“Este álbum, Viva La Vida or Death And All His Friends, estuvo impulsado por un deseo de pasar del blanco y negro al color”, declara Chris Martin el líder de Coldplay. “O, si quieres verlo de otra forma, decidimos dejar que nuestro jardín creciese un poco más salvaje. Se liberó al sabueso de su cadena”.
Tras Mano Negra y unas visitas a Cuba,
Tomás Darnal vio la luz al juntarse con músicos de la isla caribeña. Las bases
electrónicas y los ritmos calientes se funden en P18 como nunca antes.
¿Colaboraste en la edición del disco
recopilatorio de éxitos de Mano Negra? ¿Con qué criterio se escogieron las
canciones?
- Colaboré muy poco. Me quedé en París el último
verano y, cuando me llamaron, yo tenía mucho trabajo para acabar Urban Cuban
y Rumours Of War. Un disco de éxitos tiene que tener todos los éxitos, y
este recopilatorio fue un éxito. Si lo hubiera hecho a mi gusto, la elección de
los temas sería diferente, sobre una temática de fusión latin-punk-reggae
bailable.
¿Cómo es el barrio de París P 18 de dónde habéis
tomado vuestro nombre?
- En esa parte de París hay lados diferentes. Está
Pigalle, Montmartre y la plaza Dalida en lo que se refiere a la parte turística,
y el Mercado de Pulgas de St. Ouen en el que hay gente de los cincos continentes
-más de 52 países- que viven aquí con su tiendas de música, de comida, de
belleza... El mundo entero vive en paz en el barrio 18, dicho en broma. ¡Somos
el futuro!
¿Cuándo fuiste a Cuba por primera vez?
- Fui a Cuba por primera vez el 92 con ocasión de la
gira ‘Cargo 92’ de Mano Negra, y en esa época conocí a Esther Carlos Miguel,
Bárbaro, Niovis y Yamilka cuando estaba perdido por las calles de La Habana.
Después de una larga caminata con Raimundito, alias ‘El Temba’, hicimos un
descanso en casa de su abuela. Vi dentro de la sala instrumentos de música y
fotos de músicos, y nos hicimos rápidamente amigos y nunca partí verdaderamente
de aquella casa.
¿La colaboración con músicos cubanos en P 18
estaba clara desde el principio o fue surgiendo espontáneamente?
- Cuando comenzamos el proyecto P18, no pensamos
incluir músicos cubanos, pero en el 95, en una visita a La Habana, después de
una fiesta memorable, habíamos decidido más o menos grabar algo juntos, y
Urban Cuban es el resultado de esos dos proyectos.
¿P 18 es más una idea abierta que un grupo
cerrado?
- P18 es por naturaleza un proyecto abierto, una
geometría variable, una arboleda, un espectáculo en vivo, una unidad de
producción autónoma, una nación detrás del ritmo.
¿Qué relación hay entre el son, la música
tradicional cubana y las bases electrónicas que utilizáis en el disco?
- La relación con la música cubana es la fiesta, el
baile, el ritmo, la sensualidad, la alegría de vivir. La electrónica, lo digital
es sólo un medio, un instrumento de trabajo, que nos hacen descubrir los
horizontes nuevos de territorios sonoros inexplorados.
¿Por qué estas fusiones no son tan habituales en
Cuba y tiene que ser gente de fuera de la Isla la que las impulse?
- Creo que esta fusión viene de Europa
principalmente porque con el bloqueo de los EEUU los equipos tipo sampler son
muy raros. Pero escuché un grupo genial allí que se llama Sin Palabras, que hace
una mezcla inédita de música africana y electrónica.
En concierto sonáis menos electrónicos y mucho
más directos. ¿Es ahí dónde se nota la parte más clásica del grupo?
- Hasta hoy hemos hecho sólo 5 conciertos y estamos
siempre buscando nuevas cosas. Me gustan las bandas con mucha gente. Cuando las
máquinas tocan durante todo un concierto, al final es difícil saber quién toca
qué.
