Diez años han tardado. Más incluso de lo que le llevó a The Beatles grabar toda su discografía. Pero aquí está por fin el tercer y esperadísimo disco de Portishead. Si de algo querían renegar era de la etiqueta del trip-hop y de convertirse en música sencilla para sonar de fondo en cualquier momento. Y lo han logrado con un disco más radical en su sonido, uno de los grandes álbumes de este principio de siglo. El tercer disco del trío de Bristol se llama, sencillamente, Tercero (Third). Hablamos con ellos, con excepción de Beth Gibbons, su cantante, que nunca hace declaraciones, alargando su misterio.
Las canciones de The
Score, a pesar de deberse a un estilo tan definido, poseen personalidad
propia, suficiente como para prestarles más de un minuto de atención. "Fu-Gee-La"
o "The Mask" son firmes muestras de ritmo que demandan el más absoluto
respeto, extendiéndose a lo largo del espectro de los géneros musicales
negros, desde el rap más revolucionario hasta el soul más
astuto, pasando por la forma más simple del reggae. Los Fugees
encarnan alguna de las claves de lo que debe ser el hip-hop, aunque
también alguna de sus contradicciones. De todas formas, si algo no se les
puede negar es su capacidad para acercar a las listas de éxito el rap
menos revolucionario de los últimos tiempos, sin por eso parecer MC Hammer.
Todo un logro.
"Estaba un día viendo a un
cómico", relata Wyclef ‘Clef’ Jean, el guitarrista orgulloso de tener en sus
venas sangre haitiana y de ser hijo de un pastor, "y éste hablaba sobre los
raperos, diciendo que a lo único a que se dedican es a sostener un
micrófono y a pasearse por ahí agarrándose los... Nuestra intención es
demostrar a la gente que hay algo más en el hip-hop de lo que se
creen. El sonido, el estilo y el espíritu de los Fugees, va a disipar, sin
duda alguna, el típico estereotipo de la imagen ‘oca pelotas’de los
raperos para crear modernas melodías urbanas".
Completando las dos
terceras partes restantes de los Fugees están Lauryn ‘L’ Hill, cantante
femenina de rap de origen afro-americano y dulces registros, y
Prakazrel ‘Pras’ Michel, un asombroso acróbata vocal. "Los Fugees han hecho
mucho para cambiar la dirección del panorama del hip-hop. Tenemos un
álbum de debut de 1993 en el sello Ruff House/ Columbia, distribuido por CBS,
titulado Blunted On Reality. Antes nos llamábamos los Translator Crew,
nuestro nombre hasta que fuimos fichados". Ya entonces brillaba una mezcla
cruda y ardiente de funk acústico bastante inusual hasta la fecha en
el rap. "La mezcla es enfermiza, mortal y poderosa", comenta Clef.
"Esto es lo que necesitaba el hip-hop para que la música ascendiese
de nivel. Que pudieras coger una guitarra o cantar sin tener que hacer
frente a nada por ello".
"Pras y Lauryn fueron al
mismo instituto, formaron una banda y empezaron a pelearse a diestro y
siniestro con la gente mema. Yo me uní al redil y el grupo siguió
combatiendo a bobos de uno y otro instituto. Como dice el dicho: "El ganador
se lo lleva todo", explica Clef. "Seis o siete años más tarde, entramos en
el estudio para grabar nuestro segundo álbum como Fugees. La palabra es el
diminutivo de refugees -refugiados-, un símbolo para el refugio que
cada uno busca en su mente. También está el hecho de que en los USA existe
un buen número de haitianos desplazados hasta aquí en busca de asilo
político o social; el término refugee es a veces utilizado como un
término para retratar a los haitianos en general. De todas maneras, el grupo
lleva su apodo como un símbolo de honor".
