Lo primero que llama la atención es su voz: el poder vocal que tiene para desafiar escalas, llegando a los tonos más bajos, sensuales y lentos. Pero también tiene soul y, sobre todo, sabe cómo hacer bailar. Sam Sparro posee, además, un don innato para las melodías y reconoce un estribillo poderoso en cuanto lo oye. No hay más que escuchar un single como “Black And Gold” para comprobarlo y saber por qué su primer disco homónimo es un éxito planetario.
Hay cajas que son casi
de obligada compra. Por ejemplo, A Musical History, en la que se recogen
las grandes canciones de The Band, rarezas, documentos en DVD de su
trayectoria... Lo más importante es que estamos hablando del grupo que acompañó
a Dylan y, sobre todo, de uno de los dos o tres grupos americanos más
influyentes en la historia del rock, especialmente entre las bandas de su propio
país -todo el sonido llamado americana bebe de ellos-. Para quien no
quiera o no pueda hacer ese desembolso, The Best Of Musical History puede
servir como compendio de sus mejores momentos o de introducción. Indispensables.