A los cuatro días de editarse su nuevo disco, Antonio Luque, más conocido por el nombre de su banda, Sr. Chinarro, se presentó en Galicia para empezar la gira de conciertos de Ronroneando. Este nuevo disco está producido por Jordi Gil y llega con la banda más conjuntada que nunca, tras un año continuo de presentaciones del excelente disco anterior, El mundo según. En esta gira gallega, estuvo el viernes 4 en la Sala Karma de Pontevedra, el sábado 5 en el Café Pop Torgal de Ourense y el domingo 6 en A Reserva de Carballo, en conciertos acústicos. Por último, el día 9 dio un concierto eléctrico en Vigo, dentro del Festival Sonora de la Universidad.
Ben Watt y
Tracey Thorn se cansaron un día de seguir haciendo discos acústicos y decidieron
poner fin a la rutina en su vida en común. Tracey colaboró con Massive Attack y
Ben sufrió una extraña enfermedad que lo tuvo al borde de la muerte. Después de
reinventarse con Walking Wounded, Ben nos explica su último paso, aún más
orientado hacia la pista de baile, Temperamental.
Temperamental
parece un nuevo giro de tuerca en la línea abierta con Walking Wounded.
Es un disco aún más dance.
- Sí, estamos muy
orgullosos del nuevo publico al que accedimos con Walking Wounded y
queríamos llevar esa evolución al siguiente nivel. Mantener una línea similar,
pero con un sonido más intenso y ritmos más profundos y sólidos. Es un disco con
un sonido mayor y más contundente. Estaba muy interesado en ver hasta dónde
podía hacer llegar los ritmos y las bases percusivas manteniendo la voz de
Tracey y el formato de canción del grupo. Creo que nos ha quedado un álbum muy
rítmico, con un importante componente vocal. Quería que la voz de Tracey jugara
un papel algo diferente. La hemos utilizado casi como un instrumento, incidiendo
más en el ritmo que en la melodía, jugando con los ecos, filtros, usando
fragmentos de la voz como si fuera percusión.
Deep house,
drum’n’bass, jazz, funk
suave, hip hop... El abanico de influencias parece también mayor.
- Creo que en
Walking Wounded también había muchos elementos diferentes, lo que ocurre es
que la gente recuerda sólo la influencia del drum’n’bass. Pero, si se
escucha atentamente, se ve que tenía canciones muy distintas, temas cercanos al
soul, algo de trip-hop, pop acústico. Algo parecido está pasando
con Temperamental. La gente está diciendo que hemos hecho un disco de
deep house, pero es mucho más que eso. Temas como “Compression”o
“Blame” aglutinan muchos estilos diferentes.
Del clásico
pop acústico de Everything ButThe Girl sí que no queda nada.
- Ja, ja... No,
no hay demasiado de eso. Obviamente, nuestro interés está ahora en el ritmo y la
cultura de baile, así que no encontrarás guitarras acústicas en el disco.
Los últimos
años te has dedicado, sobre todo, a trabajar como pinchadiscos. ¿Cómo ha
afectado al disco?
- De una manera
radical. Me ha abierto los oídos a nuevas posibilidades, a nuevos sonidos que
funcionan de una manera diferente. Ya sabes: los discos que escuchas en tu casa
o en el coche no tienen nada que ver con lo que puedes oír en un club. He salido
mucho por ahí, me he pasado muchas noches pinchando en clubes y muchos días en
las tiendas buscando discos. He absorbido todo lo que he podido, y eso me ha
ayudado a dar un nuevo enfoque a nuestra música.
¿Qué
importancia tuvo en vuestra reconversión la colaboración con Massive Attack y
las remezclas de Todd Terry?
- Fueron muy
importantes. Para ser sincero, creo que a principios de los 90 estábamos muy
aburridos de nuestra propia música y cortamos por lo sano con la escena musical.
No podíamos entender cómo habíamos llegado a aquel punto. Hicimos dos discos,
Language Of Life y Worldwide, que no conectaron con la gente, y
queríamos cambiar. Yo estaba cada vez más interesado en la música de baile y
compraba discos sin parar. Pero necesitábamos coraje para ir en esa dirección.
Trabajar con ellos ayudó a llamar la atención de la gente y nos animó.
Hubo quien os
acusó de oportunistas.
- Sí. Para
algunos éramos algo sospechosos. La música de baile es una escena algo cerrada,
aunque si haces un buen disco o una buena mezcla, te ganas el respeto. Pero la
gente que nos seguía desde el principio recordaba que ya entonces
experimentábamos con el jazz y la música de club. Tipos que ahora son
pinchadiscos consagrados, como Gilles Peterson, nos recuerdan de la escena de
clubes y no ven un giro tan radical. Lo nuestro les parece una progresión larga.
Quizás es más extraño para quienes nos conocieron a finales de los 80, cuando
hacíamos baladas.
¿Se han
convertido las remezclas en una moda más?
- Creo que son
algo fantástico. La del jazz es, en realidad, la historia de gente
reinterpretando viejas canciones. Ya sabes, Coltrane haciendo en los 60 temas
que Cole Porter había grabado en los 40, y luego Keith Jarret haciendo lo mismo
en los 70. La música de baile tiene el mismo enfoque: no hay versiones
definitivas, y esa cualidad progresiva me perece muy interesante.
Recientemente
se publicaba aquí Paciente, tu biografía en la que narras tu traumática
experiencia tras sufrir aquella extraña enfermedad. ¿Por qué decidiste escribir
sobre un período tan doloroso de tu vida?
-
Recordar lo que sufrí hace siete años fue una especie de terapia. Estuve muy
cerca de la muerte, y eso cambió mi actitud frente a la vida. Me volvió másintrospectivo, me costaba relacionarme con mis amigos y mi familia. Así que
empecé a escribir en mi propio beneficio, para intentar sacar lo que me comía
por dentro. A medida que lo hacía me sentía mejor, así que seguí. Cuando acabé,
le mostré la historia a un par de personas que me animaron a publicarla.
Lleváis juntos
desde el 82. ¿Es difícil combinar lo sentimental y lo profesional?
- En
realidad, no, aunque la gente siempre se pregunta eso. Para otros quizá sería
terrible, pero no para nosotros. Trabajo en solitario muchas horas en el
estudio, me dedico a la música todo el tiempo, pero Tracey es muy distinta: a
ella sólo le gusta entrar ocasionalmente... Pero es una editora fantástica.
Aporta su sensibilidad y sabe discriminar muy rápido lo que le gusta y lo que
no. Esa capacidad de concreción es fundamental para mí; confío ciegamente en su
juicio. Creo que hemos encontrado un equilibrio perfecto.