Forma parte de Hello Cuca, pero vamos a tener que empezar a pensar en ella de otra manera. Ahora, tras dejar atrás la huerta murciana por Madrid, Lidia presenta un primer disco Lidia Damunt en la Isla de las Bufandas (Lucinda Records) que surge de las horas muertas en trabajos basura y de su devoción por los sonidos del country y el rockabilly y que presenta en directo allá donde le dejan con una guitarra y una pandereta pegada al tobillo.
Bill Berry se ha ido y
REM no ha cambiado. Aparentemente, porque con Up han arriesgado más
de lo habitual y han salido triunfantes. Michael Stipe, de reciente visita a
Madrid, cuenta las razones.
¿Cómo pensabais que iba
a ser Up después de que Bill Berry dejara el grupo?
- No creo que ninguno de
nosotros pensara que iba a ser tan diferente, ni cuánto cambiaría la
dinámica del grupo sin uno de nosotros, especialmente Bill. Más o menos en
tres segundos supimos que íbamos a grabar otra vez y creo que ése fue el
hecho que nos llevó preguntarnos si queríamos continuar. No quisimos
pretender que nada había cambiado. Todo era muy distinto. Y todavía estamos
explorando eso.
Habéis hecho un montón
de discos y todavía parece que embarcarse en uno nuevo es algo muy duro.
- Siempre es duro. Es un
desafío. Éste ha sido el más difícil, y no sólo por la marcha de Bill.
Teníamos la doble maldición de que Bill había dejado el grupo por sorpresa y
de que teníamos que hacer un disco después de New Adventures In Hi-Fi,
que los tres pensamos que es el mejor disco que hemos hecho. Y, para colmo,
nos propusimos grabar un disco verdaderamente experimental para lo que es
REM, algo que fuera radicalmente diferente.
Está claro que el método
de trabajo tuvo que ser distinto.
- Cuando nos juntamos en
marzo del 97, los tres estábamos preocupados por las mismas cosas, sobre
cómo queríamos distanciarnos de lo que habíamos hecho antes y cuáles serían
los formas de hacerlo. Creo que no pensamos que llegase a ser tan distinto
como ha salido. Nos pusimos a ello con la misma dinámica del grupo y el
mismo sentimiento, y ocho meses más tarde éramos un grupo de tres, sin
batería. Todo eso nos condujo a buscar algo, nos conmocionó y nos llevó a
este estado mental de espiral tumultuosa, caótica, a esta atmósfera, a este
ambiente o lo que quiera que sea.
Supongo que de lo
que hablasteis era de cómo hacerlo si seguíais adelante.
- Sí. El material ya estaba
escrito, así que supongo que estábamos más preocupados con lo que teníamos a
mano que con la idea más general. Eso era, todavía, demasiado espantoso como
para pensar en ello. Así que, sin Bill, todo era muy experimental a todos
los niveles: en el de la amistad, en el de la banda, en el de la
composición... Todo había desaparecido y todo era nuevo. Y no exagero. Era
como si te dejaran caer en Swazilandia y no tuvieras ni la más mínima idea
del idioma, de cómo comprar un paquete de tabaco o de cómo pedir una taza de
café. Era realmente difícil.
¿Por qué reconocéis
continuamente que fue tan difícil?
- Nada podía ser como antes
y creo que ninguno de nosotros estaba preparado para ello. Y un proyecto
como éste era muy importante, con mucha presión para hacer algo tan bueno o
mejor que New Adventures In Hi-Fi. Aquel disco había sido perfecto,
temática, lírica y melódicamente; cada canción y la totalidad, el diseño,
todo fue una realización asombrosa. De todas formas, en éste Pat McCarthy,
el productor, estuvo fantástico. Cuando llegábamos a un callejón sin salida,
volvía a empezar de nuevo y hacía que todo continuase.
Pero habría alguna
indicación de por dónde tirar con Up.
- Ya era un reto
bastante grande por sí solo, más aún con un nuevo montón de... Iba a decir
reglas, pero no hubo reglas. Era más como ‘hora somos libres para hacer
cualquier cosa’. Lo que no queríamos era traer a un Bill Berry de repuesto y
pretender que nada había cambiado. Todo había cambiado un montón. Bill, en
su ausencia, ha estado muy presente en Up.
