El mejor rock del Sur tiene a Drive By Truckers como sus mejores exponentes desde hace un buen puñado de años. Cuando parecía que habían llegado a su techo, tras su álbum A Blessing And A Curse y su colaboración con Bettye Lavette, y después de la marcha de Jason Isbell, la banda reaparece con el que, probablemente, sea su mejor disco, Brighter Than Creation’s Dark (Más brillante que la oscuridad de la creación). Con tres compositores en racha, el futuro sigue siendo prometedor. Paterson Hood nos lo presenta.
La zaragozana Eva Amaral empezó recorriendo
todos los garitos de la Península en los que le dejaban presentar sus
canciones en compañía de su novio y guitarrista. Después, alguien le ofreció
grabar y, ya con banda completa y su gran fuerza en escena, se ha ido
ganando poco a poco a los más escépticos a base de canciones que ganan en
directo.
¿Cuándo surgió la necesidad de dar rienda suelta
a tus canciones?
- Al principio no componía. Yo empecé
tocando la batería en Zaragoza, donde nací, en un grupo que se llamaba
Bandera Blanca. Había compuesto algunas canciones pero no se las enseñé a
nadie. Era muy tímida, hasta que un buen día comencé a enseñarle las
canciones a la gente que tenía más cerca, y de ahí surgió también lo de
formar una banda.
Supongo que tendrías una buena colección de canciones y que tendrías que
rechazar para este primer disco.
- Había treinta y tantas canciones y teníamos
que elegir unas doce, así que Juan, que es el guitarrista y el cincuenta por
ciento de Amaral, y yo pusimos las que cada uno quería que fueran y
curiosamente coincidió, aunque al final incluimos trece canciones. Las que
han quedado fuera irán a un segundo disco, aunque como ya hemos compuesto
nuevas canciones tal vez se queden fuera.
¿Lo que más te interesa son los solistas
eléctricos americanos?
- Yo escucho de todo. Me da igual que sea un
grupo, un solista o un hombre orquesta. Amaral no es una solista, sino el
nombre de una banda, además de ser mi apellido y el de mi padre. En la
banda, la composición corre a cargo de Juan y de mí.
¿Es esa década la de tu educación musical
básica?
- Me gusta el rock de los 50, la psicodelia, el
rock de la Costa Oeste¼
Aunque Amaral es un conglomerado de muchas músicas, pero sobre todo es un
grupo de rock. No se trata de hacer un ejercicio de estilo. Vivo en 1998 y
sigo todo lo que se hace ahora mismo, pero sin dejar de oír lo que me ha
gustado toda la vida.
¿Hacéis versiones en directo o en el local de
ensayo?
- Normalmente hacemos “Dancing Barefoot” de
Patti Smith, una canción que también aparece ahora como versión en el disco
de U2 y que más gente se atrevió a interpretar a su manera. Hace tiempo
también hacíamos una versión de “Estratosfera”, una canción del segundo
disco del grupo de Granada Lagartija Nick, que se titulaba Inercia y
que era muy bueno. También lo que han hecho con el cantaor flamenco Enrique
Morente en Omega es bestial.
¿Cómo fue la colaboración de Álvaro Urquijo de
Los Secretos a nivel de instrumentista, arreglista...?
- Lo suyo fue una colaboración puntual y
especial dentro del disco. Sobre todo pensamos en él porque Juan toca
guitarras de doce cuerdas y quería contar con alguien con experiencia en ese
instrumento. Lo llamamos y lo que iba a ser una colaboración especial en una
canción grabada en una noche, acabó siendo una participación mucho más
amplia. Ésa fue para mí la colaboración especial del disco, junto con la de
Fernando Alfaro de Chucho, ya que yo siempre fui una gran seguidora de
Surfin’ Bichos, y él es uno de los mejores compositores que hay.
¿Hay receptividad en el Estado a tu música?
- Yo estoy muy alucinada de cómo ha sido la
respuesta en directo en la gira que estamos haciendo, que es algo que no nos
esperábamos.
¿Encuentras que estás a medio camino entre las
grandes audiencias y los públicos especializados?
- No lo sé. Cuando estoy en casa haciendo una
canción en la cama con mi guitarra, no me planteo esas cosas. Yo hago las
canciones para mí y no pensando en qué tipo de gente las pueda coger, y luego te
llevas grandes sorpresas, porque la gente convierte las canciones en algo muy
suyo, y eso es lo más bonito de la música.
¿Hay alguna solista que entiendas que está en tu
misma situación -Christina Rosenvinge, Mercedes Ferrer-?
- Muchas veces se tiende a comparar las mujeres con
las mujeres, hacer una etiqueta, y, en los casos que citas, son muy distintas
entre sí y en relación a mí. Si me tuviera que identificar con alguien, no lo
haría porque no me gusta nada, y me retuerzo como una serpiente ante la idea.
Todo el mundo está de acuerdo en que la fuerza de tu
directo no se recoge en el disco. ¿Qué sucedió?
- Lo que ocurre es que en directo hay una magia muy
especial que es muy difícil capturar en el disco. Aunque, normalmente, suele
suceder al revés, que los grupos desmerecen bastante de los discos. Lo sé porque
he estado tocando mucho este verano. En nuestro caso pasa al contrario, y eso es
positivo. Espero que algún día podamos captar esa fuerza en el estudio y ésa era
nuestra obsesión en este disco, sobre todo porque veníamos de recorrer toda
España tocando y porque no teníamos dinero para hacer maquetas, que es el camino
habitual a la hora de darte a conocer. Asumo tanto los errores como los
aciertos, ya que nos han dado plena libertad para grabar el disco. Pero hay que
tener en cuenta que el disco no era el objetivo, sino que gracias a él
pudiéramos seguir haciendo lo que realmente queremos, que es tocar, y que para
nosotros es una forma de vida.