Antes de Blunted On
Reality los miembros de esta banda fundada en Nueva Jersey no eran más
que tres chavales que trabajaban y ahorraban con una febril determinación,
soñando con la gran oportunidad. "Tenía quince años y trabajaba en algunas
series de televisión para sacar algo de dinero", contesta la veterana actriz
Lauryn, quien también ha estado en algunas representaciones teatrales,
incluyendo Sister Act II al lado de Whoopie Goldberg, y que también
está matriculada en la Universidad de Columbia en Nueva York.
Cuando se les pregunta por
los primeros y duros tiempos, Lauryn recuerda que "Wyclef estaba tan
decidido a dedicarse a la música que solía ayudarle de vez en cuando para
que pudiese adquirir algo más de equipo. Con el paso del tiempo llegó a
completar un estudio de sonido". Ese estudio y la sensación que emana de él
fue crucial para los Fugees. "Siempre hemos sentido vinculación con Tuff
Gang", dice Lauryn, quien es la que ecualiza y traza las producciones
caseras realizadas en dicho estudio, compartiendo la opinión que tenía Bob
Marley sobre del lugar sagrado de grabación. "En el sótano es donde empezó
el sonido Fugee; aún hoy en día se sigue creando en el sótano aunque llegue
a todos los confines del mundo".
La remezcla hecha por Salaan
Remi de "Happy Heads" se convirtió en un éxito de las listas de ventas y en la
radio, que ayudó a esparcir la lógica Fugee de una manera más convencional sobre
las almas más bailarinas del país del rap, quienes aún no estaban
preparadas para sus enormes y refinadas habilidades sónicas. Entre tanto, los
Fugees salieron de gira por el mundo, perfeccionando sus habilidades, mientras
salpicaban su ragga-rock'n'roll y su poético gospel sobre las
mentes de sus nuevos apóstoles, labrando el camino para su siguiente LP The
Score (Ruff House/Columbia-Sony). "Como una película sonora". Así es como
define Lauryn el alcance del segundo disco de la banda. "Es igual que como era
la radio allá en los años 40. Narra una historia con pequeños cortes y arranques
en la música. Es casi como la versión hip-hop de Tommy, como lo
que hicieron los Who por el rock'n'roll".
The Score
es justamente eso, una obra de teatro del gueto con un buen guión para el que
los seguidores del hip-hop y la mayoría de los amantes de la música de
sangre caliente en general están por fin preparados". Los Fugees en directo
poseen la misma fuerza que un Michael Jordan en una cancha de baloncesto o que
Malcolm X hablando detrás de un púlpito al público del barrio de Harlem. "La
gente mira, escucha y lo estudia todo, para terminar sobrecogidos. Demasiados
conciertos de rap se reducen a una puesta en escena repetitiva y
demasiada pomposa".
Los Fugees, en la misma
tradición de los grandes del rhythm and blues, convierten su música en
una serie de epifanías cargadas de alma en sus interpretaciones sobre el
escenario. "En un concierto de los Fugees podrás contar con las siguientes
sorpresas: me podrás ver tocar el acordeón, me podrás ver a los teclados, puede
que veas a Lauryn coger una guitarra, a Pras engancharse a la guitarra, sabes
que va a ser real. Creo que los Fugees se han hecho un lugar en los dos últimos
años en el hip-hop y nada de lo que hemos conseguido ha sido gratis. He
visto como la puesta en escena de mucha gente mejoraba después de haber tocado
con nosotros".
The Score
fue producido por lo que llamamos el campamento de producción Fugee: Lauryn y
Wyclef manejaron el grueso de los ritmos, mientras que Prakazrel y su primo
Jerry se encargaron de la coproducción. “El resultado te sacude como un pelotazo
de un jugador de béisbol lanzado de manera truculenta. Nuestro pinchadiscos
-toda una personalidad de la vieja escuela del hip-hop, Red Albert-, va
introduciendo los personajes y la trama general de la historia, y volverá a
aparecer esporádicamente aquí y allá para guiar al espectador por el mundo a
través de los ojos del grupo".