ENTREVISTAS
2006
Pumuky, viaje interior

Jair Ramírez es Pumuky. Él creo esta
aventura, él grabó las canciones solo en su habitación y, aunque cuenta con otra
gente para ayudarle con el directo, Pumuky es la intensa vía que utiliza para
dejarnos escuchar las emocionales canciones de su primer disco, De viaje al
país de las tormentas. Visítalo en pumuky.ws, myspace.com/pumuky o
fotolog.com/pumukyworld.
¿Cuando empezaste como Pumuky? ¿Tenías antecedentes
en otros grupos?
-
Mi primera incursión en el mundo
musical la realicé bajo el pseudónimo Alex kid en el país de las tormentas.
Luego me cansé de un nombre tan largo y me hice llamar Pumuky, pero no existen
diferencias estilísticas entre ambos proyectos. Digamos que era el mismo perro
con distinto collar.
¿Cuántas maquetas llegaste a grabar y qué había en
ellas?
- En el 2002 circularon
tres demos ‘oficiales’ de Alex kid en el país de las tormentas, donde se
repartían cerca de una treintena de canciones. Con Pumuky, un año después, grabé
una maqueta más. En aquellas grabaciones caseras quedaron registradas algunas de
las Canciones que había escrito durante la adolescencia. Textos púberos cosidos
a pequeñas melodías de dormitorio, arropadas a base de acordes acústicos y
juegos electrónicos. Todo era sencillo y urgente.
¿Había una intención previa de cuidar tanto los
arreglos?
- Cuando consigo tener una melodía y un texto que me
emocione, mi cabeza descansa. Los arreglos pueden llegar o no; si llegan porque
la musa anda cerca, los grabaré de repente y sin darles muchas vueltas; si no
llegan, la canción quedará desnuda, pero no desprotegida. Cuando ‘arreglo’ una
canción no soy conciente de estar componiendo arreglos, solo juego…
Después de estos meses, ¿qué canciones son las que
encuentran mejor repercusión?
-
Las personas que conocían las demos
han acogido con mayor entusiasmo las canciones nuevas o inéditas del disco, como
“Vértigo ante la posibilidad inminente de ser feliz”, “La hoguera más grande del
mundo” o “Réquiem por el chico cangrejo”. Muchos de ellos me reconocen que les
cuesta acostumbrarse a nuevas versiones de temas que ya conocían desde hace años
por las maquetas. Sin embargo, los que se enfrentan por primera vez a las
canciones, porque no conocían a Pumuky antes del disco, les han gustado mucho
piezas como “Dummies In Love” o “Pequeño”, esta última bastante antigua.
¿Por qué crees que "Dummies In Love" es de las más
valoradas?
- “Dummies In Love” fue
una canción muy radiada porque, entre otras cosas, la Demo donde aparecía fue
elegida como ‘la mejor del año’ para el programa Disco Grande, de Radio 3. Puede
ser que por eso mucha gente la conozca. “Dummies In Love” está construida sobre
una melodía sencilla que va cobrando intensidad a lo largo de la canción,
atrapando al oyente. Es hipnótica y pegadiza; cuando entra, cuesta sacársela de
la cabeza. Además, cuenta una historia impregnada de sentimientos cercanos a
cualquier mortal, por lo que es fácil sentirse familiarizado con ella.
¿Cómo te imaginas que sería el disco si lo hubieses
grabado en un gran estudio o con otros músicos?
- No me lo imagino. Estoy
tan mal (o bien) acostumbrado a grabar solo, y de cualquier manera, que me
cuesta hacerme una idea de cómo sonarían las canciones grabadas en condiciones y
con músicos que sepan tocar. No sé si el resultado sería mejor o peor, pero
seguro sería muy diferente… Tengo curiosidad por probarlo, aunque de momento
sigo trabajando como siempre.
¿Entiendes la electrónica como un medio más o como
el complemento al sonido de las canciones?
