A los dos años empezó a tocar instrumentos. Con 10 tocaba la guitarra. A los 14 lideraba su propia banda, Commander Venus (con la que editó dos discos), y en la que compartía tiempo con otros proyectos como The Magentas, Park Ave. o Norman Bailer. Más tarde, con Desaparecidos publicó un disco. Pero es con Bright Eyes y sus siete álbumes con los que se dio a conocer internacionalmente. Ahora, cuando aún está en los 28 años, edita el undécimo disco de su trayectoria, esta vez bajo su propio nombre, así que podemos considerar que es el primero en solitario.
En Popcorn, un
best-seller editorial convertido en una obra teatral de éxito por Ben
Elton, que destacaba como una mirada satírica a la actual industria
cinematográfica, el anti-héroe era un joven llamado Bruce Delamitri.
Delamitri era un magnate del mundo del cine, un productor con aires de
mercenario que se identificaba con las obsesiones de Guns N'Roses acerca de
un lugar muy especial llamado Hollywierd. Ésa es la historia que se esconde
tras el extraño nombre que Justin Currie eligió para el grupo que formó en
un parque de Glasgow, en plena década de los 80, y que desde entonces se ha
venido dedicando al arte de perfeccionar las melodías hechas con guitarras
eléctricas y acústicas, aunque ahora pretendan dejar de lado a estas
últimas.
“Bueno”, afirma Currie, “si
hubiera sido un personaje un poco más vacío y con mal gusto, para él hubiera
tenido sentido haberse llamado así en honor a nuestro grupo, sobre todo si
hubiéramos sido un poco más famosos, así que estoy seguro que fue una simple
casualidad. Supongo que es un nombre que parece tener influencias italo-norteamericanas,
lo contrario de lo que ocurre con nosotros, dos escoceses que, a pesar de
nuestra imagen aparentemente agresiva, en el fondo somos unos incorregibles
románticos.”
Justin Currie e lain Harvie,
más conocidos como Del Amitri, han vuelto, y lo han hecho con un sonido más
profesional que nunca. “Lo más importante de este álbum es que compusimos
todas las canciones y las grabamos muy deprisa, porque teníamos una fecha
límite para tener terminado el disco por parte de nuestra compañía
discográfica norteamericana”, afirma Currie. “Querían tenerlo listo para
enero y lo conseguimos. Eso es lo que debe ser la música pop, un trabajo con
fecha fija. Imagínate. Alguien coge el teléfono y dice: ‘Hola,
¿eres
tú? Te llamamos de tu compañía discográfica. Acabas de conseguir dos números
1, ahora siéntate y ponte a componer otros cinco’. Si al pop le quitas todas
esas tonterías que piden los artistas, como la inspiración y todo eso, lo
que queda son las cosas realmente esenciales, el camino más directo y corto
hacia la auténtica comunicación”.
Some Other
Sucker's Paradees un otro álbum de Del Amitri, con 14
temas de los que destacan tres o cuatro perfectos en su estructura power-pop,
con una duración inferior a los tres minutos. ¿Tendrá
algo que ver el trauma que sufrió el grupo después de haber recorrido
Estados Unidos, un país donde el tiempo es demasiado bueno como para que Del
Amitri se sienta como en casa? “No, la verdad es que no. Nos encanta salir
de gira por Norteamérica. Te subes a un autobús enorme, con todo tu grupo, y
ya está. Éste no es tanto un álbum de rock'n'roll como lo fue el
anterior. En aquel había una mayor influencia de varios discos de grupos
americanos. Era una mezcla entre Neil Young y el primer álbum de los
Smashing Pumpkins. No quiero decir que sonara como ellos, pero estaba en esa
onda, con muchas canciones largas y solos de guitarra”.
Eso no significa que
Some Other Sucker's Parade pueda incluirse dentro del brit-pop ni
nada parecido. Del Amitri llevan en ello demasiado tiempo y tienen las ideas
demasiado claras, y su estilo resulta demasiado escocés, como para formar
parte de un estilo al que ellos consideran sin sentido. En cuanto terminaron
la gira que realizaron el año pasado, empezaron a trabajar en el nuevo
álbum, que les llevó ocho semanas.
“A la hora de preparar este
disco teníamos dos reglas muy claras: no usaríamos ninguna guitarra
acústica, porque nos enfadamos mucho cada vez que alguien nos pone la
etiqueta de grupo folk-rock, y todas las canciones tenían que durar
menos de tres minutos. Por supuesto, las reglas están hechas para que las
rompas pero al final, de las 14 canciones que forman el álbum, sólo
utilizamos guitarra acústica en tres de ellas”.
Lo que quiere decir que en
Some Other Sucker's Parade tienen las ideas muy claras y van derechos al
grano. Además, en el primer single, “Not Where It's At”, encontramos una
buena dosis de humor cuando una chica no quiere salir con un chico determinado
porque a ella le gusta ir a la moda y a él no. En otros temas, como “Medicine”
encontramos influencias de blues, y en “Cruel Light Of Day”nos
sorprenden con unas voces sucias y distorsionadas. “Mother Nature Writing”es una canción más positiva, “que se refiere a alguien que lee todos los
mensajes que encuentra a su alrededor, y en todos ellos dice: ‘¡Bésala,
tonto!’ Más adelante, “Always Be Too Late”nos cuenta la historia de
alguien que, sentado en un bar de Nueva York a las 5 de la madrugada, “piensa
que no quiere tener que volver a subir a un avión para volver a casa y seguir
haciendo las mismas cosas aburridas de siempre”.
“Lo único que me preocupa es
crear canciones que hagan mover a la gente”, afirma Currie. “Reconozco que en
ocasiones resultan muy sentimentales y, a veces, son demasiado recargadas, pero
acabas por acostumbrarte. Quizá en algún momento tenga la suerte de crear un
disco tan bueno como Tunnel Of Love de Springsteen o como el primer álbum
de John Lennon en solitario. Esas cosas pueden suceder. No creo que haya que
ser un genio para crear esa clase de discos”.
Entonces, ¿cuál
es la mayor cualidad de Del Amitri?¿La
humildad? “Yo creo que somos totalmente auténticos. Sobre todo con este disco:
en el momento de grabarlo no nos importó para nada lo que pensara la gente
acerca de él. Somos un poco melódicos, un poco melancólicos, pero sabemos
componer muy buenas canciones. No intentamos copiar a nadie y hacemos cosas
originales. Con nuestros discos intentamos decir algo como: ‘Así son nuestras
vidas...’