Benjamin Biolay: cómo consiguió llegar a Trash Yéyé (su vida interior)
Con motivo de la edición del nuevo disco de Benjamin Biolay, Trash Yéyé, hablamos con él, dejándole que, al principio, nos descubriese sin interrupciones cómo fue la grabación de este álbum, una 'especie de viaje introspectivo'.
A Madonna le ha
llegado la hora de poner en tela de juicio toda su carrera. Ray Of Light
significa un acercamiento a otros mundos hasta ahora inexplorados en su
carrera.
“Si en medio de todo el caos hubo algún mensaje positivo,
entonces he triunfado. Pero no es que sea muy divertido ser una rebelde o
una pionera cuando te conviertes en la diana de los temores de todo el
mundo. Tienes que ser increíblemente resistente, y hay veces en las que
hubiera deseado no hablar tanto, porque me dejaba tan exhausta tener que
defenderme todo el rato... Mirando hacia atrás, fue una gran lección para mí
y muy liberador, porque cuando no eres popular y todo el mundo te ha dado la
espalda, tienes la libertad de hacer lo que quieras y cuando quieras, sin
tener que complacer a todo el mundo.”
Las primeras palabras de
Ray Of Light dicen: “Cambié la fama por el amor sin pensarlo dos
veces”. ¿Sigues manteniendo la misma ambigüedad sobre la fama y su precio?
- Así es. No voy a decir
que ser famosa es lo peor que me ha sucedido pero, por otra parte, es una
cruz con la que tengo que cargar. No cambiaría mi vida por nada: he sido
bendecida con tanto, he tenido tantos privilegios, pero ser famosa es como
la agonía y el éxtasis. Conoces a gente y tienes experiencias que nadie más
llega a tener pero, a la vez, no puedes ser anónima. Lo que tengo claro es
el papel que ha tenido en mi carrera y que al principio lo ensombreció todo.
Creo que ahora tengo una mejor perspectiva que la que nunca he tenido. Me he
dado cuenta de que la aprobación, los titulares, ser popular y amada por la
gente de una forma universal no es en absoluto un sustituto de ser amada
realmente. Pero si tienes que buscar un sustituto, ése es el mejor que hay.
También hay otra frase
que dice: “He tenido tantos amantes que vinieron deslumbrados por la fama”.
¿Fue un descubrimiento deprimente?
- No se trata de decir que
sólo les atraía por eso, pero reconozco que había una gran parte. El poder
es un gran afrodisíaco y la celebridad también. Pero no me siento
decepcionada por ello.
Una vez dijiste que el
rechazo es un gran afrodisíaco. ¿Necesitas tantos?
- Todo el mundo los
necesita. Hablo por todo el mundo. Quiero decir, el rechazo, ¿no quieren
todos aquello que no pueden tener? Eso es lo que quieres para los momentos
de locura fugaz, luego te despiertas, te aclaras y sigues con tu vida.
¿Y es la convicción de
que nunca encontrarás una alma gemela algo que te persigue?
- Lo ha sido. Cuando
piensas en lo que hago y la clase de vida que llevo y el hecho de que soy
famosa, no creo que sea un estilo de vida atractivo para la gente, a menos
que les guste la idea de llamar la atención, a menos que sean muy
superficiales. Estoy en una situación muy extraña. El bagaje que traigo
conmigo es demasiado, y se necesita ser alguien fuerte y con coraje para
tener una relación conmigo. A veces parece imposible, momentos en que pienso
olvidarlo para siempre.
“Nothing Really Matters”
parece ser sobre tu hija, Lourdes. ¿Estás tratando de decir que éste es el
primer amor puro de tu vida?
- Sí, es totalmente puro.
No sabe que soy famosa, no tiene ni idea. Y se trata de un amor
completamente incondicional, lo que yo nunca conocí porque crecí sin una
madre, que murió de cáncer cuando tenía 6 años. Tuve un padre, sí, pero el
amor de una madre es diferente. Tuvo un gran impacto en mí, y supongo que lo
mismo le ha pasado a alguien que tiene hijos. Cuando tienes un hijo tienes
que salir de ti misma. No puedes sentarte a sentir pena de ti misma o sentir
que eres una víctima de una forma u otra. Ves la vida desde una perspectiva
totalmente diferente.
¿Te sientes avergonzada
por alguna de las portadas de tus discos?
- Son un mapa de mi vida.
Pero cuando veo alguna de mis antiguas fotos pienso que alguien me tenía que
haber arrestado y prohibirme alguno de aquellos peinados. Todos los errores
son crueles, tienen una parte buena y otra mala. Todo el mundo critica ahora
los 80, pero yo pienso que fueron fabulosos y seguro que Boy George está de
acuerdo (riendo).
En muchas de tus
canciones parece que ves la pista de baile como un poder mágico.
- La pista de baile era un
lugar bastante mágico para mí. Empecé queriendo ser bailarina, así que tuvo
bastante que ver. La libertad que siento cuando bailo, la sensación de que
no habitas en tu cuerpo, dejándote ir, expresándote a través de la música...
Siempre me pareció un lugar mágico, incluso aunque no tomes éxtasis.
A pesar de que la gente
lo tomará mientras escuchan Ray Of Light.
- ¡Pero si el éxtasis ha
estado ahí cien años! Ya estaba cuando yo iba a las discotecas. ¿Qué tiene
de grande? Creo que el nuevo disco sonaría muy bien colocado. Llevé
algunas mezclas a la discoteca Liquid de Miami y los disc-jockeys se
volvieron locos con ellas. Realmente te puedes imaginar lo que sería estar
colocado y escuchándolo. Pero ahora tengo que conseguirlo limpia.
