ENTREVISTAS
2007
Super Furry Animals, actrices y tanques

Entre el
segundo disco en solitario de Gruff Rhys, su nuevo proyecto junto al rapero Boom
Bip (de nombre Neon, Neon), un recopilatorio de la serie Trojan a cargo de Guto
Pryce, un proyecto orquestal junto a Charles Hazlewood, las recopilaciones
Welsh Rare Beat y la aventura en paralelo con Acid Casuals de Cian Ciaran,
entre otros, los galeses Super Furry Animals han encontrado tiempo para grabar
su nuevo álbum, Hey Venus!, su -dicen- disco más accesible y el primero
para el reputado sello Rough Trade. Huw Bunford ‘Bunf’, su guitarrista, nos lo
presenta.
El grupo llega a su octavo disco. ¿Cómo os habéis
enfrentado al nuevo álbum para que fuera algo interesante para vosotros?
- Decidimos que queríamos hacer algo
completamente diferente al último disco. Love Kraft era un disco hermoso,
de canciones lentas, introspectivas, con texturas, orquestas... Cada vez hacemos
un disco, parece que reaccionamos frente al sonido del disco anterior.
¿Fue una decisión consciente hacer algo más
accesible y más dinámico desde el principio?
- No lo creo. Lo que intentamos fue cambiar
la forma de escribir, con canciones más breves que fueran más fáciles de recrear
en directo. Escuchamos mucho pop de los 60 y 70, pop progresivo turco de los 70
(en “Into The Night” hemos metido un saz turco)... Aunque nuestra idea del pop
seguramente es distinta de la mayor parte de la gente. En nuestro mundo, éste es
un disco pop de Super Furry Animals.
El dueño de Rough Trade os pidió un disco más
pop.
- Es cierto, y eso influyó en cómo nos
enfrentamos al disco. Incluso se podría argumentar que se debe a que la compañía
de discos mostró interés en lo que estábamos haciendo, algo diferente a lo que
sucede habitualmente, ya que todo suele estar decidido cuando entramos en el
estudio. Nos pidieron un disco pop como Radiator, porque les parecía que
somos un grupo que podemos hacer ese tipo de discos. Curioso que el primer disco
fuera de una multinacional como Sony y el primer disco para una independiente
como Rough Trade sea nuestro disco más pop
¿Es cierto que vuestro próximo disco ya está
preparado para ser grabado?
- Tenemos muchas canciones, sí. En esta
ocasión llegamos a trabajar con 25. El grupo no ha pasado nunca por una época de
falta de inspiración; más bien lo contrario. No todo lo que hacemos es
extraordinario, pero todos en el grupo tenemos siempre canciones para trabajar
cuando nos ponemos a preparar un disco. Las canciones que se han quedado fuera
probablemente formen el siguiente disco, aunque, al mismo tiempo, estamos
trabajando en un disco instrumental, que es algo así como una banda sonora,
aunque no lo que te podrías esperar. Lo estamos haciendo con Charles Hazlewood,
un director de orquesta que no es el típico director, que le gusta experimentar.
Volvamos a Hey Venus! Os montasteis una
bonita historia para conectar las canciones, ¿no?
- Habíamos hecho un pacto junto a nuestro
diseñador habitual, Pete Fowler, para que nuestra colaboración durase
exactamente 10 años. Él contribuyó a crear nuestra faceta visual desde nuestro
segundo disco, Radiador. Se acabó y quisimos contactar con el artista
japonés Keiichi Tanaami, que ronda los 80 años y que nos gustaba a todos.
Trabajó con Andy Warhol en los 60 en Nueva York y fue probablemente el primer
japonés en experimentar con LSD en su trabajo. La razón por la que nos
inventamos la historia fue para que este artista tuviera una indicación, ya que
nunca había escuchado nuestra música. Le escribimos una carta diciéndole que nos
gustaba su trabajo y explicándole el nexo entre las canciones: una joven que se
marcha a la ciudad desde un pueblo pequeño en busca del amor y la gloria, se
convierte en una actriz, aunque después las dificultades, el desencanto y la
amargura la convierten en un ser corrupto; al final un amor inesperado se
convierte en su salvación. Tanaami nos contestó, lo que fue todo una sorpresa, y
se prestó a hacerlo.
David Newfeld ha logrado una producción muy
limpia. ¿Estáis contentos con ello?
- Sí. De hecho después de grabarlo lo
remezclamos tres veces. Él hizo una mezcla muy cruda, casi punk. Después hicimos
otra con el productor Chris Shaw, que trabajó en Rings Around The World.
Y después nosotros hicimos otra remezcla. Así que fue un proceso bastante
complicado hasta llegar al disco que ahora se puede escuchar.
David Newfeld también ha trabajado con otra banda
galesa recién llegada, The Campesinos. ¿Alguna otra banda escocesa que nos
recomendéis?
- The Campesinos son muy buenos. Ahora
bien, es difícil decirte un grupo, ya que las bandas ahora están más en
Internet, en todo el mundo, así que no importa de dónde vengas, ya que la buena
música puede hacerse en cualquier sitio. De todas formas, te recomiendo a los
galeses Elgoodoo. “If I Was A Song” es una canción increíble. Y Gruff está
recopilando ya el volumen dos de la colección Welsh Rare Beat, donde
podréis descubrir más grupos galeses.
¿Cómo es el proceso de composición de una canción
en el grupo? ¿Se trata de una democracia?
- Sí. Trabajamos siempre con la idea de que
cualquiera tiene poder de decisión sobre el grupo, y somos muy cabezotas a la
hora de exponer nuestras ideas. Así que normalmente se trata de una lucha para
imponer nuestros criterios, con lo cual todos contribuimos y las canciones
acaban siendo algo distinto a lo que eran en principio, lo que tampoco está nada
mal.
“Carbon Dating” es toda una sorpresa, como algo
salido de los 50.
- Sí. Cian Ciaran la escribió, y él está
escuchando mucho doo-woop últimamente, así que la influencia viene de ahí.
También escucha mucho techno minimal. Esa canción la compuso él y tiene otra
canción titulada “Bowl Me Over” en esa onda con su proyecto paralelo Acid
Casuals. En este disco casi todas las canciones son de Gruff, aunque hay también
una mía, “Battersea Odyssey”.
Por último me gustaría que me confirmaseis la
anécdota del tanque en el Festival de Reading.
- Sí, es cierto. Nos
presentamos en un tanque en el Festival de
Reading en 1997. Aparcamos el tanque, pusimos un casete de hardcore techno
en función de repetición con el volumen al máximo y cerramos la escotilla con
llave. Creo que fue el lugar al margen de los conciertos en el que más gente se
congregó. Luego paseamos con el tanque por Londres, pero la policía nos paró y
nos obligó a entregar nuestra ‘arma de destrucción auditiva’. Lo más extraño de
todo es que Don Henley, de los Eagles, acabó comprándonoslo. Parece que el tío
tiene una gran colección de tanques en su mansión. Eso sí: antes de entregárselo
lo pintamos de rosa.