Efi Arias y Noel Feáns presentan segundo disco, Finais dos 70s, comezos dos 80s, en el que inciden en poner música (en parte electrónica) a poemas de autores gallegos de ahora y siempre. Pero su disco no lo es todo, así que aprovechamos para preguntarle a Noel, el tipo con más iniciativas musicales por metro cuadrado, por sus otros proyectos.
Es su cuarto
disco y lo han titulado Música cerebral. Sucede que Brett Anderson y los
suyos han errado la idea. Sus nuevas canciones ganan en ritmo y en apuntes
electrónicos, algo que los acerca más que nunca a la música para mover el
cuerpo. Eso sí, sin descuidar los textos.
¿Cuál ha sido la importancia de los elementos
electrónicos y de la producción de Steve Osborne?
- Hay un montón de elementos de música de baile en
el disco: ritmos de batería, electrónica, samplers, todo ese tipo de cosas. Un
puñado de canciones han sido escritas a partir de un cierto ritmo. En eso sí que
Steve ha tenido un papel importante. Pero el hecho de que sonemos así ahora
también tiene que ver con que queríamos cambiar nuestro sonido. Para ello nos
decidimos por Steve y salió bien. Pero no se trata de un disco de baile. Nunca
he entendido esas noticias en los medios. Ojalá fuera tan fácil, pero no se
trata de eso. Si dices que vas a hacer un disco de baile, nunca sonará como tal.
Se trata de un disco de Suede con alguno de esos elementos. Por supuesto que
Suede seguirá siendo una banda de rock’n’roll y no nos vamos a convertir en un
grupo de baile sólo por haber trabajado con un productor que ha hecho ese tipo
de discos en el pasado. Aunque es cierto que ahora hay más canciones con las que
te puedes mover.
Head Music
suena muy diferente a Coming Up. ¿Cómo ha sucedido?
- He estado escuchando un montón de cosas diferentes
en los últimos tiempos. Sobre todo música que no ha sido hecha desde el punto de
partida inicial de la forma de composición tradicional. Cosas como Tricky, Asian
Dub Foundation o Prince. Además, he sufrido algún tipo de evolución musical.
Antes solía componer a partir de una melodía, mientras que ahora veo la música
como un todo. He aprendido a experimentar con diferentes instrumentos. Hay
canciones en Head Music que tienen un sonido de guitarra fuerte, como
punk. “Can’t Get Enough” puede considerarse como una canción punk, aunque dentro
del estilo Suede. La gente normalmente ve el punk y la música de baile como dos
estilos diferentes, pero no es así. El mejor punk tiene ritmo, y la mejor música
de baile suena agresiva. Nosotros hemos intentado usar lo mejor de ambos
estilos.
¿Cuál ha sido la importancia del teclista Neil
Codling en la composición?
- Neil ha mejorado increíblemente su
técnica en el último año. Ahora es un genio del sonido. También tiene que ver
que Neil es más parte del grupo. Cuando se publicó Coming Up llevaba poco
tiempo con nosotros, y ahora ha sido algo así como un pre-productor. Su
importancia ha sido grande: por ejemplo, me convenció de que esta vez teníamos
que ir al estudio de forma diferente. Que teníamos que ser capaces de escribir
allí a partir de un par de acordes o de un ritmo, que no todo tenía que estar
tan claro de antemano. Deberías ver su apartamento. Está lleno de equipos de
grabación, efectos y ordenadores. No se puede ver nada y él está trabajando allí
todo el día.
¿Te sientes capaz ya de comparar Head Music
con los álbumes anteriores?
- Tengo que reconocer que aún no lo
escuchado entero. Sólo las canciones por separado y suenan muy bien. Como disco
no puedo valorarlo aún, pero si escucho las canciones, me parece que suena más
variado y universal que los tres anteriores. El grupo está más equilibrado y eso
se nota en el disco.
¿ Y cómo valoras ahora aquellos discos?
- Todavía me gustan y escucho alguna de las
canciones de Coming Up. De Dog Man Star, “The Wild Ones” es la
única que escucho. El disco lo encuentro demasiado oscuro. Claro que mi gusto ha
cambiado a lo largo de los años. Dog Man Star tiene una cierta emoción
que me gusta, pero al mismo tiempo es muy duro y personal para mí. Tiene un
espíritu brillante, pero hay algo de inmadurez en él. Creo que es bueno mirar
atrás y concluir que no fue todo perfecto. Aquel disco me hizo sentir
claustrofóbico, ésa es la palabra. El estrés y la atmósfera enrarecida mientras
grabábamos, el uso continuo de drogas y las tensiones constantes en el grupo,
especialmente entre Bernard Butler y yo, todo está reflejado allí.
Una vez dijiste que tus letras serían menos
personales y más contemplativas. ¿Sigues trabajando en ello?
- Creo que lo he logrado. La única regla
que me puse es que no debería sonar emocional todo el tiempo. Incluso quería
sonar distante y frío. No se trata de observaciones condescendientes. Sigo
cantando sobre mi vida y mis amigos de alguna forma. Pero mis letras son menos
emocionales y me siento más sincero. Hay algo doble en eso: tiendes a pensar que
cuando un texto es más emocional, es más honesto. Pero no siempre es el caso.
Podría sentarme ahí a llorar dramáticamente y te parecería muy emocional, pero
no sería necesariamente sincero. He intentado ser menos complicado esta vez. Me
siento menos complicado y menos dramático. Ésa ha sido una evolución como ser
humano. Me gusta pensar en mí como una persona que evoluciona, también en el
sentido emocional. No quiero ser la misma persona dramática toda mi vida. Sería
muy aburrido.