No es muy normal que un
grupo así haga un disco tan diferente.
- Depende de lo que quieras
decir. Si que hay grupos que hacen cosas creativas, contra la moda, pero no
hay muchos que las hagan y que sean tan populares como REM. Aunque tampoco
creo que pensemos en ello o en nuestra influencia. Cuando compones una
canción, se trata de que consiga nadar o se ahogue. No importa el nivel en
el que estés. Será una gran canción o una mala canción, seas el grupo más
grande del mundo o alguien en un sello independiente del Sur de California.
No importa. Lo que importa es el trabajo y eso es en lo que estamos
centrados.
Creo que en "Walk
Unafraid" Patti Smith tuvo bastante que ver.
- Patti Smith es una gran
amiga mía. Hace lo mismo que yo. Conoce lo que es empezar un disco y no
estar seguro de adónde va a ir. Me dio una serie de consejos en los primeros
momentos de este disco y me dijo que no debía sentir miedo. Tomé sus
palabras y las convertí en una canción. Traté de escribir la canción con la
misma intención que compuse "Losing My Religion" y "Everybody Hurts", con
una idea de universalidad, de modo que cualquiera pueda tomarla como algo
suyo, aplicarla a su propia situación y a su propia vida.
¿Cómo conseguís que el
negocio de la música no se meta por el medio?
- Lo que importa es
priorizar, y eso es algo en lo que siempre hemos sido muy buenos. Creo que
siempre hemos sabido reconocer que si no hay un trabajo que defender,
entonces no vale la pena. Y el trabajo no tiene que ser bueno, sino grande.
Tiene que ser el mejor que podamos ofrecer. No quiere decir que siempre lo
hayamos conseguido, porque no lo hemos hecho. Pero no puedes permitir que el
negocio se entremeta. Te echa a perder.
¿Cuáles son los temas
principales de Up?
- Mi intención era que
pareciera muy real, que tuviera un sentimiento similar al de Murmur,
que le gustase a la gente a la que le gustó aquel disco. Pero allí no había
sentido; muchas de las canciones eran tonterías que no tenían palabras, pero
había un sentimiento que era mucho más poderoso que todo eso.
¿Pero hay algo que
querías hacer llegar a quien te escuche?
- Hay muchas canciones que
han tenido mucha influencia en mí durante 20 años y no puedo ni saber de qué
van. De lo que te puedo hablar es de lo que siento cuando las escucho, de lo
que sentí cuando las escuché por primera vez, lo que significan para mí
ahora. Gang Of Four y Stereolab, ¿de qué hablan? Pero son grandes grupos, y
no lo cuestionas. O Young Marble Giants o Patti Smith o el disco entero de
Television, Marquee Moon. ¿Tienes idea de qué hablan? Y no importa,
porque lo que realmente importa es que son jodidamente reales. No hay
ninguna duda en tu cabeza de que lo que comunican viene de algo real. Eso es
lo que quería con este disco. Que no hubiera ningún indicio de que me
distanciaba a través de la ironía o del cinismo o dejando caer temas como la
autocompasión. Todos hemos pasado por eso y ya nos queda lejos en 1998, a
todos los que formamos la comunidad musical. Y quería que eso se reflejara
en este disco.
¿No va a sentir la gente
que hay una ventana abierta por la que se puede ver muy dentro de vosotros?
- No tanto. Siento que he
dejado bastante claro el edicto -si ésa es la palabra correcta- de que si
confundes al cantante con la canción, entonces te estás quedando en lo más
simple. Y los verdaderos fans de REM lo saben reconocer. Cuando digo que
estas canciones no son autobiográficas... Hay líneas concretas o momentos
determinados a lo largo del disco que hablan de cosas reales y personales.
Pero ni mucho menos son autobiográficas. Son cosas en las que pienso. Había
ciertos temas que quería desarrollar.
¿Qué es lo que más os
sorprende ahora en relación con vuestros primeros discos?
- Que hayamos sido capaces de
seguir hasta aquí. Para mí, eso es lo más sorprendente. Continuar y ser siendo
vitales, y yo entiendo que seguimos siendo vitales. Creo que seguimos haciendo
cosas grandes e importantes. Por lo menos para mí y para un escogido número de
personas, pero es más que suficiente.