Tras la reedición de su primer disco, aquí está ya el nuevo álbum de La Casa Azul, La revolución sexual. En él Guille Milkyway sigue moviéndose en los mismos parámetros que han hecho de La Casa Azul un grupo venerado y con un culto especial: melodías pop, estribillos pegadizos y tarareables y textos que hablan de malos momentos en la vida de su compositor. Esta semana se presentan en A Coruña y Vigo.
Pasaron de la crisis por
la desaparición de quien era su imagen y su líder -Richey James, episodio
aún no aclarado- a las ventas y los premios por su mejor disco,
Everything Must Go. Su nuevo disco, This Is My Truth Tell Me Yours,
sigue en aquella línea, dándole un repaso a unos cuantos temas de
actualidad, con un sonido aún más pulido y con la rabia de sus principios
bastante lejos ya. Eso sí, siguen muy seguros y orgullosos de su clase
social.
¿Es mejor todo siendo
tres que cuatro?
- Nicky Wire (N): Sólo
notamos la ausencia de Richey James en el escenario. No es una gran pérdida
cuando estamos escribiendo o grabando. Tal vez seamos más amables entre
nosotros, puede que nos sintamos un poco más cerca.
Pero Richey era el
líder, ¿no?
- N: La habitación de
Richey era el centro de reunión. Estaba siempre haciendo cosas en la
esquina, notas, textos... y al final de la noche se hundía. Ahora el centro
de operaciones es mi casa.
- James Bradfield (J): Es
más fácil llegar a un consenso. Hubiera sido muy difícil tal y como estaba
comportándose Richey...
- Sean Moore (S): Se había
convertido en una espiral hacia abajo, grotesca y trágica. Es difícil
comprender de dónde venía. Estaba muy confundido.
¿Cómo sonarían vuestros
discos si él estuviera aquí?
- N: Habría ido más lejos
de ser simplemente un letrista en su cabeza. Quería llegar mucho más lejos
que The Holy Bible. Dejó una nota en una de sus canciones que decía:
‘Idea para un álbum conceptual entre Screamadelica -de Primal Scream-
y Pantera’.
- J: Si piensas que
The Holy Bible era gratuito y difícil, imagínate cómo hubiera sido
El Nuevo Testamento. Disfrutaría el reto, pero hubiera sido un callejón
sin salida. Hubieran sido discos muy malos.
- N: Hubiéramos llegado a
un compromiso para grabar alguna de sus canciones aquí y allá.
¿Estáis preocupados
sobre cómo va a reaccionar la gente ante el nuevo disco?
- N: Después del desastre
comercial de aquel disco, no había nada que perder. Sobre todo desde que
desapareció Richey. Recuerdo que dijimos que seríamos felices si
Everything Must Go vendía cien mil discos y si llegábamos a tocar en
algunos festivales. Ahora todo el mundo va a ser mucho más crítico.
Aparentemente, no somos tan sexy como cuando éramos un grupo de combate y
Richey estaba con nosotros. Pero todo está ahí aún, en el disco.
¿Sentís todavía esa
rabia?
- N: Somos menos nihilistas
y más constructivos, y eso tiene que ver con la edad. Richey es un buen
ejemplo de que la rabia es mala a largo plazo. Pero incluso en el primer
disco teníamos canciones como "Motorcycle Emptiness". Siempre hemos sido
artistas, je, je.
- J: Si un grupo saliera
ahora como éramos nosotros entonces, intensos y furiosos, pensaría que son
muy buenos. El problema es que ahora la rabia se asocia con toda esa mierda
rápida del punk por culpa de los americanos.
¿Qué pasa con las
comparaciones de vuestro sonido más limpio y asequible con Foreigner?
- J: Si alguien me dice eso
a la cara, entonces me marcharía, porque sino le pego. Puedo aguantar las
críticas, pero no las groserías.
¿Pueden las estrellas
del pop ser héroes todavía?
- J: Héroe es una palabra
de adolescentes, heroico es una palabra de adultos. Creo que es difícil ser
heroico. Pero las estrellas del pop pueden ser héroes brillantes. Liam
Gallagher parece llevar una armadura por traje y a Richard Ashcroft también
le sienta bien.
¿Pensasteis alguna vez
en cambiar el nombre?
- J: Ahora el nombre tan
punk y la rabia parecen un poco estúpidos. Muy al principio lo intentamos.
