Tras el primer gran paso en falso del gran grupo de rock americano de los últimos 25 años que resultó ser el disco Around The Sun, REM ha vuelto la vista atrás como nunca antes, algo que siempre evitaron hacer de forma directa. Además de tomar como referencia parte de sus discos de los 80, el grupo de Michael Stipe, quien contesta a estas preguntas, ha apretado a fondo el acelerador en un disco eléctrico como ninguno en su trayectoria, con la salvedad de Monster. Accelerate: movimiento calculado, medido, pero efectivo y logrado.
Hubo un momento,
justo después del malinterpretado y fallido The Great Scape, en que Blur,
visto desde fuera, decidieron dejar de jugar a ser The Kinks y decidieron tratar
de ser The Beatles, por lo menos en lo que se refiere al riesgo y la
experimentación de la última parte de la carrera de los cuatro de Liverpool. ¡Si
hasta llegaron a declarar que dejaban el directo para centrarse en el trabajo en
el estudio!
Blur, el disco
que abrió la nueva etapa, tuvo muchos aciertos. Sobre todo, dejar atrás una
carrera estancada y desprenderse de casi todo lo que sonara a brit-pop. Con
aquel álbum se llevaron a sus seguidores de siempre de la mano, descubriéndoles
que en el mundo del pop hay algo más que singles fáciles. Lo malo es que
desterraron su lado británico para venderse al enemigo americano, y uno nunca
sabe lo que hubo de premeditado o de conversión sentida en tal cambio. Pavement
e incluso Nirvana -en “Song 2”, su single de mejor respuesta comercial, y el más
logrado, junto a “Girls And Boys”- fueron alguno de los modelos a seguir, con el
lo-fi USA como mundo recién descubierto.
Y aquí que llega 13.
La senda ya desbrozada vuelve a marcar el camino. Si Blur era el comienzo
de un nuevo capítulo, 13 no es más que un giro en el guión. De nuevo se
muestran valerosos apostando por la experimentación y el riesgo. Sus seguidores
vuelven a estar de su lado, dando a entender que, una vez convertidos al
universo Blur, tanto les vale una cosa como la otra.
La crítica vuelve a
aplaudir su atrevimiento, pero muestra con mayor descaro cierta desconfianza:
¿Es impostura, ganas de convencer a los medios o, simplemente, arrojo e
intentos de abrir nuevas vías para el pop?
Da igual: seguro que
hay un poco de todo. A estas alturas, casi todos están más preocupados por
descubrir las líneas que Damon le dedica a su ex-compañera Justine Frischmann,
mucho más transparente emocionalmente que nunca antes en su discografía. Y,
entre tanto ajetreo, seguro que hay tiempo para descubrir que algunas canciones
bien valen el esfuerzo, aunque al intento le sobre más de un cuarto de hora.
“Tender”, como si de
“Give Peace A Chance” o “All You Need Is Love” se tratara, crece con cada
escucha. “Coffe & T.V.”, el único corte pop, es el single perfecto que
necesitaban. Y “No Distance Left To Run” una de las mejores canciones que han
escrito nunca. Así de rotundo. ¿Será suficiente? ¿Se les perdonará al arrojo?
¿Se olvidarán sus errores?