Es hora de pegarte unas alas a la espalda y apuntar hacia el sol con el nuevo disco de The City Lights, El Sol. La continuación a su debut Escape From Tomorrow Today es más grande, brillante y cálido que su predecesor, y viene de parte de la pandilla de rockeros más serios de Australia, que presume además de que sus miembros tocan también en algunas de las mejores bandas de las antípodas.
¿Es la estrofa del
nuevo disco que dice ‘no intento marcar las diferencias, de ninguna manera’
la que marca su espíritu?
- Seguramente estoy
pidiendo algo con intención de devorarlo inmediatamente. Me asombra que la
gente, sobre todo con el primer disco, pudieran sentir lo que allí había
como algo tan cercano. Fue una sorpresa entonces y lo es ahora. No quiero
que la gente piense que me traen a casa algún tipo de estudio demográfico de
los que tomo los grandes temas de hoy en día para dejar claro que puedo
componer canciones.
¿Cómo se lleva la
reputación de inestable, pesimista y malhumorado que te ponen en tantos
artículos?
- No me importa lo de
taciturno e inestable, pero lo que me molesta es lo de lo de desagradecido,
ya que lo siempre quise es hacer música. El resto no me importa porque
significa que la gente me deja solo.
¿Eso incluye
necesariamente despreciar todo tipo de promoción, incluso ahora?
- Nosotros hemos tenido la
suerte de dictar nuestra propia definición de nuestro trabajo, y esa
definición se resume en una sola idea: hacer música. Y después de eso, para
el resto de las cosas no ponemos tanto entusiasmo. Es difícil sentirse
inspirado por todas las otras cosas como las ceremonias de entregas de
premios o ser entrevistado todos los días. Algunas experiencias pueden ser
buenas, pero eso de venderte cada día como si fueras parte de un circo
ambulante... Tenemos la suerte de no tener que hacerlo. Y ha salvaguardado
nuestra salud, eso está claro.
¿Entonces no estás
enfadado por lo que se ha escrito sobre vosotros en el pasado?
- La verdad es que no estoy
enfadado por algo tan trivial. Mis pensamientos van encaminados hacia cosas
más importantes, ninguna de las cuales tiene que ver con la música. Pero, si
por casualidad tropiezo con algo que me ha molestado en el pasado, como
cuando hago limpieza de cajones, me resulta interesante. Guardo los
artículos negativos porque me hacen gracia. Y, a medida que voy aprendiendo
sobre cosas más importantes, todo lo demás se vuelve tan pequeño que llega a
un punto en el que no existe en absoluto.
Habéis pasado en dos
años de Vs. -Contra- a Yield -Ceder el paso-. ¿Tiene eso que
ver con las cosas más profundas en las que piensas o con alguna clase de
renacer espiritual?
- Es cierto, no había
reparado, pero parece que tiene un cierto sentido. Aunque he estado pensando
más en... Hay... He estado leyendo mucho... No me importa hablar de la
espiritualidad en las canciones, pero hacerlo en una entrevista, sobre todo
si va a ser publicada... No puedo ni escoger las cosas que se van a destacar
de lo que pueda decir, así que me voy a acoger a la quinta enmienda.
¿No piensas aclararlo
algo más?
- Se trata de algo
personal: he estado expuesto a algunas teorías interesantes y realmente no
considero... La palabra religión tiene connotaciones muy negativas para mí,
como la de ser responsable de tantas de las guerras, y no debería ser así;
se trata sólo de la evolución que el concepto ha tenido para mí. Me pregunto
qué hicimos en el planeta antes de que apareciera la religión.
¿Y todas esas ideas han
sido decisivas a la hora de componer Yield?
- Sí, no me importa hablar
de ello. Si miras hacia atrás -y todo esto está en el disco-, todo lo que
ves es la arrogancia humana. Entendemos nuestra historia como los últimos
20000 años, y estamos a punto de celebrar el año 2000 con una gran
borrachera, lo que significa que nos vamos a levantar el primer día del
nuevo milenio con una gran resaca. Es algo parecido a lo que nos estamos
haciendo a nosotros mismos. Está por ver si cuando nos levantemos la mañana
siguiente nos vamos a purificar tal y como uno debería hacer después de un
gran exceso.
¿Y de que forma se
refleja eso en las nuevas canciones?
- La gente va estampando su
ego sobre todo lo que hacen. Todo lo que nosotros podemos intentar es hacer
que la sociedad sea más... armoniosa. Puedes apoyar algunas causas, y
nosotros hemos hecho cosas, como aquella para una organización a favor del
derecho a la elección en el tema del aborto, en las que salimos de nuestros
caparazones, pero no puedes hacer esa clase de cosas mientras tu vida es una
mierda. No puedes decirle a la gente que reciclen los desperdicios y ser un
consumista compulsivo en tu propia casa.
Hablar de estar
encerrado en tu caparazón hace que lo de la fama suene muy mal. ¿En algún
momento pensasteis que todo iba a ser brillante?
