¿Qué puede hacer Paul Weller para que, de nuevo, caigamos rendidos a sus pies? Con The Jam vivimos su mejor etapa, de The Style Council se puede recuperar una buena parte y de su trayectoria en solitario, que abarca ya once discos, hay unos cuantos momentos para el recuerdo, aunque ninguno de esos álbumes en su totalidad sea tan defendible como el recién publicado, 22 Dreams. A sus 50 años lo ha conseguido. Y es que en la variedad está ese as que escondía. Este fin de semana está presentado su disco en Barcelona y Madrid.
Embrya,
el segundo disco en estudio
de Maxwell, si no contamos su disco en directo Unplugged, es una
grabación que ofrece toda la complejidad de este exquisito cantante soul, en
la línea del gran Marvin Gaye. Conectado estilísticamente a su debut,
Urban Hang Suite, Embrya contiene la voz suave y sensual de Maxwell
navegando sobre cálidos teclados, deliciosas cuerdas, líneas de bajo
funky y poderosos ritmos. Es un trabajo que parte de las raíces llenas
de alma del rythm and blues, pero que en el que también se aprecia a
Maxwell mirando hacia delante.
El nombre de Maxwell es, en
realidad, su segundo, un homenaje a su padre y a su padrino, del mismo
nombre, que murieron cuando él era joven. “Todo lo que soy es por ellos”,
dice. “Ellos me inculcaron de pequeño la motivación para descubrir cosas
nuevas, algo esencial a mi persona y a la que hay que sumar la influencia
femenina que tienen mis trabajos”.
En Embrya, Maxwell
perfila y define un poco más su crecimiento como artista. En cada canción
crea una sinfonía de sonidos, una telaraña tejida con cada instrumento y
sostenida sobre su vaporosa voz llena de sutilezas. A lo largo del disco,
Maxwell explora todo tipo de ambientes: de las baladas (“DrownDeep: Hula”,
“Know These Things: Shouldn't You”) a los ritmos latinos (“Submerge”,
“Gravity: Pushing To Pull”), pasando por el soul elegante (“Everwanting: To
Want You To Want”, “Luxury: Cococure”) y el funk profundo (“Arroz Con
Pollo”, “I'm You: You Are Me And We Are You”).
En las notas del disco,
Maxwell explica el término que ha creado para el título del mismo, “una
aproximación creciente a un pensamiento de transición para llegar a una más
amplia percepción de las cosas”, y que también tiene que ver con la palabra
en castellano hembra. Y dice al respecto: “Creo que el tiempo va a
desarrollar ese concepto más de lo que puedo explicar ahora mismo.
Representa algo así como mi nacimiento, el nacimiento de otra persona
diferente, pero en este momento estoy en pleno cambio, en ese instante en el
limbo en el que aún no he llegado a ser lo que voy a ser”.
Aplicando este concepto a
la grabación del disco, Maxwell dice: “Un amigo me dijo después de escuchar
Embrya que, si Urban Hang Suite es una habitación, Embrya
son varias habitaciones diferentes.” Y la entrada se encuentra en
“Gestation: Mythos”, una fantasía poética basada en la vida de Maxwell que
está escrita dentro de las notas del álbum pero que no ha sido musicada.
“Ese texto es una pequeña historia, mi forma de contar lo que he pasado a lo
largo de mi vida”, explica. “Éste es un disco interior, una mirada objetiva
a lo que de verdad deseo. Y casi todo es una carta de amor a Dios. Muchas de
las letras pueden parecer muy sexuales. Sé lo que la gente puede pensar de
la frase lay on the top of me (túmbate encima de mí), de 'Everwanting',
pero para mí es como decirle a Dios: 'puedes estar aquí, puedes hacerte con
el control, siempre esperaré que lo hagas”'.
Maxwell empezó a trabajar
en el estudio para la grabación del disco en enero de 1998, con los bocetos
de las canciones ya escritos en casa. “Cuando trabajo no duermo. Puedo
seguir y seguir, me basta con un micro y unos teclados, sigo mientras los
demás duermen”, explica. “El proceso de composición y grabación puede llegar
a ser agotador porque en cada canción trato de crear dos o tres de esos
momentos especiales que hacen que quieras llegar en seguida al siguiente.
Pero, en el fondo, estoy a merced de la inspiración. La inspiración llega y
me dice: 'Vale, quiero que hagas esta canción y que la hagas de esta
manera'. Yo lo que hago es seguir este tipo de órdenes, no importa qué hora
de la noche sea”.
La propia experiencia de
Maxwell como intérprete fue la inspiración para “I'm You: You Are Me And We Are
You”, una aproximación al amor desde al punto de vista zen. “Creo firmemente
que, unidos, todos somos Dios. Si pudiese oír a la gente cantando esa canción
cada noche, me iría feliz a la cama”, cuenta. “Porque si eres capaz de ponerte
en el lugar de otro con amor y compasión, te darás cuenta de que no se trata del
color, el género, la sexualidad, la posición económica ni ninguna otra cosa que
oculte la verdad, que es que todos somos espíritus humanos”.
El primer single de Embrya,
“Luxury: Cococure”, ejemplifica una de las facetas de la intención de
Maxwell como artista y como persona. “Esa canción es un adiós a la enfermedad de
la historia de amor que inspiró Urban Hang Suite y un saludo a la
consecución del lujo interior”.
Como en casi todos los temas de
Embrya, tiene un doble significado y hay una acotación al título. No deja de
ser irónico que Maxwell, “la personificación del cantante sensual de soul”,
tenga que encontrar aún el amor verdadero. “Lo que hago es muy difícil de
entender para las mujeres”, cuenta. “Me meto tanto en mi trabajo que me quedo
sin tiempo. Pero he aprendido de las mujeres, he aprendido sobre la sutilidad y
he aprendido que la intimidad tiene mucho que ver con la conexión espiritual y
mental. Tiene que ver con todo, con tu visión del arte, tu forma de entender la
música, el modo de relacionarte con tus amigos o de hacer negocios”.
Y sobre lo que vendrá, Maxwell
pone como referencia el tema que titula el disco, una pieza instrumental de
corte experimental, con cuerdas disonantes y sonidos al revés. “Embrya es
una suma de lo que es el disco y un adelanto de lo que está por llegar”.