¿Se reciben mejor en Francia o España que en
Cuba?
- Cuando el disco llegó a la isla fue un
acontecimiento para todas las radios y los cubanos fueron muy sensibles a esta
amistad franco-cubana. Además, Esther y Bárbaro son conocidos allá, y al saber
que estaban asociados a un proyecto como éste entusiasmó a todos.
Tu trabajo parece más la continuidad de aquel
grupo que lo que ha hecho Manu Chao en solitario, aunque ambos discos son
perfectamente complementarios, ¿no?
- Esta idea de continuidad viene quizás del hecho
que dos títulos de nuestro disco hubieran podido estar en un hipotético sexto
elepé de Mano Negra, “Urban Cuban” y “La verdolaga”, por la sonoridad de los
timbales y de los bongos o por mis teclados. Por lo que se refiere a la
complementariedad de Urban Cuban con Clandestino, no lo sé. Podéis
intentar pegar los dos compactos juntos y ver lo que ocurre.
¿De dónde viene tu interés por la música
marroquí?
- Una vez más, de vagabundeo. Me extravié en la
Medina de Marrakesh cuando iba a visitar a la madre de mi esposa. Llegamos a un
local de músicos. Los marroquíes fueron muy hospitalarios. Nos quedamos un rato
bebiendo té y fumando kif en largas pipas finas. Los músicos tocaban percusiones
y guembri, una especie de bajo acústico. Más tarde, me enteré que era música de
los gnawas, una música sagrada, de zozobra, que de algún modo, disculpa la
asociación fácil, me hace pensar en las ceremonias religiosas de santería
¿Qué encuentras en este tipo de músicas que no
hallas en la música del resto del mundo?
- No tengo vocación de ser el especialista de las
músicas del mundo. Soy un ratón de ciudad: me gusta perderme en ella, me gusta
la casualidad de los encuentros y lo que hace que me enganche más a una música
que otra es cuando se me vuelve familiar. Por lo tanto, escucho de todo siempre.
Poco importa la botella, ¡sólo cuenta la borrachera!
¿Quiénes son los miembros más estables y quiénes
han sido los colaboradores más habituales?
- No hay nunca nada habitual. Actualmente podemos
decir que P18 son doce personas: Esther, Niovis y Amilka (voces y baile),
Charlotte (manager y mi querida esposa), DJ Sree, Gilles (bajo), Phil y Carlos
Miguel (percusión), Daniel (guitarra), Paddy, Christian y Bárbaro (metales).
¿Desde el fin de Mano Negra hasta el
recopilatorio Rumours Of War habías hecho algún otro trabajo?
- P18 empezó en el 96 con nuestros primeros EPs
“Light & Fire” y “Da Weed Da Mike & Da Motherfucker”. Eso por lo que respecta al
trabajo discográfico. Desde el fin de Mano Negra, en el 93, toqué con Daddy Yod
& The Ruption Crew en gira con Dennis Brown y también realicé el disco de los
Moskokids -los niños del barrio que cantan “El Alakran” en Casa Babylon-
y el año pasado toqué con Amadou y Mariam, dos cantantes ciegos de Malí.
Recomiendo su disco Sou ni tilé.
¿Aquél disco es tu trabajo de espíritu más punk y
combativo?
- Rumours of War salió en agosto del 98.
Tiene algo de punk en su agresión sonora y es combativo por su contenido. Pero
es un trabajo hecho en un estudio casero, un trabajo doméstico, una guerra
virtual. Me siento verdaderamente más al combate con un proyecto en vivo como
Urban Cuban.
También hiciste una remezcla de “King Kong Five”.
¿Dónde se editó y cómo fue el resultado?
- Esa remezcla de “King Kong Five” fue un
compacto-single promocional para acompañar la salida del Best of Mano Negra.
Lo hicimos con DJ Sree, en una onda electro rock, y creo que quedó bien.