Lo primero que llama la atención es su voz: el poder vocal que tiene para desafiar escalas, llegando a los tonos más bajos, sensuales y lentos. Pero también tiene soul y, sobre todo, sabe cómo hacer bailar. Sam Sparro posee, además, un don innato para las melodías y reconoce un estribillo poderoso en cuanto lo oye. No hay más que escuchar un single como “Black And Gold” para comprobarlo y saber por qué su primer disco homónimo es un éxito planetario.
Hacía falta encontrar un
grupo que nos sorprendiera. Sin referencias anteriores, la primera vez que
les escuchamos supimos inmediatamente que nos encontrábamos ante algo
completamente distinto. Estereocéano llegan desde Vigo con su pop de bases
electrónicas. Juan Rivas nos presenta Caleidoscópico, su primer
disco.
¿Os parece que lo
vuestro es pop de siempre hecho con medios electrónicos?
- De alguna manera, sí, ya que no
pretende ser otra cosa que pop. Son canciones que tienen una duración de
tres o cuatro minutos, de canciones pop. Y, en cuanto a estructuras, la
mayoría tienen una estructura de canción pop: estrofa, puentes o
estribillos.
¿Sois conscientes de ser
el grupo con bases electrónicas que más importancia da a los textos y más
espacio deja para las voces?
- Puede ser, ya que se
juega con las sensaciones que pueden provocar los textos o que pretenden
crear musicalmente. La mayoría de las canciones las compongo con guitarra
acústica y luego les llevo la melodía vocal a mis compañeros, para que
vistan, arropen y traten las canciones.
¿Es cierto que te
empezaste a interesar por los ritmos electrónicos recientemente?
- En cierto modo. Tal vez
dicho así sea demasiado tajante. No es que yo no escuchara música, aunque sí
que es cierto que el resto del grupo estaba más al día sobre determinados
movimientos musicales de finales de los 90 que yo. Desde hace tres años, me
he venido interesando más por todo lo que está sucediendo actualmente.
- ¿Cuáles son los
artistas que más os interesan?
- Björk es mi musa. El
primer álbum de Björk, Debut, fue, quizás, el que me abrió los ojos
musicalmente. Sus dos primeros discos son la clase de pop que me interesa,
el que refleja esta época, aunque en su tercer disco se ha pasado un poco de
rosca. Los sonidos industriales, agresivos, ya no me interesan tanto.
¿Pensáis que actualmente
se recibe mejor cualquier producción hecha con ritmos electrónicos?
- Si el pop de guitarras
que puedes escuchar es el típico, entonces no merece tanta atención, sobre
todo por la crítica. Así se filtra y lo típico puede ser trabajado de otra
manera. Aunque hay que tener cuidado que eso no nos lleve a pensar que el
rock ha muerto. Para nada, no me lo creo: hay bandas de rock que usan las
guitarras de forma novedosa, como Rage Against The Machine o Sonic Youth.
¿Qué escuchabais de
pequeños?
- De pequeño lo que más
escuchaba era pop español, por eso tal vez sigo haciendo pop español y en
castellano. Hay una conexión con la música española, que eran los grupos que
más me decían en su momento.
¿Veis esa conexión con
Golpes Bajos, como en el verso ‘con santa devoción y esperanza’ que recuerda
aquel ‘en santa devoción y rezo’?
- Sí, es cierto que era uno
de los grupos que más me gustaban. Su manera de entender el pop, bajo mi
criterio, era perfecta. Cuando los escuchaba pensaba que ésa era la manera
en la que a mí me gustaría hacerlo. Aunque no creo que haya una conexión
directa con una canción concreta.
Y en cuanto a los
textos, de algunos se desprende una melancolía que me parece que sólo puede
ser gallega
- Es posible que sí, lo que
también sucede con ese toque religioso del verso que hablábamos, que creo
que es muy gallego, como puede ser lo de tener esa pasión por un santo.
¿Te han dicho que tu voz
se parece a veces a la de Santiago Auserón -Radio Futura- de la época de
La canción de Juan Perro?
- Sí, ese disco lo escuché
mucho de pequeño. Ése, De un país en llamas y La ley del desierto,
la ley del mar son discos que escuché sin descanso cuando tenía 16 años.
Existen esas influencias, aunque no son para que nos las echen en cara. Ni
tampoco se trata de citar a The Cure o Depeche Mode. A mí me gustaban Radio
Futura o Golpes Bajos.
¿Cuál es el papel exacto
de Rafa Villarino en el grupo?
- Todos hemos trabajado en
el disco haciendo arreglos, y cada uno tiene su pequeña parte de
responsabilidad. Por Rafa me pregunta todo el mundo por el simple hecho de
que no quiere aparecer en las fotos o en las entrevistas, que es una actitud
muy respetable.
¿Qué es lo que más os
gustaba de Big Toxic a la hora de decidiros por él como productor?
- Él escuchó la canción "En tu
nuca" en Radio 3, su equipo pidió las maquetas que había y se puso en contacto
con nosotros, ofreciéndonos su producción en este disco, ya que les interesaba
hacerlo. Nosotros lo conocíamos por ser el hombre en la sombra de un buen montón
de discos.
¿Cómo fue Radical Sonora
junto a Enrique Bumbury?
- Muy bien. Nuestros compañeros
eran Manta Ray, IPD -que es Justo Bagüeste, el saxofonista que acompañan a
Corcobado- y Teen Marcianas. Era interesante, porque cada grupo aportaba cosas
distintas. Y a lo largo de la gira, que pasó por varias ciudades, fuimos
cambiando el momento de la actuación.
¿Qué tipo de samplers
hay en el disco, en canciones como "Nunca nos diremos adiós" y"Lejana flor"?
- La mayoría de las muestras
que hay no se sabe ni de dónde salen, ya que se han bajado las revoluciones.
También hemos usado el sampler a la misma velocidad que el original y, como las
armonías siempre cambian, no queda casi rastro del original. Los utilizamos para
crear sensaciones.
¿Qué tipo de música no te
importaría que estuviera acreditada en vuestro disco?
- Me gustaría que el bolero o
la bossa nova tuvieran reflejo ahí. Cualquier música que me hayan
trasmitido mis padres, incluso por el sonido que tienen los vinilos de esa
época. Yo tengo bastantes discos latinos en mi casa, por mi padre, que fue
emigrante en Argentina y Francia.