ENTREVISTAS
2006
Marisa
Monte, universo particular

Seis años hemos tenido que esperar para un nuevo disco
de Marisa Monte, pero ahora llegan no uno, sino dos, editados al mismo tiempo:
infinito particular, un trabajo más pop, y Universo ao meu redor,
su particular recreación del samba.
Aunque comenzó a
tocar la batería a los nueve años, antes de ejercitarse con la guitarra y
educarse en el canto lírico ya en plena adolescencia, toda una vida dedicada por
entero a la música se ha traducido en un producción discográfica a todas luces
escasa, con un pequeño puñado de discos que, sin embargo, la han mantenido todos
estos años como el estandarte de la música brasileña de ahora.
Marisa Monte, que
siempre ha conseguido cautivar, gracias a su versatilidad, a todo tipo de
audiencias, ha sabido compaginar con agilidad y buen gusto tradición y
vanguardia, música popular y pop-rock en un repertorio que, en veinte años de
carrera, ha sido condensado en sólo cinco álbumes, por difícil que parezca.
Ella justifica
tan exigua productividad con su entrega perenne al público. “Toda mi trayectoria
se ha venido realizando en contacto directo con el público. Hasta 2001, año en
el que concluí la gira de presentación de mi último disco Memórias, crónicas
e declaraçoes de amor (2000), prácticamente no paré de viajar,” confiesa una
Marisa Monte que, conviene recordarlo, se presentó en disco con un debut grabado
en directo.
Con esos
antecedentes, el lanzamiento de 27 nuevas canciones repartidas en dos discos de
edición simultánea, Infinito particular (EMI, 2006) y Universo ao meu
redor (EMI, 2006), lo primero que causa es sorpresa. En el tiempo libre y de
relativo descanso que le ha dejado su reciente maternidad parece estar el origen
de tan repentino exceso de creatividad, hasta ahora inédito en su trayectoria.
“Quedé embarazada
durante la grabación de Tribalistas (2001) -el exitoso proyecto concebido
junto a Arnaldo Antunes y Carlinhos Brown que se convirtió en su disco de más
éxito- y como mi primer hijo nació al mes del lanzamiento del álbum no pude
salir a presentarlo en directo, así que aproveché la oportunidad para quedarme
en casa y recuperar de entre mis archivos algunas maquetas e ideas que habían
quedado inconclusas”.
La cantante
dedicó parte de ese tiempo a investigar sobre el samba carioca de todas las
épocas, desde aquel que sólo es recordado a través de la tradición oral al más
reciente, con objeto de trasladarlo a un lenguaje más actual sin traicionar las
raíces. Esa finalidad historicista queda reflejada en Universo ao meu redor,
un primoroso trabajo de síntesis que combina composiciones patrimoniales,
pertenecientes a un periodo que va de 1944 a 1980, con otras de ahora mismo.
Como la propia
Marisa Monte señala, parece que importaban más lo temas. “Más que al samba
propiamente dicho, el disco está orientado a reflejar la atmósfera del samba con
sus temas más frecuentes: el amor, la naturaleza, la condición humana, la
connivencia a través del arte, la propia música…”
La contribución
especial de otras artistas como David Byrne, Cézar Mendes, Arnaldo Antunes y
Carlinhos Brown en algunas composiciones ayudan a equilibrar tradición y
contemporaneidad con unos resultados deslumbrantes. Infinito particular,
sin embargo, parte de propósitos más híbridos. Con la colaboración de Eumir
Deodato, Philip Glass y Joao Donato en los arreglos, y la de Seu Jorge, Arnaldo
Antunes y Carlinhos Brown, entre otros, en la composición, en el disco se
encuentran ritmos tribales a bajas revoluciones, reggae subliminal, bossa, sones
latinoamericanos, ecos bohemios y retazos de apacible psicodelia alzada a partir
de ambientes cíclicos que se enredan alrededor de la melodiosa voz de una Monte
que sigue conservando su facultades.