ENTREVISTAS
2007
The Decemberists y la Esposa Grulla

El compositor y líder de The Decemberists, Colin
Meloy, se topó por primera vez con la historia de The Crane Wife (La
Esposa Grulla) -título de su nuevo disco- hace varios años, en la sección
infantil de una librería de Portland. Un tradicional cuento popular japonés que
se ha sido transmitido en incontables variaciones y traducciones a través de los
siglos (como suelen hacer los grandes y venerables cuentos populares), esta
aparentemente simple historia ha permanecido con Meloy desde entonces.
“Pensé que sería genial intentar transformarlo en
algún tipo de formato de canción, ya fuese en una única canción o en algo más
largo”, recuerda. “Así que peleé con eso durante años hasta que finalmente me di
cuenta que sólo necesitaba más partes y ponerme a construir aquellas”.
Tenía mucho en lo que ocuparse mientras tanto: en
los últimos tres años su banda, The Decemberists ascendieron hasta la primera
categoría en el mundo de la música con una serie de preciosos álbumes audaces,
incluyendo Picaresque (2005), Her Majesty, The Decemberists (2003)
y Castways And Cutouts (2002). En estos álbumes, las composiciones
artesanas de Meloy casan una infalible destreza melódica con una paleta lírica
arriesgada igualmente válida para pintar fantásticas canciones repletas de
capitanes de barco, legionarios, deshollinadores y buscadores de todo tipo.
Conducidos por estas canciones, y por una dinámica
de grupo que abraza la experimentación incluso aunque celebre formas clásicas de
pop y folk -por no mencionar al klezmer, jig irlandés, cánticos del mar, y rock
progresivo- The Decemberists están firmemente establecidos como un fenómeno
completamente original en el mundo del rock contemporáneo.
Aun así, según su estrella iba en ascenso, Meloy se
dio cuenta de que la banda -él mismo, el multiinstrumentista Chris Funk, el
teclista Jenny Conlee, el bajista Nate Query y el batería John Moen- tenían sus
ojos entrenados en horizontes más amplios. “No era que necesitásemos forzar el
cambio”, explica, “sino que el cambio ya estaba sucediendo. Yo podía notar
cuando estaba sentado con la guitarra que… lo que salía no era las mismas viejas
cosas de siempre”.
Lo que estaba saliendo se convertiría en el disco
más ambicioso de la banda hasta la fecha. Sacando provecho de la inspiración a
fuego lento de la historia de la Esposa-Grulla (Crane Wife), Meloy ha escrito
una colección de canciones que saltan del cuento popular hacia un rico y
complejo paisaje musical. Es tentador pensar en The Crane Wife como un
álbum conceptual, pero eso no es exacto del todo.
El álbum es más como una extrapolación del cuento
popular, un imaginar de nuevo sus temáticas sobre un lienzo más amplio. Porque
cada canción que toca directamente en la interpretación de Meloy de la leyenda
japonesa (el estupendo tema que abre el álbum “The Crane Wife 3”, o su pre-saga,
“The Crane Wife 1 And 2” y varias más), beben del tejido de la historia, sólo
para expandirse en otras visiones.
A veces, las visiones son de deprimentes asesinos
urbanos merodeadores en “The Shankhill Butchers”. Otras, la anegada entremezcla
de amor y muerte se combinan en “Summersong”. Y aunque muerte, guerra, avaricia
y asesinato cubren toda la estructura temática del álbum, The Crane Wife
es una rotunda celebración de la vida.
No importa lo oscuras que lleguen a ser las
palabras, el espíritu del álbum se mantiene a flote por su ilimitada energía y
un extenso vocabulario musical. Abundan estilos e influencias: sombras de Pink
Floyd, Yes y Fairport Convention se compensan con la época intermedia de R.E.M.,
The Waterboys e incluso los primeros U2, aunque el sonido de The Decemberists es
único en la música pop contemporánea.
“Esta fusión de oscuridad y luz cobró forma en el
proceso de grabación, durante el que fuimos capaces de, por primera vez en
nuestra carrera, tomarnos el tiempo necesario para construir arreglos en un
estudio bien equipado montado en Pórtland”. Garantizado el lujo de la
preparación, la banda y los coproductores Chris Walla (guitarrista-productor de
Death Cab For Cutie) y Tucker Martine (Laura Veirs) cultivaron un ambiente de
total libertad creativa durante los dos meses y medio que el grupo empleó en
hacer The Crane Wife.
La incuestionable pieza central del álbum es la
balada de asesinatos de 13 minutos “The Island”, con sus secciones “Come And See”,
“The Landlord’s Daughter”, y “You’ll Not Feel The Drowning”. “A la par que las
letras hacen la crónica de un cuento de rapto, violación y asesinato, los
instrumentos trazan un recorrido remoto a través de múltiples géneros e
influencias musicales”. No obstante, fraguado junto al apremiante y angustioso
rock de “When The War Came”, y confecciones de pop perfecto como “O, Valencia” y
“Sons And Daughters”, empieza a ser como una declaración de propósitos.
“Había una firme intención entre la banda de que no
íbamos a intentar hacer un disco que alguien haría típicamente para un gran
sello discográfico”, explica Meloy. “No queríamos que el hecho de que hubiésemos
firmado para una multinacional cambiase nuestro enfoque o estética. En algunos
sentidos, creo que nos empujó más hacia la izquierda, más allá de la confortable
zona Decemberists”.
The Crane Wife
puede ser muchas cosas: una deconstruida historia popular, una épica íntima, un
gran disco nuevo de una esencial banda americana, pero nunca se podría llamar
típico.