Allí estaba una banda que sonaba como The Clash en una noche mala, que
llevaba vaqueros ceñidos y se llamaba ‘Los predicadores maníacos de la
calle’. Pensamos si lo estábamos llevando demasiado lejos. Al final no se
nos ocurrió nada mejor.
¿Qué significa ser
galés?
- N: La nuestra es una
forma muy particular de ser galés. Es una cultura rural y urbana que tiene
mucho de industrial. Y, definitivamente, hay una vena de locura en el
temperamento galés que les hace dejar el país o beber hasta matarse. Richey
era un buen ejemplo...
- J: Gales nunca deja
artistas galeses. Tienes que desconfiar del romanticismo. Gales es un sitio
mucho más complejo de lo la gente piensa, no es una comunidad unida, también
hay rencor. Alguna gente del Norte y del Oeste se ofende si hablamos de
Gales porque no sabemos hablar galés.
¿Alguna vez habéis
estado en un club de fans?
- J: Intenté unirme al de
The Waterboys una vez. Ahora odio esa actitud amistosa de algunos grupos que
dicen que no son nada especial, que cualquiera lo puede hacer. No todo el
mundo lo puede hacer. Sólo nosotros podemos hacer lo que nosotros hacemos.
Como grupo, ¿estáis
solos?
- N: No hay muchas bandas
influidas por nosotros. Y ningún grupo dice que somos su grupo favorito. Me
gusta eso.
¿Es la clase social lo
más importante de Manic Street Preachers?
- N: Creo que tienes que
salir de la clase trabajadora para escribir una canción como "SYMM" y para
entender el fútbol y su importancia sobre la clase trabajadora. Ahora la
clase es algo más subliminal en la música. Después de "A Design For Life" no
quiero escribir sobre ello otra vez de una forma específica, porque ese
disco cristaliza todos los pensamientos que siempre he tenido sobre la clase
social, histórica y físicamente, todo.
¿Pueden los saludables
miembros de un grupo de rock llamarse propiamente clase trabajadora?
- N: La clase social es
algo de lo que no te puedes desprender por mucho que lo intentes. Es
inherente, no puedes dejarlo. No puedes comprarla, ni tu pertenencia a una
clase superior ni a la clase trabajadora. El éxito no cambia esos
fundamentos. Cuando Damon Albarn intentó convertirse en alguien de la clase
trabajadora no lo consiguió. La sociedad sin clases es un mito y me alegro
de que no exista. Siento pena por las clases medias. Sus vidas no tienen
alma. Siempre prefiero la comida normal en casa que comer en un restaurante
fino. Y nunca me quejaría en un restaurante sobre la comida aunque fuera la
peor que hubiera probado.
¿Es ése el dilema del
rock: esforzarse por escapar reteniendo la identidad?
- N: Cuando Richard Burton
le compró un diamante a Elizabeth Taylor pensé que era muy galés, algo de la
clase trabajadora, y me gustó. Siempre viajo en primera clase en el tren
porque siempre lo deseé, y el conductor todavía nos lo recuerda cada vez que
nos ve. Sean se compra coches nuevos. La clase trabajadora siempre quiere
mejorar, sea yendo a la universidad o traficando.
¿Hay un riesgo de
aburrir a la gente siendo correctos?
- J: Soy consciente de la
pasión y la sinceridad tal y como se ve en el rock. En el nuevo disco, "My
Little Empire" es una canción sobre no preocuparse o no saber nada más allá
de tus cuatro paredes.
- N: Somos sinceros, pero somos
conscientes de que hay una línea muy fina entre eso y The Joshua Tree. Sé
que mucha gente piensa que soy el más vanidoso y arrogante capullo en el mundo,
y tienen razón. En el escenario me preocupo más de como sostengo el bajo que de
tocar bien.
¿Os va este trabajo?
- J: Me va muy bien. Creo que
estar en el estudio es como estar en un campamento de verano.
- N: Odio viajar. Y me
arrepiento de dar tanto de mí en las letras. Me siento como aquellos indios que
pensaban que les robaban el alma con cada foto.
¿Es el grupo indestructible
ahora? ¿Cómosabéis si ya no funciona?
- J: Nick y yo tenemos un sexto
sentido sobre las cosas. Sabríamos si se ha terminado. Además, Nick me ha
enseñado algunas letras nuevas y, como siempre, me ha emocionado por lo buenas
que son. Lo de poner punto y final al grupo ni se plantea.