Corría el año 2001 cuando Charades comenzaron su andadura en Madrid por iniciativa de Isa (Bilbao), María (Barcelona), Coki (Ponferrada) y Guille (Madrid). Su primer trabajo fue The Only One (H-Records, 2004), un EP de cuatro temas a medio camino entre el garage y el pop guitarrero con el que consiguieron llamar la atención del prestigioso sello estadounidense Kill Rock Stars, que incluyó al grupo en el disco recopilatorio Tracks And Fields (2004) junto a bandas y artistas de la talla de Sonic Youth, Gossip, Decemberists o Billy Childish.
Tras registrar un segundo EP que no llegó a ver la luz, Charades lanzaron When Shinning Blue (Corea Discos, 2006) primer disco grande, producido por Santi García, que presentaron a lo largo y ancho de la geografía española actuando en festivales como PopXiriaPop y Primavera Sound. En el verano de 2007, después de un año de arduo trabajo y continuos conciertos, Charades se reencontraron con Santi García listos para grabar su segundo LP. Tras fichar por el veterano sello BCore, aparece En ningún lugar, una nueva colección de canciones que muestra la vibrante evolución de un grupo en continuo e inspirado crecimiento, con el que el grupo se adentra en senderos más envolventes, complejos y, de alguna forma, maduros.
Puede que el mundo no necesite más discos
oscuros, llenos de desengaños, historias terribles y realidades duras. Pero
algunos oyentes sí. Por eso hay quien recibirá el segundo disco de Devastations,
editado en Australia en 2005 y hace poco en nuestro Estado, como maná celestial.
Los australianos, que ahora tienen su centro de operaciones en Berlín desde que
Blixa Bargeld les organizara unos cuantos conciertos en Europa, saben cómo
trabajar esa clase de canciones que parten de las etapas berlinesas de Lou Reed
y David Bowie para acabar en Nick Cave, la referencia a la que siempre se
enfrentan cuando se habla de ellos. Sí, puede que la voz de barítono del
vocalista y bajista Tom Carlyon recuerde a la de su compatriota y a lo que hizo
con los Bad Seeds en el Melbourne de mitad de los 80, pero en su segundo disco,
más que los textos, lo que hace que vuelen por sí solos es el uso de la
instrumentación y las orquestaciones, su auténtico don. Cada coro, cada violín,
incluso cada concesión a la violencia musical -como en “Take You Home” o “What’s
A Place Like That Doing In A Girl Like You” (gran título, por cierto) - suena
necesaria, vital para la razón misma de la existencia de la canción. Da igual
que el espíritu de Leonard Cohen ande por ahí, que Tindersticks y Black Heart
Procession se muevan en coordenadas no muy distintas, que nos podamos imaginar a
Bryan Ferry cantando “Sex & Mayhem”, que la sensación de incomodidad de algunas
películas de David Lynch se pasee por “Take You Home” o “A Man Of Fortune”, que
Jarvis Cocker pudiera hacer suya “Terrified”... Devastations son tan necesarios
para algunos como el humo y el licor al que invocan.