ENTREVISTAS
2006
Primal Scream, el rock’n’roll
más excitante

Riot City Blues
es un buen disco de
rock de ahora, justo lo que los Rolling Stones deberían estar haciendo hoy en
día para mantener su leyenda en todo lo alto en sus grabaciones. Pero no, ese
papel lo interpretan Primal Scream, probablemente la mejor banda de rock del
mundo en directo hoy en día, aunque en estudio todos preferimos su otra faceta,
la de discos como Screamadelica, Vanishing Point, Xtrmntr o
Evil Heat. Repasamos con Bobby Gillespie lo mejor y lo peor de un grupo como
los que ya no existen.
El nuevo disco da a entender
que no os arrepentís de haber editado en su día, 1994, Give Out But Don’t
Give Up, vuestro disco más rock, el que más se critica.
- No me arrepiento. No
teníamos otra elección. Son las canciones que escribíamos entonces, cuando el
grupo estaba metido en un pozo. Es difícil darle continuidad a algo como
Screamadelica. Cuando llegaron la heroína y la cocaína se jodió la
creatividad. Aunque ya estaban ahí desde el 91, la cosa se volvió peor. Los del
grupo sólo nos presentábamos a los ensayos en Brighton para conseguir drogas,
porque allí eran más baratas, y después nos metíamos de nuevo en el tren a
Londres. Fue algo deprimente. Pero al menos un par de nuestros mejores momentos
están ahí, como “Sad And Blue”. Cuando la oigo me siento orgulloso de estar en
este grupo. No hay un grupo británico que pueda tocar country-soul como
nosotros. Mucha gente, como Elvis Costello, lo han intentado, pero no lo
consiguen. Nosotros tenemos el jodido ritmo. Es muy difícil tocar despacio y
suave. Da igual lo que diga la gente: intentamos hacer algo diferente. Perdimos
un montón de seguidores. ¡Pero eso está bien!
Este disco es una vuelta a lo
básico. ¿Os habíais cansado de ser unos pioneros?
- Simplemente queríamos
hacer música excitante y buena que fuera estática. Me gustan los primeros
singles de The Beatles, en los que el goce es increíble. Es la droga más rara
del mundo. Es como estar enamorado. Sin saberlo siquiera, creo que es lo que
estábamos buscando. Creo que somos uno de los grupos de rock’n’roll más
excitantes del mundo, así que quería capturar eso en el disco.
En el álbum destacaría
“Suicide Sally And Johnny Guitar”, que habla del abuso de uno mismo que sigue a
la fama.
- Sí, es mi favorita.
Pero también habla de la cirugía estética y de la gente que odian cómo son.
Conocí a un George que se voló los sesos, y también conozco a una Sally. Es una
canción de rock’n’roll sin moraleja. Es lo que es.
“When The Bomb Drops” es otro
gran momento, como de psicodelia malsana y música malévola.
- Incluso cuando
hacíamos música electrónica en el último disco, en directo sonábamos diferentes,
con capas de ruido, muy fuerte y duro. Este álbum es más tradicional. Sigue el
espíritu de Creedence Clearwater Revival, Jerry Lee Lewis y Gene Vincent, aunque
también hay alguna pequeña parte de música escocesa e irlandesa.
Es cierto que vuestros
conciertos hacen que la gente quiera estar en un grupo.
- A mí me hace querer
estar en un grupo. Me encanta. Todo lo que siempre quise es estar en un grupo.
Creo que estoy en un gran grupo. Nos ha llevado mucho llegar hasta aquí, pero
ahora sienta bien estar en Primal Scream.
Has declarado tu admiración
por Ian Brown (The Stone Roses), que te has emocionado cuando Shane McGowan (The
Pogues) ha subido a cantar con vosotros, que te impresiona que a tu héroe de la
adolescencia Mick Jones (The Clash) le guste el grupo. Pero, ¿hay alguien que
pienses que es mejor que vosotros?
- Nosotros lo hacemos
lo mejor que podemos. Con alguien que está en un cartel de un festival por
encima de nosotros lo único que pensamos es en destrozarlo, haciéndolo lo mejor
posible.
Con vuestro comportamiento
después de Screamadelica, ¿deberíais estar muertos?
- Como grupo, sí.
Algunos componentes del grupo, sí. Yo, tal vez. Alguna gente que conocemos, sí,
murió. Y otros nunca regresaron, mental y emocionalmente. Pero lo pasamos bien.
¿Arrepentimientos? No, no, no...
Hay muchos mitos sobre el
grupo. Hay un periodista que cuenta que una vez en Nueva York estabais
discutiendo en la calle. ‘Cojamos chino’. ‘No, vietnamita’. ‘¿Por qué no indio?’
Cuando sugirió una hamburguesa, todos le mirasteis sorprendidos y le dijisteis:
‘Estamos hablando de drogas, no de comida’.
- Seguramente. Recuerdo
que en la gira de Screamadelica teníamos una cena con ejecutivos. Cuando
llegó la heroína todos nos esfumamos. Era tan fuerte que, cuando volvimos,
empezamos a caernos encima de la comida. No era una buena señal. Había mucha
presión sobre el grupo, muchos intereses de mucha gente, con lo que hay muchas
historias así. Nuestro guitarrista Andrew Innes y su mujer tienen el título de
Farmacia. Experimentará con cualquier cosa que le des. Él fue de los primeros en
comprar un ordenador y aprender a trabajar con él. Los chicos de Oasis le llaman
‘Cerebro’.
Otro mito: Primal Scream se
negaron a participar en el programa Top Of The Pops en 1995 porque el aeropuerto
al que os tenían que llevar, el de Luton en Londres, no era lo suficientemente
rock’n’roll. A partir de ahí vetaron vuestra presencia.
- Bueno, leí hace unos
años que el último concierto de The Yardbirds había sido en la Politécnica de
Luton. Así que nos dijimos que nunca iríamos ni remotamente cerca de Luton. ¿No
es algo bueno, no? No es un lugar mítico, no es legendario. Estábamos en Dublín
y tocábamos a continuación en Cork. Querían que volásemos a Luton, que pasásemos
el día allí para grabar el programa, lo que normalmente lleva unas nueve horas,
y que volásemos de vuelta a Cork para el concierto sin probar sonido. Así que
decidimos ir a Cork. Era una pérdida de tiempo. El single “(I’m Gonna) Cry
Myself Blind” estaba en el puesto 65 de las listas, lejos de los 10 primeros. No
creo que nos vetasen por ello, aunque sí ha habido incontables ocasiones en que
nos han dicho que nunca volveríamos a trabajar en este negocio. Nos pasa todo el
tiempo y nos importa un pimiento.
¿Todavía lo vivís de verdad?
- Todavía interpretamos
las canciones con total convicción y pasión. En este disco se puede escuchar
claramente que todavía nos gusta la música. No se trata de apariencia.