- Las cosas se dispararon
después de nuestro primer disco. No podíamos ni imaginarlo. Es como si te
lanzaras hacia una curva y, cuando te das cuenta de lo que está pasando,
empiezas a intentar controlarlo. Algo así como que no quieres seguir por esa
carretera o que tal vez no sea tan cojonudo. Sería bueno si pudieras ponerte
el traje de la fama los fines de semana o algo así, cuando necesitases una
mesa en un restaurante. Sería lo mejor, pero no funciona así. Por cada cosa
positiva hay una negativa. Y si la positiva se vuelve muy grande, la
negativa se hace grande en la misma proporción.
La droga ha marcado a
tus contemporáneos: Layne Staley de Alice In Chains y Scott Weiland de Stone
Temple Pilots se debaten entre la rehabilitación y la adicción, y Kurt
Cobain acabó suicidándose. ¿Fue la suerte en vuestro caso la que os ayudó a
no caer en ello?
- Ojalá pudiera atribuir a
la suerte haber salido de alguno de esos períodos. Entiendo una parte de
eso, pero otra no. La vida es... Lo siento, pero no puedo decir que me
siento próximo a la droga, que puedo tolerarlo. No es así, y se me hace muy
difícil entenderlo cuando hay alguien que podría seguir otros caminos más
positivos para sobrellevar los momentos más difíciles, como dedicarse a los
zumos de naranja o al yoga. De hecho tienen la posibilidad de llevar la
clase de vida que quieran. Incluso pueden dejarlo y no volver a hacer
música, o hacer música sólo en su casa y para sus amigos. Aprender a jugar
al baloncesto debajo del agua o cualquier otra cosa... Se hace difícil
entender la razón por la qué la gente escoge determinadas direcciones. Y no
puedo sentir ninguna simpatía por ellos.
¿Tampoco hacia Kurt
Cobain?
- Tengo que admitir que
Kurt fue la excepción y que sentía compasión por su situación, ya que era un
poco menos intensa que las otras dos que has mencionado. Creo que en su caso
había más de lo que salta a simple vista, y no me voy a referir a ello nunca
más. No me siento cercano a las drogas y no sería honesto. Además me siento
como un imbécil cuando tengo una conversación con alguien y luego descubres
que ni siquiera estaban allí. Me hace sentir como si me hubieran estado
mintiendo.
¿En algún momento
llegaste a pensar en que podías caer en ello?
- Pasaba mucho tiempo solo,
así que no estaba expuesto a ese rollo. No tiene glamour. No es algo que
despierte mi curiosidad, y doy gracias por ello. De todas formas, me gusta
fumar algo de vez en cuando, pero eso es algo más equilibrado. Escojo entre
diversas opciones, pero no voy a dejar que ninguna de ellas amenace mi
propio control sobre mi vida. Me encanta la idea de hacer música y vivir al
mismo tiempo.
¿Y esa seguridad no hace
que parezcas falso?
- Se trata de un final
romántico, aunque trágico, para una historia muy dramática. ¿Qué se entiende
por falso? Todavía sacamos temas en nuestras canciones, examinando la
sociedad, pero me parece que hay una forma positiva de salir de ahí, más que
ir gritando: ‘¡Qué os jodan! ¡Qué os jodan!’ Y si siguiéramos haciendo eso,
simplemente porque se trata del estilo con el que empezamos, entonces
estaríamos siendo falsos.
¿Ésa es la solución?
- Hemos evolucionado, nuestra
forma de pensar ha madurado. Ser negativos y decir ‘esto es un problema, esto es
un problema...’ He tenido charlas con Krist Novoselic sobre política local y
eran tan negativas que nos decíamos que teníamos que traer algo positivo de lo
que hablar la próxima vez. Decíamos: ‘Tenemos que encontrar el principio,
tenemos que encontrar la semilla’.
¿Cómo se puede entender que
en los conciertos siempre estuvieras llamando la atención del público?
- Probablemente tenga que ver
con la atención que no me daban de pequeño o para recrear la que sí me daban.
Hacía cualquier cosa: tirar un botella o el pie del micrófono, o saltar encima
de alguien... Sólo que un año más tarde el significado de un concierto para mí
cambió y pensaba que pasaría si hubiera silencios entre las canciones. Y así, si
decía algo, tal vez se me pudiera oír.
Pero tampoco se trata de
estar quieto en el escenario.
- Como me dijo Michael Stipe,
cuando va a un concierto de Tori Amos la gente está murmurando pidiendo la
siguiente. Parece como si no entendieran lo que está sucediendo. Y me gusta lo
que Beck dijo: ‘Bien, ya hemos tenido tiempo para murmurar, así que ahora vamos
a por el nuevo milenio. Tal vez sea tiempo de hacer las cosas un poco menos
fáciles’. Yo estaba en casa levantando mi pulgar y diciéndole: ‘Totalmente de
acuerdo’.