Es un disco extraño, sí, más que nada por su concepción. Jairo Zavala se ha aliado con unos ilustres habitantes de Tucson, Arizona, en concreto Calexico, y ha grabado con ellos su debut como Depedro, de título homónimo. Como era de esperar en un disco en el que han intervenido los antiguos componentes de Giant Sand, la música que hace Depedro bebe de las fuentes de la raíz latina, mestiza, fronteriza, canalla, la canción de autor, la rumba, el son, la música africana, el reggae, el blues, la salsa...
Cuando un artista cuyas
canciones han sido, por su proyección universal, equiparadas a las de John
Lennon y Paul McCartney, Elton John o Brian Wilson, cuando un compositor tan
elogiado por su melodías como Neil Finn titula su primer disco en solitario
Try Whistling This -Intenta silbar esto-, hay que sospechar
que lo ha hecho con una sonrisa socarrona en la cara.
"Sí, hay algo de humor en
el título",
comenta Neil Finn sonriendo. "Siempre me han
puesto la etiqueta de artesano del pop, pero todavía existe la idea
generalizada de que hacer rock es mejor o más subversivo. Como digo siempre,
no hay nada más difícil que una buena melodía".
Hagamos un breve resumen.
Siendo muy joven, y recién salido de un fugaz proyecto, Neil fue reclutado
por su hermano mayor, Tim, para la banda Split Enz. Siete años después, Neil
formó su propia banda, Crowded House, nombre que tomó de la abarrotada casa
donde vivían de alquiler en Los Ángeles. Sus cuatro discos, Crowded House,
Temple Of Low Men, Woodface y Together Alone, lo
consolidaron como consumado compositor, incluyendo entre sus más ardientes
defensores a Radiohead, Steven Taylor de Aerosmith o Liam Gallager de Oasis.
En 1996 decidió dejar atrás
aquella aventura con un gran concierto en la principal ciudad del continente
del que partieron a la conquista del mundo, Sydney, en Australia. Antes de
embarcarse en este proyecto en solitario, aún tuvo tiempo para grabar otro
disco más con su hermano Tim. "Me
gustan las bandas, son un gran invento y siempre son más que la suma de sus
componentes. Recuerdo que me uní a Split Enz cuando era muy joven y he
pasado la mitad de mi vida en bandas. Aunque la vida como artista en
solitario pueda ser... solitaria, también hay algo de liberador en el hecho
de trabajar por mi cuenta y ser responsable sólo ante mi mismo y mi familia".
Inmediatamente después de
Crowded House, y de grabar de nuevo con su hermano, Neil necesitaba un
descanso, escapar de la presión que conlleva componer y actuar, y sintió la
tentación de tomar un largo descanso lejos de la civilización. "Un
amigo mío sugirió que podíamos ir al campo durante unas semanas y pintar. En
aquel momento era un buen consejo, significaba dejar de pensar en la música
o en lo que hacer después, y simplemente dejar fluir la música naturalmente".
"Por
las noches, después de todo un día chapoteando en pintura, Robert y yo
hacíamos pequeñas sesiones. La primera noche salió una canción que parecía
querer decirme algo: "hay
un hambre dentro que no se va... cuanto más te escondas, más lo niegas".
Llegó un momento, poco después, en que me di cuenta de que estoy destinado a
salir y tocar música, es algo profundamente arraigado a mí. Negarlo sería
absurdo".
De aquellos días surgió
Try Whistling This, un disco que se empezó a gestar en una playa
paradisíaca del continente australiano y que se completó en un estudio de su
propia casa. Las letras son todas suyas pero, como siempre, se resiste a
hablar sobre el significado de las canciones. "El
sonido es tan importante como el significado. Cuando te viene a la cabeza
una canción, tienes unas cuantas frases y luego tienes que seguir tu
instinto. Así es una canción... Es algo misterioso que no puedo explicar,
por mucho que me preguntes".
Después de tener las
canciones, y como pensaba que no estaban lo suficientemente pulidas, se
llevó a su familia a Nueva York durante un par de meses. "Nunca
había trabajado allí antes y pensé que sería un buen contraste con el
ambiente del Pacífico Sur. Quería que la música reflejase el mundo y no
solamente un ambiente concreto".
Nueva York fue como una
inyección de adrenalina. "Fue
un período fantástico y productivo: de camino al trabajo atravesaba el bullicio
de las calles y escuchaba la música que salía de los altavoces. En gran parte
los ritmos se lograron en Nueva York, sobre todo por el modo en que el bajista
apuntaló todo de una forma muy eficaz".
Ahora, con el álbum en la rampa
de salida, Neil no se ha desanimado por la perspectiva de volver al combate con
este nuevo disco. "Sabes, lo peor es la duración de
los vuelos de Nueva Zelanda a cualquier otro lugar del mundo. Estoy deseando
conocer la reacción de la gente y volver a la carretera. Sé que la música pop es
un negocio muy voluble, pero pienso que también hay mucha buena voluntad. Y
tengo la maravillosa impresión de que todo es posible".