A los dos años empezó a tocar instrumentos. Con 10 tocaba la guitarra. A los 14 lideraba su propia banda, Commander Venus (con la que editó dos discos), y en la que compartía tiempo con otros proyectos como The Magentas, Park Ave. o Norman Bailer. Más tarde, con Desaparecidos publicó un disco. Pero es con Bright Eyes y sus siete álbumes con los que se dio a conocer internacionalmente. Ahora, cuando aún está en los 28 años, edita el undécimo disco de su trayectoria, esta vez bajo su propio nombre, así que podemos considerar que es el primero en solitario.
Después de los increíbles
Dubnobasswithmyheadman, 94, y Second Toughest In The Infants, 96 -con
el himno “Born Slippy”-, y de sus fallidas colaboraciones con R.E.M. y U2,
Underworld han editado Beacoup Fish, entregando uno de los grandes disco
dance del 99, al menos por el momento.
En sus estrías, mucho más
amplias de miras, hay sitio para todo: una mayor riqueza rítmica (“Push Upstairs”),
homenajes a Giorgio Moroder (“Shudder/King Of Snake” con samplers de “I Feel
Love” que cantaba Donna Summer), estructuras progresivas (“Something Like A
Mama”), himnos para tomar el relevo de “Born Slippy” (“Moaner”), melodías pop
(“Jumbo” -el mejor momento del disco-, “Cups”), pesadillas infernales (“Kittens”)
y nuevas vías (“Bruce Lee”, “Skym”).
Ya lo avisaron en la primera
edición del Doctor Music, en el 96: lo de Darren Emerson, Karl Hyde y Rick Smith
en directo es una inagotable muestra de ritmo malsano, perfecto para bailar bajo
el influjo de la luna.
Después del pelotazo de
“Born Slippy” desaparecisteis. ¿Cómo se lleva aquel éxito?
- Lo que nos creó fue una
presión interna. Estábamos muy contentos con el éxito de “Born Slippy” cuando la
editamos por primera vez, pero después la reeditaron y demasiada gente empezó a
conocernos. Es excitante y a nivel financiero supuso un gran cambio. Después
piensas si lo puedes aguantar. La respuesta es siempre no, porque tan pronto te
creas una imagen de ti mismo, te conviertes en una caricatura e intentas llegar
al mínimo común denominador que se te supone. Así que desaparecimos para hacer
tiempo y volver cuando sintiéramos que teníamos algo que decir.
¿Qué fue lo que hicisteis en
este tiempo?
- Empezamos un proyecto con U2
del que sólo vio la luz la remezcla de “Mofo” e hicimos músicas para Batman y
Robin y Una historia diferente. También intentamos trabajar por
separado para tener algo que contar y no volver diciendo “Ah, sí, somos el grupo
que canta “Born Slippy” Hubiera sido como el beso de la muerte. También
trabajamos con Michael Stipe de R.E.M. para una banda sonora. El tío nos cae muy
bien, pero tuvo que volver a EEUU y en el tiempo que nos dieron no lo podíamos
hacer. Las puertas siempre estarán abiertas. Lo mismo pasó con U2: lo que quedó
fue una buena amistad que puede llevar a otras cosas.
¿Hubo un punto de partida
para Beacoup Fish?
- No. Siempre estamos
trabajando. Tenemos tres estudios y nuestra idea es estar haciendo algo siempre,
imágenes visuales o grabaciones sonoras. Todo lo que hacemos se registra, con la
idea de que nunca haya un cuadro sin empezar. Y así llega un día en que tienes
suficiente material acumulado y te decides a editarlo.
¿Os sentís asustados por lo
que habéis creado a la hora de tocarlo en directo?
- En absoluto. Desde principios
de los 90 nos hemos dedicado a improvisar. No tenemos una lista con las
canciones que vamos a tocar cada noche. No ensayamos. Decidimos cuál será la
primera canción cuando subimos al escenario. Nuestras influencias principales
vienen de los DJs. que están más vivos que la mayor parte de artistas a los que
he visto. Llegan con su caja de discos, ven el ambiente y deciden cuál será el
primer disco, y, desde ese momento, reaccionan y responden ante el público. Ésa
era nuestra idea desde el primer día, y cada año que pasa nos vamos acercando
más.