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CALEXICO 2008

Calexico, la vida en la frontera

 

"Vals ahogado"

Los hijos descarriados han acabado devorando a su padre. Al menos, superándolo en repercusión. Ellos, Joey Burns y John Convertino, que encontraron en su día un hogar nómada con el que recorrer parte del mundo -Giant Sand, al mando de Howe Gelb- han visto como un proyecto casero -Calexico- creado en un parón de la banda que los dio a conocer tiene, hoy, mayor reconocimiento. ¿Y qué es Calexico, además del nombre de una ciudad fronteriza y el choque de dos palabras como California y México que ya indican bastante sobre sus intenciones?

 
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ULTRASÓNICA 2006 ENTREVISTA CON OK GO
Ultrasonica e-zine :: Xavier Valiño


ENTREVISTAS 2006

OK Go, a la electricidad por el frío

 

 

Es invierno en Malmö, la ciudad industrial sueca a la que OK Go ha ido a grabar su segundo álbum para Capitol. La banda, compuesta por Damian Kulash (voz, guitarra), Andy Ross (guitarra, teclado), Tim Nordwind (bajo) y Dan Konopka (batería), está emocionada pero preocupada. “Acabábamos de pasar dos años de gira por todo el mundo y otros seis meses de vuelta en casa, componiendo y descartando más de sesenta temas nuevos”, aseguran.

 

A pesar de que el proceso de composición fue extenuante parece que también acabó siendo fructífero: OK Go terminó con una colección de maquetas tan potente que llamó la atención del súper productor Tore Johansson, el buscadísimo hombre oculto tras el álbum de debut de Franz Ferdinand y los éxitos de los Cardigans.

 

Las primeras palabras de Tore fueron toscas. “Con su acento sueco, medio amenazador, medio de broma, nos dijo que cuando acabásemos una toma no iba a entrar corriendo en el estudio sonriendo y agitando los brazos como un productor americano. Si nos decía que algo estaba OK, es que estaba perfecto. Si no decía nada, teníamos que volver a hacerlo hasta que nos dijera que parásemos. Tore se pasó diez minutos burlándose de la superficialidad clónica americana, que, según él, es cuna de sistemas de edición más inteligentes que las personas que los usan. Nos aseguró que sería mucho más sencillo allí. Nos empujó a meternos juntos en una habitación y hacer rock”. 

 

Y eso parece que hicieron. El resultado es Oh No, un álbum más enérgico que lo que se podía esperar de ellos. Mientras que otras bandas se estrellan o hinchan con sus segundos trabajos, OK Go se ha apretado las tuercas y deshecho de lo innecesario para ofrecer 42 minutos de rock sin aditamentos. O sea, la continuación a su debut en el 2002, que consolidó a OK Go como creadores de canciones inteligentes y muy pegadizas. “Si aquel álbum fue como el travieso delegado de la clase, inteligente, popular y sexy, y no tan inocente como parece, Oh No es ese mismo chaval después de pasar un tórrido verano con peleas en bares de toda la ciudad incluidas”, afirma el cuarteto.

 

Oh No es más duro. Desde el caótico torrente de intensas guitarras que abren “Invincible”, el tema central, hasta el ácido estribillo de “The House Wins”, el punzante tema final del álbum (“You don't have to be alone to be lonely… you might as well give in”), el disco rebosa electricidad”, aseguran. Desde luego que es más eléctrico que su predecesor. Y lo hace con el llamativo riff de rock clásico de “Do What You Want” o el sonido de tintes nueva oleros de “Here It Goes Again”.

 

Aún hay más. “A Good Idea at the Time” es una respuesta arrogante, línea a línea, al clásico de los Stones “Sympathy for the Devil”, en el que hemos transformado los famosos “ooh-ooh” en algo que se debe escuchar”. Le pisa los talones “Oh Lately It’s So Quiet”, una historia de fantasmas para, un par de temas más tarde, trasladarnos a otro lugar, atravesando la pista de baile hasta conseguir un sórdido ritmo tipo Clash de la era disco en “A Million Ways”.

 

Cualquiera que haya vivido la euforia de los directos de la banda reconocerá el impulso frenético que subyace en Oh No. “Queríamos hacer un disco que sonara al grupo y no un proyecto de estudio embriagador y afectado”, dice el vocalista Damian Kulash. “Todo el mundo nos dice que el rock and roll es la sombra de lo que era, una vieja vaca lechera que sonríe al granjero cada mañana. Nosotros aún vemos un toro enérgico que rebosa fuerza en el establo.”

 

La energía de la banda no se detiene al borde del escenario ni al final del disco. Desde la influyente guía de uso que publicaron para las bandas que deseen ver al Presidente Bush dejar la presidencia (hay que ver la avalancha de correo lleno de odio que recibieron), hasta la columna mensual que escribieron para una revista japonesa de rock, o su gira por Estados Unidos como banda del programa de la radio pública This American Life, OK Go siempre parece encontrar un nuevo rincón en el mundo que explorar y hacer suyo. Con Oh No vienen en busca del tuyo.

 

Xavier Valiño