42 años y millones de discos vendidos. Tras un pasado punk y radical, en muchos sentidos, Moby ha vuelto su vista hacia la música de baile que, dice, es lo que ha hecho que recupere su fe en la música. Last Night es el disco que lo testifica y puede que no sea un éxito mundial, pero al menos Moby dice estar contento.
Su disco del año pasado
Gone Again logró devolverla a los estudios de grabación después de
ocho años. Era un trabajo solemne inspirado por las muertes de su marido, el
guitarrista de los MC5 Fred ‘Sonic’ Smith, su antiguo amante Robert
Mapplethorpe, su hermano Todd Smith, su teclista Richard Sohl y amigos como
Allen Ginsberg y Williams S. Burroughs. Un año más tarde Peace And Noise
la coloca en arenas más eléctricas y rockeras, con canciones
políticas que suenan más como sus primeros y rebeldes discos.
Hubo demasiada tragedia
en tu vida antes de Gone Again. ¿Te
enfrentaste a Peace And Noise de distinta forma?
- Fred y yo habíamos
decidido hacer un disco más concienciado socialmente. Pasamos muchas horas
discutiendo la clase de disco que haríamos después de Dream Of Life.
Cuando murió no tenía el corazón en forma para hacer un disco como el que
pensamos. Enfoqué Gone Again como recuerdo de Fred, pero a medida que
me fui volviendo más fuerte otra vez, decidí continuar el trabajo que
habíamos pensado para nosotros. Conozco las cosas que significaban algo para
él y las que son importantes para mí. Gone Again fue un disco muy
específico. Este disco es el primero que he hecho en mucho tiempo en el que
todas las ideas vienen de mis propios pensamientos.
¿Y
la música?
- La mayor parte de la
música fue escrita por el miembro más joven de la banda, Oliver Ray. Todo el
disco está orientado hacia un sonido de banda, todo está hecho por la banda,
excepto en "Last Call", en la que Michael Stipe canta al fondo. La mayoría
está hecho en directo y un corte fue totalmente improvisado, "Memento Mori".
Improvisamos durante 11 minutos y así es como quedó al final. Trabajamos en
un antigua fábrica de hélices, ahora estudio, en el que tienes sobre tu
cabeza esos grandes ventiladores que parecen hélices. Me recordaban la parte
de arriba de los helicópteros, como aspas. Improvisé sobre eso. La canción
es un recuerdo de alguien que murió en un accidente de helicóptero en
Vietnam y que fue amigo de la infancia de mi desaparecido marido.
Acabas de trasladarte a
Nueva York,
¿cómo
te sientes?
- Es como volver a casa. Mi
hijo y mi hija se están acostumbrando aún. Es muy distinto a vivir en un
canal en Michigan, pero les gusta. Vivimos en el distrito del Soho. Nueva
York es la ciudad más acogedora de aquellas en las que he vivido. Puedo
salir y sentarme en el portal de mi casa. La gente me saluda. Los
dependientes de las tiendas acaban por conocerte. Verdaderamente me gusta
porque es muy internacional.
¿Has
vuelto a Filadelfia últimamente?
- Sí, para tocar en el
centro de Walt Whiltman. La gente tiene mucho aprecio por su tierra. Soy
culpable de no haber vuelto mucho. La gente del Norte de Jersey piensa que
la gente en el Sur son paletos y la gente del Sur piensa que el Norte es una
zona industrial baldía. Yo crecí en una zona rural y tenía muchas ganas de
salir. Traté de tener alguna oportunidad en Filadelfia, pero eso no
funcionó, así que acabé en Nueva York.
¿Qué
recuerdos especiales tienes de aquellos años?
- Recuerdo sobre todo
grupos cantando a capella en las esquinas de las calles. Por las
tardes podías ver cuatro o cinco tíos cantando, como si fueran The Five
Saints o algo así. Canciones realmente bellas. Estuve una temporada en el
hospital y los oía debajo de mi ventana, en la primavera, cantando temas
como "In The Still Of The Night" o "Blue Moon.
¿Te
gustaría reposar allí?
- Sí, estoy intentando
comprar una de esas viejas pistas de baile cuadradas. Es un antiguo terreno
llamado Thomas' Field, en el que mi hermano, mi hermana y yo solíamos jugar.
