Tras cinco álbumes, sabemos ya lo que se puede esperar de un disco de Chemical Brothers. Y Tom Rowlands y Ed Simons saben mejor cómo hacerlos. “Hemos encontrado nuestra forma de trabajar”, declara Tom. “Y eso significar tener nuestro propio estudio y experimentar durante meses y meses, luego colaborar con gente cuando tenemos algo que nos emociona. Todavía nos divertimos mucho entrando en el estudio. Todavía lo vemos como un lugar asombroso donde algo mágico puede suceder”.
Bruno García pasó del punk a
la salsamuffin, que es como él llama a la mezcla de salsa y reggae en la
que basa su reciente disco Un poco quema’o, editado desde París para el
mundo y cantado en castellano.
¿Cómo fueron tus principios
con bandas de punk en París y el contacto con la música jamaicana y latina?
- Empecé tocando en bandas de
las afueras de París a los 15 años. Para mí, en esa época, el punk era la música
más comprometida, y me gustaba también todo el ambiente de libertad y de locura
que desarrollaban los punks. La música jamaicana la conocí por mi padre, que
tenía discos de Bob Marley y, aún siendo punk, yo ya escuchaba mucho reggae y
también mucho hip-hop. Fue en los 80 cuando pegó muy fuerte el reggae y, sobre
todo para muchos jóvenes de los barrios, el reggae representaba el movimiento
‘peace & love’ revolucionario del Tercer Mundo.
¿Tu evolución personal es
similar a la de The Clash y Mano Negra?
- Puede ser, pero no lo he
hecho a propósito. Quizás tengamos un poco la misma visión de lo que es la
música: algo universal, siempre en movimiento, en mestizaje perpetuo, y también
hemos ido a la misma escuela musical: la calle.
¿Cómo era el disco Viva
el Sargento que no conocemos en España?
- Ése fue el primer disco. Lo
hice en mi casa con máquinas y samplers. Creo que tiene una onda mas
raggamuffin, por el uso de las máquinas. Se puede oír un tema, “Oye mi
bomba”, en el recopilatorio Radikal mestizo.
¿Se recuperaron canciones de
aquel disco para el segundo, Un poco quema'o?
- Sí, recuperé 7 temas del
primer disco, que era más como una maqueta para presentar este proyecto de
música mestiza: la salsamuffin. Por eso la gente suele preguntarme la
razón por la que es tan largo el disco. Este nuevo disco es una fotografía de lo
que es el Sargento García con los Locos del Barrio -el nombre del colectivo de
músicos que esta conmigo- hoy en día, después de año y medio de existencia y de
conciertos.
¿Por qué estas fusiones si
se hacen en los países de los que son originarias las músicas que se toman como
referencia no tienen la misma repercusión?
- Quizás porque el peso de la
tradición es muy importante en Cuba o Jamaica: el reggae y la música cubana son
músicas muy codificadas. De todas formas, no creo que se haya hecho esa clase de
mezcla antes. Creo que esto ha salido a la calle porque viene de la calle, y
creo que un proyecto como el nuestro solo podía surgir de una ciudad grande y
cosmopolita. Aquí yo he podido estar con unas comunidades de procedencias muy
diferentes en una sola ciudad. También es porque tengo una familia muy
cosmopolita: padres españoles, tíos africanos, algerinos, franceses... Por lo
tanto, desde que soy niño he visto el mundo desde este punto de vista
internacionalista y creo que si los hombres viajan, las músicas viajan con ellos
y, al final, se mezclan con la cultura del sitio donde llegan, pero es muy
difícil hacerlo en el sitio de donde proceden por el peso de la tradición.
¿Es este tipo de música el
mejor antídoto contra la intolerancia?
- Ahí está. Digo que sí, porque
para aceptar la música de otro hay que conocerlo un poco, y cuando se conoce a
la gente desaparecen las paranoias y el racismo. Alguien que escucha mi música
no puede ser racista porque mi música es negra, blanca y de todos los colores.
