ENTREVISTAS
2006
OK Go, a la electricidad por el frío

Es invierno en Malmö, la
ciudad industrial sueca a la que OK Go ha ido a grabar su segundo álbum para
Capitol. La banda, compuesta por Damian Kulash (voz,
guitarra), Andy Ross (guitarra, teclado), Tim Nordwind (bajo) y Dan Konopka
(batería), está emocionada pero preocupada. “Acabábamos de pasar dos años
de gira por todo el mundo y otros seis meses de vuelta en casa, componiendo y
descartando más de sesenta temas nuevos”, aseguran.
A pesar de que el proceso de
composición fue extenuante parece que también acabó siendo fructífero: OK Go
terminó con una colección de maquetas tan potente que llamó la atención del
súper productor Tore Johansson,
el buscadísimo hombre oculto tras el álbum de debut de Franz Ferdinand y los
éxitos de los Cardigans.
Las primeras
palabras de Tore fueron toscas. “Con su acento sueco, medio amenazador, medio de
broma, nos dijo que cuando acabásemos una toma no iba a entrar corriendo en el
estudio sonriendo y agitando los brazos como un productor americano. Si nos
decía que algo estaba OK, es que estaba perfecto. Si no decía nada, teníamos que
volver a hacerlo hasta que nos dijera que parásemos. Tore se pasó diez minutos
burlándose de la superficialidad clónica americana, que, según él, es cuna de
sistemas de edición más inteligentes que las personas que los usan. Nos aseguró
que sería mucho más sencillo allí. Nos empujó a meternos juntos en una
habitación y hacer rock”.
Y eso parece que hicieron. El
resultado es Oh No, un álbum más enérgico que lo que se podía esperar de
ellos. Mientras que otras bandas se estrellan o hinchan con sus segundos
trabajos, OK Go se ha apretado las tuercas y deshecho de lo innecesario para
ofrecer 42 minutos de rock sin aditamentos. O sea, la continuación a su debut en
el 2002, que consolidó a OK Go como creadores de canciones inteligentes y muy
pegadizas. “Si aquel álbum fue como el travieso delegado de la clase,
inteligente, popular y sexy, y no tan inocente como parece, Oh No es ese
mismo chaval después de pasar un tórrido verano con peleas en bares de toda la
ciudad incluidas”, afirma el cuarteto.
“Oh
No es más duro.
Desde el caótico torrente de intensas guitarras que abren “Invincible”, el
tema central, hasta el ácido estribillo de “The House Wins”, el punzante tema
final del álbum (“You don't have to be alone to be lonely… you might as well
give in”), el disco rebosa electricidad”, aseguran. Desde luego que es más
eléctrico que su predecesor. Y lo hace con el llamativo riff de rock clásico de
“Do What You Want” o el sonido de tintes nueva oleros de “Here It Goes Again”.
Aún hay más. “A Good Idea at the
Time” es una respuesta arrogante, línea a línea, al clásico de los Stones
“Sympathy for the Devil”, en el que hemos transformado los famosos “ooh-ooh” en
algo que se debe escuchar”. Le pisa los talones “Oh Lately It’s So Quiet”, una
historia de fantasmas para, un par de temas más tarde, trasladarnos a otro
lugar, atravesando la pista de baile hasta conseguir un sórdido ritmo tipo Clash
de la era disco en “A Million Ways”.
Cualquiera que haya vivido la
euforia de los directos de la banda reconocerá el impulso frenético que subyace
en Oh No. “Queríamos hacer un disco que sonara al grupo y no un proyecto
de estudio embriagador y afectado”, dice el vocalista Damian Kulash. “Todo el
mundo nos dice que el rock and roll es la sombra de
lo que era, una vieja vaca lechera que sonríe al granjero cada mañana.
Nosotros aún vemos un toro enérgico que rebosa fuerza en el establo.”
La energía de la banda no se
detiene al borde del escenario ni al final del disco. Desde la influyente guía
de uso que publicaron para las bandas que deseen ver al Presidente Bush dejar la
presidencia (hay que ver la avalancha de correo lleno de odio que recibieron),
hasta la columna mensual que escribieron para una revista japonesa de rock, o su
gira por Estados Unidos como banda del programa de la radio pública This
American Life, OK Go siempre parece encontrar un nuevo rincón en el mundo que
explorar y hacer suyo. Con Oh No vienen en busca del tuyo.