Tarik y la Fábrica de Colores, después de la niebla
Primero fueron los Yacentes. Desde Córdoba, Álvaro Muñoz comandó componiendo y tocando la guitarra en aquel grupo que editó un mini-LP con la discográfica DRO antes incluso de que Los Planetas hubieran imaginado tener un grupo. En 1990 apareció su primer disco con su nuevo proyecto, Tarik y la Fábrica de Colores. Tras una larga etapa en Londres, Tarik (nombre que utilizaba su abuelo para escribir crónicas taurinas) volvió a su tierra y grabó un segundo disco ocho años después. En 2005, tras otro periodo de tiempo igual, reaparece con su tercer disco, Sequentialee, el primero de esta nueva trayectoria. Ahora edita El hueso y la carne, tan sólo dos años después.
Con más de 30 años
manteniendo alto el nombre de su banda, Ray Davies vuelve a sentir ahora una
pasión juvenil y una renovada creatividad. Mucho tiene que ver en ello la
publicación de To The Bone, un doble disco con todas sus grandes
canciones, que ha significado también su recuperación entre la crítica. The
Kinks pueden presumir de no haber renunciado a sus principios en ningún
momento y de contarse entre las principales influencias de un buen montón de
bandas, juntando en sus declaraciones a antagonistas como Blur y Oasis. O
sea, que se tienen más que ganado el derecho a envejecer junto a sus
criaturas. Mientras, prometen nuevos proyectos.
To The Bone
es una marcada celebración de los treinta años de carrera de los Kinks. Esta
colección de dos compactos incluye nuevas grabaciones en directo de 27 temas
clásicos de la banda, que van de temas con un sonido más acústico de lo que
era su versión original a interpretaciones completamente eléctricas, más dos
canciones totalmente nuevas, escritas por Ray Davies y grabadas en el
estudio: "Animal" y la que da título al disco, "To The Bone".
“To The Bone es,
probablemente, lo más cercano que tendremos a un set completo de los Kinks",
comenta Ray Davies. "Es definitivamente algo a destacar para nosotros. Nunca
antes ha existido tan amplio espectro de canciones de la banda juntas en un
sólo disco y hay muchas canciones que el público considera que son el mejor
trabajo que hemos hecho nunca, así que este álbum es muy emotivo para mí.
Empezamos a grabarlo hace dos años y ha tenido que ser un disco muy especial
para mantener mi atención durante tanto tiempo."
Entre los temas recogidos hay
clásicos de varias épocas. Empezando por los 60, donde tuvieron mayor
influencia, con "You Really Got Me", "All Day And All Of The Night", "Lola", "Sunny
Afternoon"..., y con lugar para un repaso por los 70 -"Celluloid Heroes", “The
Village Green Preservation Society"- y los 80 -"Come Dancing", "Better Things",
"Don't Forget To Dance"-.
"Para mí, la canción más
significativa de todo el álbum es "I'm Not Like Everybody Else", asegura Ray,
dando alguna explicación sobre la canción que se convirtió en un himno de
afirmación generacional en 1964. "Dice mucho del grupo y de mi mismo. No es una
letra genial, pero funciona y transmite un mensaje de credibilidad. Cuando se
grabó esta canción por primera vez no habíamos llegado a atravesar todas las
cosas por las que pasamos después, y creo que esas experiencias pulen mucho las
letras."
La tenacidad de la banda en
contra de todo ha sido recompensada últimamente con un mayor conocimiento del
público más joven, mayor atención por parte de los medios y veneración por la
nueva generación del pop británico, desde Blur -auténticos clones en algunos
discos- hasta Oasis, pasando por Pulp.
"Pensé largo y tendido sobre
este disco, sobre lo que quería que dijera del grupo", continúa Ray Davies.
"Creo que se desprende un montón de atractivo emocional de lo que los Kinks
hacen en el escenario. Es algo que se extrae fuera de la habilidad musical. Como
grupo, los Kinks siempre se las han arreglado para transmitir un poco más de lo
que decían las letras y creo que eso se refleja bastante bien en To The Bone".
Pero Ray Davies no se conforma
con estas actividades. En 1985 escribió y dirigió la película Return To
Waterloo. Un año más tarde participaba como actor en Principiantes,
al lado de David Bowie o Patsy Kensit. Hace poco, en 1992, dirigió un documental
sobre Charles Mingus, durante la producción de un álbum en su homenaje, y
también la banda sonora de la película de John Carpenter El pueblo de los
malditos.
Y no acaba ahí la cosa. "Este
trabajo precede a un período en mi vida de intensa actividad. Después de la
publicación del disco haré otra gira en solitario en la que incluiré algunos de
mis temas favoritos y otros nuevos. También tengo proyectado la publicación de
otro disco semi-autobiográfico en solitario que incluirá material sacado de esos
conciertos y, más tarde, un musical inspirado en la canción "Come Dancing".
De todas formas, de lo que está
más satisfecho es de proyectos como To The Bone, un buen testamento de la
capacidad y diversidad de los componentes actuales del grupo, que recupera a
músicos que han tocado con la banda en el pasado.
"Creo que este disco muestra a
una banda que todavía se emociona tocando. No tiene tanto que ver conmigo como
compositor, tiene más que ver con el grupo. No son sólo los chicos sentados
tocando; es más una actitud en la que todos participamos y ésa es la principal
razón por la que existen los grupos. Hicimos un par de festivales en Europa el
pasado verano y fueron algunos de los mejores conciertos que esta banda ha
hecho. Realmente tengo el sentimiento de que los Kinks deben ascender a un nuevo
nivel creativo."
Tal vez por ahí se vislumbre
una continuidad. "Pienso que hemos encontrado un camino para utilizar lo mejor
del pasado de los Kinks como un trampolín para avanzar hacia adelante", concluye
Ray Davies. "Realmente siento que hay algo potencialmente grande en el horizonte
para nosotros."