¿La mejor manera de ofrecer
textos comprometidos es presentándolos con envoltorio de fiesta?
- Ésta es mi manera de pensar.
Mejor dicho, a mí me sale así. La fiesta y el baile es la mejor manera de romper
barreras y unir a la gente. Pero tampoco somos tontos que ni saben lo que ocurre
en el mundo: ‘mi cuerpo se va de fiesta pero mi cerebro sigue pensando’.
¿Has estado alguna vez en
Latinoamérica?
- No, todavía no. Esperaba una
buena oportunidad y puede ser que el Sargento nos de la ocasión de hacer una
gira ahí. Hasta ahora sólo he bajado a los locales de mi barrio y ahí estaban
los latinoamericanos de París.
¿La colaboración con músicos
de otras culturas estaba clara desde el principio o fue surgiendo
espontáneamente?
- Yo, al principio, cantaba en
colectivos de reggae, y tuve la idea de mezclarlo con la música afrocubana.
Entonces me tiré de cabeza dentro de esta música para aprender y no cometer
errores. Fui a ver un montón de grupos de salsa en París y miraba como se lo
montaban los músicos. Después busqué músicos que conocían bien ambas músicas, el
reggae y la salsa, pero al principio no tenía una idea muy clara de adónde iba.
¿Sargento García es más una
idea abierta que un grupo cerrado?
- Al principio fui yo quien
tuvo la idea de esta mezcla, pero ahora trabajamos más como un colectivo de
músicos haciendo experiencias
¿No os tiran tanto las bases
electrónicas como a P18?
- En mi opinión, ése fue el
trabajo mío en el primer disco. Ahora intentamos que los músicos humanos toquen
con sonidos acústicos y eléctricos, pero también electrónicos, aunque tocados en
vivo.
- ¿Se reciben mejor vuestras
canciones en Francia o España que en los países latinos?
- De momento. el disco no ha
salido en América Latina pero, por lo que veo aquí, tenemos más o menos el mismo
público en España y Francia, con una ventaja para los españoles porque entendéis
lo que canto.
¿Qué encuentras en este tipo
de músicas que no hallas en la música del resto del mundo?
- Ritmo, y sabor a sol.
¿Son las músicas latinas y
jamaicanas las que más te siguen interesando?
- Muchas músicas me gustan,
todas las músicas callejeras me gustan: el son, la rumba, el reggae, el
flamenco, el rai, pero tampoco las vamos a mezclar todas, porque sino la salsa
puede salir un poquito quemada
¿Hay algún grupo europeo que
te haya llamado la atención en los últimos años?
- Claro, muchos, y más ahora
que me parece que llega una nueva generación de grupos de música mestiza: Gnawa
Diffusion, Orchesta Nacional de Barbes, Raggasonic, Zenzile, P18, Mano Negra,
Manu Chao, Color Humano, Hechos contra el decoro, Dusminguet, Negu Gorriak,
Asian Dub Foundation, Ketama y muchos más.
¿Quiénes son los miembros
más estables y quiénes han sido los colaboradores más habituales?
- Los miembros fijos son todos
los que tocan en el disco y los que han llegado últimamente son los metales
(desde la grabación) y un nuevo corista cubano, el señor Duny. Ahora somos 12 en
el escenario.
¿Te interesa el hip-hop?
- A mí me gusta mucho. Hice la
producción artística de dos discos de un grupo de hip-hop llamado Timide et sans
complexes y nos sigue interesando todavía; también nos escapamos un poco por
esas zonas de vez en cuando.
¿Es Amparanoia lo más
similar a lo vuestro que se hace actualmente?
- No creo. Lo nuestro es más
reggae y más salsa, y las cantantes son mas sexy. Aunque pero todavía no he
escuchado el ultimo disco, así que...
Por último, ¿estarías
haciendo este tipo de música de no vivir en París?
- No. Creo que sería distinta,
pero sería seguramente otra ‘mezcla imposible’.