ENTREVISTAS
2007
Mika, ha nacido una estrella

Bienvenido al mundo de Mika, un mundo donde se celebra la
fiesta más grande del universo y todo el mundo está invitado. Se podrá comprobar
esta semana en su única actuación en España este 14 de abril, en concreto en
Madrid, concierto para el que estaban vendidas todas las entradas incluso antes
de publicarse su debut en España, lo que da idea del revuelo causado por este
debutante.
Pero, ¿quién es Mika? Mika es
compositor, artista, productor y músico, y está listo para que todo el mundo
tararee su álbum de debut. Sus canciones, combinan la euforia con los elementos
más inesperados: melodramas a la luz del día y cuentos nocturnos, historias de
amor, de pérdida, de abandono, de esperanza y de felicidad, siendo cada una de
ellas una pepita de oro de pop puro.
Mika nació en Beirut a mediados
de los 80, pero la familia de Mika pronto tuvo que trasladarse a París debido a
la guerra. Cuando su padre fue capturado como rehén y mantenido en la embajada
americana en Kuwait, la familia se asentó finalmente en Londres. Una experiencia
turbulenta para un joven que se vio perdido y desubicado. “Fue la combinación
del traslado y del tiempo tan horrible que viví en la escuela durante los
primeros años en Londres lo que me llevó a olvidarme de leer y escribir, y
también a dejar de hablar durante un tiempo. Fui expulsado del colegio durante
más de seis meses. Tuve que recuperarme para encontrar un nuevo colegio. Fue
entonces cuando la música se hizo verdaderamente importante para mí. Me hizo
poner los pies en el suelo”.
Dice ahora que cuando tenía 9
años ya supo que componer canciones era su destino. “Cuando comencé a cantar de
niño, conseguí trabajos en todos los sitios. Con la ayuda de un excelente
profesor de canto ruso conseguí ser muy bueno en los conciertos profesionales.
Hice de todo, desde grabar con la Royal Opera House hasta cantar para una marca
de chicles”.
“Nunca olvidaré cuando llamé a
la British Airways para comprar un billete y, mientras esperaba, escuché mi
propia voz. Fueron unos 8 minutos dolorosos. Creo que la otra razón para
trabajar tanto es que yo era increíblemente barato. Mi madre y yo no teníamos
idea de lo que se suponía que tenían que pagarme, y nadie se dio prisa por
sacarnos de nuestra ignorancia. Mirando hacia atrás, creo que 45 libras por la
melodía de los chicles fue demasiado barato”.
Autodidacta virtuoso del piano,
vocalista especial y nacido para entretener, Mika lleva la música en los huesos,
así que a una temprana edad ya estaba preparado para darlo todo. Mika no se
sintió llamado por el sonido de una radio oculta bajo las mantas de su cama, ni
fue seducido por los destellos de las listas de éxito. En lugar de eso fue
catapultado al escenario de una ópera de Richard Strauss a los 11 años. Mika aún
tiene el póster de la ópera en su sala de estar.
Después de ser excluido
completamente en su colegio –”Ojalá pudiera decir que era un solitario por
elección propia, pero fue algo impuesto”- esta vida fue algo de lo que se
enamoró al instante: “Era un mundo mágico en el que podías vivir. Un universo
paralelo para gente que ilusa, encantadora y sorprendente”.
Durante los últimos 12 años de
su vida ha seguido su máxima de un universo paralelo hasta su conclusión
natural, o sea, su actual álbum de debut, desinhibidamente personal. Con
brillantes melodías y ganchos pegadizos, se trata de un estilo que habla
exactamente de su momento. “Crecí escuchando de todo, desde Joan Baez a Bob
Dylan, hasta Serge Gainsbourg o cosas de flamenco”.