Tengo una niña y no puedo hacer esa clase de cosas.
Eres la Henry Rollins
del pop, ¿no?
- Es la segunda vez que me
lo dicen. Interesante. Lo conozco y es brillante. Su mente trabaja a la
velocidad de la luz. (Distraída). ¿Qué es ese ruido? ¡El espíritu de
Henry Rollins en la habitación! Bien, se me ha acusado de ser una adicta al
trabajo, pero al menos soy productiva en mi locura.
Supongo que no lo
seguirás musicalmente por ser demasiado “masculino”.
- Bueno, de hecho iba a ir
a ver a The Verve, pero enfermé y no pude salir. Mi amiga se enfadó conmigo.
¿Cuál era el rumor? Que no dejaban entrar a gente famosa en los camerinos.
¡Típico! Siempre he estado más interesada en el dance, funk, rhythm &
blues y el hip-hop. Ése es mi terreno, pero crecí escuchando a
Led Zeppelin y hay algunas cosas de rock que me gustan.
¿Qué? ¿Led Zeppelin?
- Sí, y tan pronto como
escuché el nuevo disco de The Verve me volví loca. Creo que puse “Bitter
Sweet Symphony” tantas veces que hice que el productor William Orbit acabara
vomitando. Después los descubrió todo el mundo y ya no pude escucharlos más.
Pero siempre pasa igual, ¿no? Te gusta algo y, cuando se vuelven famosos, te
dices que eran sólo para ti, que eran tu grupo.
Hay un buen montón de
referencias al agua en este disco.
- Bueno, el agua es el gran
elemento curativo. Hay agua en el nacimiento y en el bautismo, y cuando
tomas un baño o te metes en el mar hay esa sensación de limpieza, esa
sensación de empezar de nuevo. Ser nuevo, ser curado. Eso es algo así como
lo que está pasando en mi vida, y estoy explorando ese elemento en mi forma
de componer.
“Swim” habla de la
redención. ¿Por qué estás tan preocupada por ello?
- No se trata sólo de mí.
También pido a los demás que busquen la redención. Porque se trata de una
respuesta a lo que está sucediendo en el mundo.
¿Y qué es lo que sucede?
- (Sarcásticamente)
¿Quieres decir además de la próxima colección de moda de Galliano? Bien,
veamos. Muchas cosas me preocupan. Supongo que la principal es la obsesión
de la gente con la negatividad. La gente está demasiado amargada y tiene
demasiada envidia de cuando a los demás les va bien. Antes solían hablar más
entre ellos, tenían más recursos y eran más creativos. Pero la televisión y
los ordenadores, esta sociedad instantánea en la que vivimos, le ha quitado
esa capacidad a la mayor parte de la gente. Hay demasiada gente resignada a
lo que les ha tocado en su vida.
¿Por qué piensas así
ahora?
- Puede que la misma clase
de horrores siempre hayan estado ahí, en el mundo. Tal vez yo les preste más
atención ahora. Pero me parece que hay comportamientos más extremos a medida
que nos acercamos al año 2000. La gente parece estar divida en dos campos:
por una parte, la gente que busca un anclaje espiritual, que trata de hacer
crecer su concienciación y descubrir el significado más grande de la vida,
no simplemente que aquello de ‘estoy aquí para hacer un montón de dinero y
pasar un buen rato’; por otra parte, me parece que siempre estoy leyendo
noticias sobre adolescentes matándose entre ellos o padres que matan a sus
hijos.
¿Alguna vez has sentido
la desesperación total?
- ¡Si soy la reina de la
desesperación! ¡Lee las letras de mis canciones! Me siento desesperada
tantas veces... pero tengo buenos mecanismos de supervivencia. No importa lo
malo que llegue a ser, siempre hay algo que me impide ver la vida como algo
sin esperanza. Todavía doy rienda suelta a la melancolía muchas veces.
¿Cómo te sobrepones en esos
momentos?
- A veces me pongo a componer.
Paso mucho tiempo con gente que sé que me ayudarán a salir de ahí. Mi hija o
amigos que me dicen lo estúpida que estoy siendo.
Después de tantos titulares,
¿te sientes triunfadora de algún modo?
- Supongo que sí. Si en medio
de todo el caos hubo algún mensaje positivo, entonces he triunfado. Pero no es
que sea muy divertido ser una rebelde o una pionera cuando te conviertes en la
diana de los temores de todo el mundo. Tienes que ser increíblemente resistente
y hay veces en las que hubiera deseado no hablar tanto, porque me dejaba tan
exhausta tener que defenderme todo el rato. Mirando hacia atrás, fue una gran
lección para mí y muy liberador, porque cuando no eres popular y todo el mundo
te ha dado la espalda, tienes la libertad de hacer lo que quieras y cuando
quieras, sin tener que complacer a todo el mundo.
Así que crees en el
progreso.
- Seamos claros: todo lo que he
mantenido durante estos años, la gente ha acabado por aceptarlo. Hoy no suena
tan raro, así es como somos, cada década somos más abiertos. La homosexualidad
ya no es un debate en la cultura pop, pero hace diez años sí lo era. Hemos
recorrido un largo camino, pero yo también he cambiado. Claro que creo en el
progreso. Eso es por lo que estamos aquí: para transformarnos nosotros y a otra
gente. Es la naturaleza de nuestra especie: progresar.