-
Hoy día la electrónica está al alcance
de todos, ofreciéndote un abanico de posibilidades inmensa. Yo, aun siendo
profano, la suelo utilizar para conseguir esas atmósferas tan ‘pumukyanas’ que
hay el disco. Además, es más cómodo programar una batería que llevártela a
cuesta hasta un quinto, para a continuación torturar a los vecinos...
Hay algo que produce incomodidad, en el buen
sentido, de estar asistiendo, mientras escuchas el disco, a tus confesiones, a
tus emociones más íntimas. ¿Te molesta a ti descubrirte así?
- El tipo de emociones
que llegamos a experimentar los humanos no difiere mucho de los unos a los
otros. Yo puedo hablar de mis sentimientos y otra persona pensar que hablo de
los suyos... Al final todos somos muy parecidos. Las historias que escribo están
salpicadas de apuntes autobiográficos, pero no siempre voy relatando episodios
de mi vida, eso me limitaría. No sufro cuando desnudo mis sentimientos ante el
oyente porque, en el fondo, todos andamos desnudos.
¿Dónde pones el límite a la hora de revelar tus
sentimientos?
-
Todo lo contrario, intento traspasar
mis limites y poder llegar a sentir lo que no siento, y expresarlo...
¿Encuentras que la melancolía es bella y la mejor
forma de expresarte en los textos?
- Como una vez comentó Daniel Muchiut,
fotógrafo argentino que participa con algunas de sus fotos en el Arte del disco,
“se crea desde el dolor”. La melancolía es un estado de ánimo prolífico, un buen
caldo de cultivo donde nutrirte y expresarte.
Hay algunas influencias que siempre salen a relucir
al hablar de tu música. Pero, ¿qué otros artistas escuchas que no
relacionaríamos contigo?
-
Mencionar mis bandas preferidas es una
de las preguntas que siempre me deja sin saber qué responder porque me gustan
muchas, y muy diferentes unas de otras... Algunas bandas de las que tengo disco
en casa, al azar, y de las primeras que me vienen a la cabeza, que quizás en un
principio no relacionen conmigo, serían, por ejemplo:
Mogwai, Yo la tengo, Diabologum y sus
reencarnaciones, Gorky’s Zigotic Mynci, The Delgados, Broadcast, Ms John Soda,
Patrick Wolf, etc., etc. Sólo son algunas pistas.
¿Crees que has ido aprendiendo o evolucionando a la
hora de hacer música?
- No estoy muy seguro.
Supongo que habré aprendido algo. Técnicamente no creo que haya evolucionado
demasiado, pero tampoco es algo que me quite el sueño. Para escribir una canción
sólo se necesitan tres o cuatro acordes, un trozo de papel y un lápiz...
¿En dónde está para ti el éxito de lo que haces,
porque has tenido cierta repercusión en la crítica, pero supongo que con tu
compañía es difícil llegar a la gente?
- Hay mucha más gente de
la que yo nunca imaginé que sigue a Pumuky; eso en parte me conmueve. Pero, en
primer lugar, yo hago música porque necesito hacerla: es como una terapia. El
éxito es muy relativo, y en mi caso no tiene nada que ver con el número de
copias que se vendan del disco porque, si así fuera, estaría tocado y hundido.
¿Crees que sigues conservando la frescura de tus
primeras canciones?
-
Quiero creer que cada vez que escribo
una canción huele a fresco. El día que no sea así, mejor dejarlo...
¿Cuáles son ahora
tus próximos proyectos?
-
Ya estoy trabajando en las nuevas canciones del próximo disco de
Pumuky. A diferencia del debut, en este nuevo trabajo quiero contar con algunas
colaboraciones, y he contactado con músicos como los Hermanos Cantudo
(Limousine, Jubilee) o Coque Iturriaga (Migala), entre otros. En noviembre
estaremos de nuevo de gira por la península presentando De viaje al país de
las tormentas. Todavía le queda mecha.