
nos llevó tres semanas.” A pesar de que no fue un disco caro, estuvo lejos de
costar los -únicamente- 600 dólares que costó su debut, Bleach.
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En la entrega de premios de la MTV de 1992, mientras interpretaban “Lithium”,
el bajista Krist Novoselic lanzó su bajo al aire y no lo pudo coger. Cayó en
su cabeza y lo tiró al suelo. Kurt, que no lo había visto, empezó a gritarle
por no seguir el ritmo. En la misma ceremonia, Kurt envió a alguien disfrazado
de Michael Jackson a recoger uno de los premios para Nirvana y le hizo decir:
“¡Soy el rey del grunge!”. Ya sabemos en qué se inspiró James Cameron, el
director de Titanic, a la hora de recoger su Oscar.
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En uno de sus conciertos en un festival británico en 1992, Kurt apareció con
un pijama de hospital y en una silla de ruedas, gritando: “No tengo el más mínimo
respeto por los ingleses. Me ponen enfermo.” Menos mal que el escenario estaba
lo suficientemente lejos del público.
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El último disco en estudio del grupo, In Utero, se iba a titular “I
Hate Myself And I Wanna Die”(“Me odio a mí mismo y quiero
morir”). De nuevo, parece que a alguien no le pareció buena idea.
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Cuando Nirvana fue a grabar el concierto acústico para la MTV que se convertiría
en el disco Unplugged In New York, le pidió al realizador que llenase el
escenario de velas y flores. Éste le comentó que aquello parecería un
funeral, a lo que Kurt le respondió que eso era justo lo que pretendía.
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En una ocasión, a la pregunta de cómo definiría su sonido, Kurt respondió:
“Creo que sonamos como The Knack y The Bay City Rollers molestados por Black
Flag y Black Sabbath.”
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Cuando Kurt estuvo en Brasil, le dejó dinero a alguien para que le enviara toda
la discografía de Os Mutantes. Antes de morir, Kurt envió una carta a Arnaldo
Baptista, líder del grupo brasileño, en la que le confesaba su admiración por
la banda. Arnaldo no conocía a Nirvana; recientemente confesó que creía que
el tal Cobain vivía en África.
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Los informes policiales afirman que Kurt murió el día 5 de abril de 1994. Sin
embargo, su madre afirma haber recibido una llamada de su hijo en la noche del 6
de abril. Conviene recordar que su cuerpo fue encontrado el día 8 en su propia
casa. Para más misterio, un detective asegura que Kurt se había inyectado tres
dosis de heroína antes de morir y que, así, no se hubiera podido levantar ni,
mucho menos, apretar el gatillo. Eso sin hablar de la película que parecía
conducir a la teoría de que Courtney Love había sido la que había urdido un
asesinato. Como siempre en estos casos -recuerda lo de Marilyn Monroe-, ya
tenemos munición para llenar libros con las teorías más dispares.
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En sus diarios, publicados en 2002, aparece la frase “Hope I die before I turn
into Pete Townshend” (“Espero morir antes de convertirme en Pete Townshend.
La frase más famosa del himno “My Generation” de The Who, compuesta por
Townshend años atrás, decía: “Hope I die before I get old” (“Espero
morir antes de llegar a viejo”). Pete Townshend está vivo y Kurt Cobain no.