Duffy será toda una estrella, si no lo es en el momento en que leas estas líneas. En pocas semanas va a pasar de ser la pequeña galesa de nombre real Aimee Ann que sólo había realizado un pequeño número de conciertos, sobre todo como telonera de The Magic Numbers, y con una única actuación estelar en la televisión británica en el programa de Jools Holland en la BBC2, a convertirse en uno de los nombres de referencia de este 2008 y de los próximos años.
Tenía que llegar, porque
sus seguidores exigían conocer el material del que tanto habían oído hablar
y para cerrar el paso a las grabaciones piratas. Tracks es un caja de
cuatro compactos y 66 canciones, una buena parte de las que Bruce
Springsteen no tuvo a bien incluir en su día en sus discos oficiales y que
lo confirman, ahora en los 90, a sus 49 años, como el último rey del rock,
algo para lo que se preparó concienzudamente.
¿Había
alguna razón especial para editar Tracks?
- Resultaba interesante
escuchar mi voz cuando tenía 24 años e intentar descubrir quién era aquel
tipo. Además, no parecía una buena idea tener toda esa música ahí, sin dar
la posibilidad de que fuera escuchada. En cada concierto había siempre un
tío con una pancarta reclamando alguna de esas canciones oscuras. Sabía que
tenía que encontrar la forma de dejar que parte de esa música viera la luz.
Fue divertido encontrarme con cosas que no sabía que estaban ahí. No había
escuchado nada de esto en, probablemente, 20 años.
¿La
idea venía de antiguo?
- Estaba intentando decidir
qué hacer cuando pensé que, en lugar de tirarme un par de años sin editar
nada, podría sacar material del baúl. Sabía que mucho de lo que tenía era
muy bueno. No eran descartes. No incluiría nada que no se sostuviera por sí
mismo. Durante un tiempo no supe como contextualizarlo. Lo dejé en 100
canciones y después lo dejé en música que tuviera relación directa con
discos que hubiera editado, así que ésa es la referencia. Si la canción
había sidoescrita para un disco que nunca se editó, entonces ni
consideraría su inclusión.
¿Tiene
que ver con que para la grabación de cada disco componías canciones que no
se correspondían con la temática?
- Eso pasó a menudo.
Algunos discos, como Nebraska, tuvieron un enfoque desde el
principio, pero hubo otras ocasiones en que me puse a trabajar en un disco y
salieron dos o tres más en el proceso.Ahora tengo, por ejemplo,
colecciones casi completas de canciones sin editar de diferentes ondas:
acústica, eléctrica, country y hip-hop.
¿Hip-hop?
- Sí, empecé a trabajar con
un montón de samplers y loops y traté de darle forma a un
disco. Fue divertido, lo disfruté de verdad, pero necesitaba otras dos o
tres canciones más y, por alguna razón, nunca me puse a escribirlas. Así que
lo dejé de lado.
Da la impresión de que
la época de The River fue una de las más prolíficas.
- En la época de The
River, estaba muy influenciado por Woody Guthrie y el country, así como
por libros y películas concretas. Al mismo tiempo escuchaba los grandes
éxitos de Raspberries, así que escribí todas esas canciones pop como
ARestless
Nights@,
ADollhouse@
y
ABe
True@,
que no se relacionaban con el disco y que ahora por fin se editan. Aunque
también puede ser que hubieran tenido un mayor impacto si se hubieran
editado entonces.
¿Y
cuál es tu valoración ahora de todo el trabajo en conjunto?
- Con discos como The
River, llevaba material nuevo al estudio cada día. Nos llevó 19 meses
desde principio a fin, cortando, recortando, revisando y reconsiderando. Era
un proceso muy exigente, al igual que lo fue Born In The U.S.A.
Fueron épocas dolorosas y largas. Nadie tenía una novia, nadie salía un
sábado por la noche. Trabajábamos 16 horas y nos íbamos a casa a dormir
tanto como pudiéramos para después regresar. Para esto hemos vivido.
Básicamente dimos nuestra juventud para hacer esto, pero valió la pena cada
pequeño pedazo de ello.
¿Ha
cambiado el método de trabajo con los años?
- Puedes seguir una canción
desde que surgió hasta el producto final y ver todos los versos malos que
tiré. Normalmente, desaparezco en mi trabajo y después surjo de nuevo.
Siempre he disfrutado del trabajo en privado. Pero, a lo largo de los años,
tiendes a tener más flexibilidad. Ahora ya no me parece que todo sea algo
tan grande.
¿Sientes
también que entre tus discos pasó mucho tiempo?
- Ése es un hecho
incuestionable. Es frustrante para mí, aunque, mirando hacia atrás, no
hubiera hecho esos discos de otra manera. Tenía envidia de la gente que
podía publicar discos con más facilidad. Pero yo pensaba mucho en la música
que hacía, y eso consiguió sacar adelante algo que tenía un enfoque y una
intensidad que no lo hubiera tenido de otra forma. Pensaba mucho sobre qué
quería escribir, quién quería ser y el lugar qué quería tener en las vidas
de mi público. Me llevaba tiempo. Editaba discos con cuidado y precaución, y
eso me permitía tener una relación más profunda y duradera con mi público.
Me gustaría encontrar una forma de editar música más despreocupadamente.
Este disco es un paso en esa dirección.
Esa preocupación
siempre ha sido muy evidente en tus textos.
- Siempre me
he preocupado por temas adultos. Desde los 20 años he estado preocupado por
escribir canciones que no estuvieran fuera de contexto cuanto tuviera
cuarenta años, que mantuvieran su vitalidad y su propósito. No sabía qué
nivel de éxito iba a tener, pero sabía que era un trabajo que haría toda mi
vida. Todavía es algo que me gusta hacer, y creo que he ido mejorando.
Todavía hay una gran historia que contar.
¿Cuál
ha sido el papel de la E. Street Band en todo el proceso y qué posibilidad
hay de una reunión?
- Lo que mi banda ha
contribuido a mi trabajo es inestimable. Han hecho añicos la definición de lo
que es una banda de acompañamiento, y mi trabajo hubiera sido muy distinto sin
ellos, aunque concibo mi carrera individual e independientemente. Ahora mismo no
hay planes para una gira. Todos tienen sus vidas y sus familias, lo que no era
así hace una década. Las relaciones han seguido siendo buenas y me encanta tocar
con esos tíos. Si se presenta la oportunidad de una gira, creo que lo
disfrutaríamos.
¿Cuál
sería el consejo que le darías ahora al joven Bruce Springsteen?
- Dos cosas. La primera,
le diría que su trabajo es la cosa más seria del mundo aunque, y ésa es la
segunda, es sólo rock and roll. Tienes que intentar mantener las dos cosas en
tu cabeza, simultáneamente. Todavía creo que tienes la posibilidad de
influenciar la vida de la gente y, a la vez, sólo se trata de entretenerlos,
quieres levantarlos y que se pongan a bailar. Creo que me lo tomé demasiado en
serio. No me arrepiento, pero creo que hubiera sido menos auto-dañino a veces si
hubiera recordado que sólo era rock and roll. Preocuparse mucho puede ser
peligroso. Es como un campo de minas: es peligroso para ti y para cualesquiera
que sean las ideas y los valores sobre los que quieres cantar. Debería ser
divertido también.
¿Y
qué consejo te daría el joven Bruce Springsteen?