ENTREVISTAS
2007
The Good, The Bad & The Queen,
cartas, relatos históricos y momentos en el tiempo

Damon Albarn tiene la suerte -y el genio- de cara. En lugar de seguir
viviendo las rentas del britpop, Albarn, que sigue siendo el líder de Blur
mientras no se diga lo contrario, ha demostrado en los últimos años una gran
inquietud creativa. Primero, haciendo que Blur cambiaran de estilo totalmente en
sus últimos discos. Después, grabando un disco de música étnica con músicos de
Mali y alumbrando un sello discográfico para recoger este tipo de experiencias.
Más tarde, poniendo en marcha a la banda virtual
de más éxito de la historia, Gorillaz. Y, mientras no paraba de meterse en
nuevos proyectos, lograba convencer a gente como Marianne Faithful, Shaun Ryder,
Norman Cook, Ibrahim Ferrer, De La Soul, Neneh Cherry, Martina Topley-Bird,
Roots Manuva o Ike Turner para que colaborasen con él.
Ahora le toca a su nueva creación, un supergrupo que
toma el nombre de su disco de debut, The Good, The Bad & The Queen, en el que ha
logrado involucrar al ex bajista de los Clash Paul Simonon, al genial baterista
de Fela Kuti y Africa 70 Tony Oladipo Allen y al ex Verve Simon Tong.
Su primer disco es un trabajo ambiental,
caleidoscópico y un tanto oscuro que empezó a tomar forma cuando Albarn supo que
a Tony Allen le había llamado la atención la frase “Tony Allen me tiene
bailando” que incluyó en “Music Is My Radar”, el tema registrado por Blur
para su recopilatorio. Albarn
y el guitarrista Simon Tong
estaban en Lagos para grabar con el veterano batería
Tony Allen.
Trabajando con músicos locales, el trío compuso material que suficiente para un
álbum. De regreso en Inglaterra,
Damon estaba terminando el álbum
Demon Days
de Gorillaz y el proyecto se quedó relegado para más tarde.
Cuando volvieron a retomarlo, y cuando
Damon le dio
las grabaciones al productor Brian 'Danger
Mouse' Burton, la sensación era que el disco había
cambiado. “Sencillamente sentí que ya no me necesitaban en el disco”, asegura
Damon Albarn. “Seguiría utilizando las canciones
pero no iba a cantarlas.
Cuando Brian
se subió al carro fue cuando empezó a convertirse realmente en
The Good, The Bad and The Queen. Yo
empecé a escribir sobre esta zona, el Oeste de Londres, y a definir porqué
pensaba que era un lugar tan especial para vivir”.
El último colaborador en entrar al estudio fue
el bajista de los Clash, también natural
del Oeste de Londres, Paul Simonon.
Cuando le contactaron para saber si estaría interesado en trabajar en el
proyecto, resultó que vivía a sólo unas calles de
Damon. Tras dejar la banda
The Clash, el
principal foco de atención de Paul
había estado centrado no en la música, sino en la pintura, aunque no tuvo ningún
problema en volver al ritmo de componer y ensayar: “Vine a escuchar un par de
temas e, inmediatamente, se me ocurrían unas estrofas de bajo para acompañar.
Así que pensamos 'vamos a probar' y empezamos desde cero. Hicimos un disco
completamente nuevo”.
El resultado es un disco para un lugar y un
tiempo específico, pero con un telón de fondo diverso y de gran alcance
geográficamente. The Good, The Bad &
The Queen hace un viaje desde la tradición del
music-hall inglés hasta el afrobeat del Oeste de África, zigzagueando a
través de las Antillas y su reggae y dub, regresando a Inglaterra
y a la escena punk de Londres, y asimilando la música beat británica de
los años 50 hasta llegar al britpop. Es, declara
Damon, “una
serie de cartas, relatos históricos y momentos en el tiempo”.
“No es una obra nostálgica sobre la calidad de
lo inglés”, continúa. “Trata más sobre lo que creo que significa ser inglés
ahora. Creo que hemos hecho un disco que ofrece un enfoque un bastante fresco de
esta parte de Londres”. Para Paul,
la clave de entender esta zona está en el mercado de Portobello: “Es el eje
central para toda la comunidad, ricos o pobres, todas las diferentes culturas.
Somos el producto de vivir aquí, nuestras experiencias y nuestro punto de vista.
En realidad somos gente con una mentalidad abierta”.
El título hace referencia a una estrofa en el
clímax del disco que dice: “Es la bendita rutina para el bueno, el malo y la
Reina”. “Tiene que ver con el carácter londinense, aunque su visión es propia de
estos tiempos. Siempre quise hacer algo así, pero la manera en que esa identidad
británica se malinterpretó en el pasado, a causa de mis propios errores
juveniles, me aconsejaban olvidar la idea hasta madurar lo suficiente o
encontrar el momento”. Por ahora, por si fuera poco,
The Good, The Bad & The Queen
es un sentido tributo a Londres, un detallado documento histórico y un himno a
las posibilidades del futuro.