Y si puedo juntar el dinero para comprarlo, ahí es donde me gustaría
reposar. Quiero ser enterrada en ese lugar, donde tengo algunos de los
recuerdos más felices de mi vida con mis hermanos.
Recientemente has
colaborado en los conciertos de apoyo al Tibet. ¿Cómo
te involucraste?
- Estoy comprometida con la
situación del Tibet desde 1959, cuando fue invadido. Tenía entonces 12 años,
estaba en el colegio, y recuerdo que estaba haciendo un trabajo sobre el
tema. Y entonces fue invadido. Como niña que nací después de la Segunda
Guerra Mundial creí que todas las guerras se habían acabado. No pensaba que
algo así pudiera pasar.
Y has acabado por
colaborar con el Dalai Lama.
- Cuando invadieron el
Tibet me puse a rezar por el Dalai Lama. Estaba desaparecido y yo estaba muy
preocupada por él. Y ahora he conseguido trabajar con él. Si aguantas en la
vida lo suficiente, acaban por suceder grandes cosas. Solía mirar el Hotel
Walt Whiltman de pequeña y ahora estoy haciendo algo para el Centro Walt
Whiltman. Todas estas cosas me emocionan mucho.
¿Puedes
ver la influencia de Walt Whitman en tu propio trabajo?
- Sería presuntuoso decir
que sí. No puedo decir que lo haya estudiado profundamente. Me gustaba
Whitman como hombre. También sus intentos caritativos. Me gusta que hiciera
lo que pudo durante la Guerra Civil para ayudar a la gente, para dar paz y
consolar a los soldados moribundos.
Un buen montón de
canciones parecen estar relacionadas con las últimas noticias y ser muy de
su momento. Como "Last Call", en la que se habla del suicidio colectivo de
la secta Puerta del cielo.
- Es muy difícil para mí
reconciliarme con la idea del suicidio como algo conceptual, especialmente en la
gente joven. He visto demasiada gente morir de SIDA o morir cuando no tenían
otra elección. Como soy muy espiritual, no me siento capacitada para juzgar la
espiritualidad de los demás. Pero no sentía que su líder tuviera ninguna
autenticidad. Más y más gente no valoran su fuerza vital como debieran. Aceptan
muy rápidamente perderla o tomar la fuerza vital de otros. La gente valora su
propia estima según lo que tienen. Pero la fama y la fortuna son cosas muy
efímeras.
¿Tanto
te preocupa el materialismo en la sociedad?
- El crecimiento de la cirugía
estética en nuestro país mete miedo. El crecimiento del diseño de moda, todo el
concepto de los videos musicales... Lo encuentro angustioso. Creo que los 80
fueron un momento muy importante. Tener una estrella del cine elegante,
desinformado, rico, materialista, amable, divertido y carismático como
presidente fue algo malo, muy malo para nuestro país. No creo que fuera un
hombre malo. Creo que era un ingenuo idealista. No estaba cualificado y de hecho
hizo creer a los USA que, como en la guerra, en lugar de tener un pollo en cada
olla, había que tener una bicicleta en cada garaje. No venimos a este mundo para
merecer cosas materiales. Merecemos respeto, comida, cosas de la tierra,
derechos civiles. Pero no necesitamos realmente una bicicleta.
¿Ves
alguna solución?
- Como personas podemos
despojarnos de nuestras pieles. Somos muy reacios, pero tenemos que desear
abandonar nuestra piel. Estamos caminando hacia un nuevo siglo y es el momento
perfecto. Estaba viendo el funeral de la Madre Teresa de Calcuta y había un
montón de gente pomposa involucrada, pero también había un sacerdote bastante
humilde. El reportero preguntó:
"¿Quién va a
llenar su vacío?" El sacerdote se lo pensó un momento y contestó: "Todos
nosotros". Que es exactamente lo que yo vengo diciendo de Allen Ginsberg; mucha
gente tendrá que ocupar su lugar. De cualquier modo, me entristeció verla morir,
pero a la vez me pareció inspirador porque deja un agujero tan grande que debe
ser ocupado. Con la Princesa Diana, ¿qué
hicieron? Enviaron millones de dólares a su Fundación para caridad... De todas
formas, hay un buen montón de cosas positivas en el mundo. (Se
edita un nuevo disco de Bob Dylan!