“Mis gustos musicales se han
hecho más eclécticos a medida que he ido creciendo”, continúa, “pero siempre voy
a volver a los grandes compositores, a esa gente que hace grandes discos con su
personal punto de vista: Prince, Harry Nillson, Elton John, incluso Michael
Jackson. Esa gente hace discos de pop asombrosos que no podrían ser
interpretados por nadie más, y eso es lo que yo siempre he querido hacer”.
Sin embargo, esta visión
musical puede que nunca hubiera sido posible. A los 19 años se fue de casa para
estudiar en la Escuela de Económicas de Londres. Lo dejó esa misma tarde y se
inscribió en el Royal College of Music dos semanas después. Ya de estudiante era
un compositor obsesivo: iba a las fiestas y se sentaba al piano para dar
pequeños conciertos de cinco canciones sin anunciarlo.
Una de esas ocasiones le llevó
hacia un primer contrato con el que no quedó muy satisfecho, pero que ahora ve
como una parte esencial en su progreso como artista, aunque en su momento
parecía que le coartaba el espíritu. “Los jefes intentaban llevarme en una
dirección que iba por completo en contra de mi naturaleza. Básicamente querían
que yo siguiera lo que era popular en aquella época. Y en aquel momento lo que
era popular era Craig David, de modo que mi depresión era considerable”.
En medio de la depresión
escribió lo que pronto se convertiría en su canción más distintiva, “Grace Kelly”,
una ópera a modo de parodia con un trasfondo de pop technicolor. “Era una
canción para fastidiar a la gente con la que yo trabajaba en aquel momento”,
explica. “De ahí es de donde vienen las líneas ‘shall I bend over, shall I look
older, just to be put on your shelf’ (Tendré que doblegarme, tendré que parecer
mayor, sólo para que me pongas en tu estantería). Yo estaba muy enfadado.
Aquella compañía tenía todos los recursos pero no tenía alma”.
El pegadizo coro de “Grace
Nelly” se convirtió en la referencia de hacia dónde quería ir Mika. “No puedes
tener miedo a sobresalir. Si nadie iba a poner punto final, tendría que hacerlo
yo mismo”, La voz de Mika necesita hacerse escuchar. Cabalgando sobre los
estribillos con su voz de cuatro octavas, el chico se encontró a sí mismo en
Miami, haciendo maquetas con quien se prestara, a cualquier hora que estuviera
disponible el estudio que pudiera conseguir gratis. Terminó haciéndose amigo del
ingeniero de los Bee Gees que pronto fue despedido por trabajar en dos empleos a
la vez.
Éste es el toque mágico de Mika.
No teme estar solo, porque eso es lo que solía hacer, así que su forma de contar
historias en primera y en tercera persona conectarán con todos y harán que se
domine las listas inmediatamente. Ya sea elogiando las delicias de la mujer con
un funk-rock, “Big Girl (You Are Beautiful)”, condensando los modernos
pecadillos sexuales en “Billy Brown”, o celebrando la alegría de estar vivo en
“Love Today”, él forma parte de un lugar que la música pop no está tan
acostumbrada a visitar. “Escribí Love Today cuando estaba contento, muy
contento. Cuando estás en un buen momento, te sientes atrevido y asumes que todo
el mundo siente lo mismo que tú. A menudo me siento así. De modo que lo plasmo
en una canción”.
Ahora llega el momento de
comprobar en directo por qué se le compara con Freddie Mercury, Rufus Wainwright,
los Bee Gees, Elton John, Scissor Sisters, Scritti Politti... “No veo el momento
de tocar en directo. Es donde todo cobra sentido para mí. Cambias cosas porque
tienes que hacerlo, es una dinámica distinta. Estoy deseando que llegue el
momento. A menudo me siento estresado cuando estoy grabando porque hay muchas
decisiones que tomar. Estás constantemente editando y decidiendo qué debe
quedarse en una canción para siempre. Estoy deseando deshacer todo eso en mis
conciertos en directo e ir a lugares donde no iría necesariamente en el disco”.