Corría el año 2001 cuando Charades comenzaron su andadura en Madrid por iniciativa de Isa (Bilbao), María (Barcelona), Coki (Ponferrada) y Guille (Madrid). Su primer trabajo fue The Only One (H-Records, 2004), un EP de cuatro temas a medio camino entre el garage y el pop guitarrero con el que consiguieron llamar la atención del prestigioso sello estadounidense Kill Rock Stars, que incluyó al grupo en el disco recopilatorio Tracks And Fields (2004) junto a bandas y artistas de la talla de Sonic Youth, Gossip, Decemberists o Billy Childish.
Tras registrar un segundo EP que no llegó a ver la luz, Charades lanzaron When Shinning Blue (Corea Discos, 2006) primer disco grande, producido por Santi García, que presentaron a lo largo y ancho de la geografía española actuando en festivales como PopXiriaPop y Primavera Sound. En el verano de 2007, después de un año de arduo trabajo y continuos conciertos, Charades se reencontraron con Santi García listos para grabar su segundo LP. Tras fichar por el veterano sello BCore, aparece En ningún lugar, una nueva colección de canciones que muestra la vibrante evolución de un grupo en continuo e inspirado crecimiento, con el que el grupo se adentra en senderos más envolventes, complejos y, de alguna forma, maduros.
Mutations,
el nuevo álbum de Beck, es el último viaje musical de uno de los
compositores más convincentes de hoy en día. Decididamente más austero en su
sonido y más abierto que Odelay (1996), Mutations nos presenta
a Beck acompañado por su banda de directo en todas las canciones, e incluye
estilos que van desde el folk, al country o la bossa nova.
Beck, que esta actualmente en Los Ángeles trabajando en su próximo álbum, se
tomó un descanso para contarnos sus impresiones
¿En qué
sentido fue diferente la grabación de Mutations?
- En la
mayoría de los discos que he grabado las canciones se han ido acumulando. Me
juntaba con alguien y grabábamos algunas canciones, y al cabo de un tiempo
todo va encajando y todas esas canciones forman un conjunto. Ésta era la
primera vez que entraba en el estudio, lo reservaba para dos semanas y lo
grababa. Todo fue muy rápido.
¿Tenías
una idea preconcebida, estilísticamente, de lo que querías hacer?
- Lo único
que tenía es que las canciones estaban escritas. Con Mellow GoId y
Odelay la mayoría de las canciones no estaban escritas, me metí al
estudio y formé esas canciones pieza por pieza. Esta vez lo he hecho todo
al revés. Tenía las canciones, pero nadie las conocía. Lo que hicimos es que
varios músicos y yo nos metimos en una habitación con micrófonos. Hay un par
de canciones donde incluso grabamos las voces en directo; quería lograr ese
sonido como cuando todos los músicos están en los micrófonos de los demás.
La música hoy en día se graba muy fragmentada, muy aséptica, no hay esa
sensación de que la canción sea una sola pieza. Oyes las cuerdas entrar y
suenan como algo muy separado del resto de la canción, y eso es lo que se
considera buena calidad, buen sonido, buena ingeniería y grabación. Pero lo
que queríamos era lograr que no se pudiera distinguir que instrumento
entraba.
¿Lo que
hay en el disco son secciones de cuerda o samples?
-
Son secciones de cuerda. No lo había hecho nunca y fue muy divertido. Para
las mezclas, convertimos la orquesta en algo más ambiental, en vez de una
orquesta propiamente dicha. Quería que sonase como una cueva marina o algo
así. Me gusta el sonido en el que todo se desvanece y no se puede distinguir
lo que se oye. Así es como se hacía antes, cuando solo había un micrófono y
todo pasaba por el mismo filtro. Me gusta incluso dejar los fallos, es lo
más interesante. Si alguien entraba en la habitación cuando alguien estaba
interpretando un falsete, y decía ‘ya están aquí los burritos’, eso era lo
mejor. Es la parte que la gente recuerda.
En algunos
momentos parece que hay un sonido muy de California en el álbum, como de The
Mamas And The Papas.
- Eso es lo
que pasa cuando haces un disco: ciertas cosas de ti, que tu mismo no
conocías, salen a la superficie, ciertas tendencias. Es algo casi
inconsciente. Supongo que tiene sentido, puesto que vengo de Califomia. No
puedes evitar que se note, lo quieras o no. Yo intente conscientemente dar
un toque delicado al disco. Creo que ya era hora, ¿no?. Hemos intentado
trasmitir eso en directo. El lado más delicado de la música es enormemente
ignorado y subestimado.
Tu
interpretación vocal ha cambiado completamente en este disco. ¿Ha sido eso
una decisión consciente?
- En los otros
discos, las voces fueron lo último que grabé. Después de haber estado grabando
durante 18 horas, me tiraban un micrófono y a cantar. No me esforzaba demasiado,
ni siquiera me preocupaba de usar un buen micrófono. Creo que en Odelay
cantaba con el micrófono de un amplificador de guitarra. Esta vez, estaba con un
montón de músicos de mi banda, e intentamos hacerlo más dinámico, más como una
actuación. Nos esforzamos más para convertirlo en una actuación.
Esta vez no es
apropiada la descripción de ti como persona de estilos diversos.
- Normalmente me
gusta escuchar cintas con música variada, más que álbumes completos, pero
también a veces hay un álbum en concreto que refleja un estado de ánimo, y según
de qué humor estés solo quieres escuchar eso. Algunas veces dura semanas y
semanas, y sólo escuchas eso una y otra vez. Este disco toca diferentes áreas,
pero tiene ese tipo de continuidad. El disco tiene esa energía porque lo hicimos
muy rápidamente.
Pareces estar
alternando discos hip-hop, funk y folk. ¿Consideras eso como un patrón
establecido?
Quizá
es demasiado pronto para decir si hay un patrón establecido. Pero como nuestros
shows son tan enérgicos y amplios musicalmente, después de la gira me apetece
dedicarme a ritmos más delicados. Me pongo el walkman, los cascos, esos ensueños
de media tarde que a todos nos gustan, cuando paseamos por verdes praderas... La
grabación de este disco ha sido fantástica para mí y para la banda.
Necesitábamos desesperadamente algo así. Después de estar en la carretera
durante tanto tiempo, te quedas abotargado y necesitas hacer algo rápido. Ahora
estoy trabajando en un nuevo disco para el próximo año, y estoy más relajado
porque he terminado este disco, lo he sacado de mi sistema. Ahora puedo dedicar
tiempo al próximo. No tengo prisa por hacerlo, no quiero hacer cualquier cosa.
Mellow Gold
se considera tu primer disco y Odelay el segundo, aunque tienes dos
álbumes independientes. ¿Es éste el tercero?
- Mellow Gold
es realmente el último. Estoy trabajando en sentido contrario. Estamos en la
época del orden al azar. La gente va a ordenar mis compactos al azar, y habrá
canciones de épocas diferentes. La cronología está obsoleta.