Jens Lekman, si alguna vez necesitas un extraño (que cante en tu boda)
Lo conocimos con una recopilación de canciones desperdigadas por varios discos titulada Oh You’re So Silent Jens. Después descubrimos que tenía varios EPs editados y que había un primer álbum llamado When I Said I Wanted To Be Your Dog. También tuvimos ocasión de verlo en directo por aquí, y con todo ello nos hicimos la imagen de un Jonathan Richman sueco, de un estupendo compositor de canciones pop con gotas de humor e historias entrañables. Él mismo nos presenta su nuevo disco, Night Falls Over Kortedala, y en sus palabras comprobamos que en la vida real no es muy distinto a como da a entender en disco.
"(Todos
los músicos del mundo aman la música de Brasil!" Así de tajante se muestra
la carioca Marisa Monte, la mayor revelación de la música brasileña en esta
década. Cuando surgió, hace poco más de ocho años, en el densamente poblado
panorama de voces femeninas de la Música Popular Brasileña, exhibía ya una
deslumbrante seguridad en la versatilidad de sus portentosas cualidades
vocales. Ahora, con tan sólo cuatro discos en el mercado, ocupa ya un
espacio propio en ese olimpo donde se acomodan genios universalmente
reconocidos como Gal Costa, María Betania, Caetano Veloso, Gilberto Gil o
Milton Nascimento.
"Soy de Río de Janeiro. La
música más expresiva de Río es el samba", explica Marisa Monte cuando se le
pregunta por la mezcla de raíces ancestrales y las influencias foráneas en
su música. "Escuché un montón de samba cuando era una niña. Mi padre amaba
el samba. El estaba siempre escuchando a Paulinho da Viola, Clara Nunes,
Nelson Cavaqhinho.... En casa de mis padres escuchaban muy buena música, no
sólo samba, sino también Chico Buarque, Caetano Veloso o Gilberto Gil. A
partir de los doce o trece años, cuando empiezas a comprar discos buscando
tu propia identidad, empecé a escuchar a los Beatles, Janis Joplin, Bob
Marley..."
"A los catorce años di
clases de ópera y descubrí a Maria Callas, Teresa Berganza, el repertorio
clásico. A los dieciocho fui a Italia en viaje de estudios y empecé a
escuchar música africana y cubana. Cuando volví a Brasil, un año después, me
puse a la tarea de escuchar toda la música brasileña: de los años 30, 40,
50... Empecé a conocer realmente la historia de la música brasileña. Tenía
que conocer lo que se había hecho antes para saber lo que podía hacer ahora
mismo. También he escuchado mucho soul: Marvin Gaye, Marvelettes,
Aretha Franklin, Al Green, Curtis Mayfield, Stevie Wonder... En definitiva,
mucha música, buena música: Sade, Lenny Kravitz, Eric Clapton, Camarón, Paco
de Lucía..."
Arto Lindsay, destacado
miembro de la vanguardia neoyorquina, es su productor habitual. "Yo buscaba
a alguien que me hiciera sentir segura en el estudio y pudiera prestarme una
ayuda tecnológica que sabía iba a necesitar. Y que al mismo tiempo conociera
muy bien la música, la poesía y la historia brasileñas, los valores de la
cultura brasileña. He aprendido mucho con Arto y he encontrado en él una
insustituible referencia estética, alguien con el que es bueno comparar
impresiones. Y también una gran referencia ética, porque él tiene un fuerte
compromiso con el arte, con la música. Pienso que es muy bueno para un
artista alcanzar tal grado de afinidad con un productor, compartir de tal
manera las mismas intenciones artísticas. Es una suerte tenerle al lado en
el estudio".
A Marisa Monte le interesa
resaltar que todas las colaboraciones en sus discos no han sido fruto ni del
capricho ni de la casualidad. "(Todos
los músicos del mundo aman la música brasileña! Todos estos músicos que han
grabado conmigo han estado antes conociéndome en Brasil. Han estado allí,
saben lo que se cuece y están muy interesados en la música y en la cultura
brasileñas. Philip Glass vivió en la selva de Amazonas. En un local muy
chiquitito, durante un Festival de Arte en Alemania, acompañé a Laurie
Anderson tocando el violín, con John Zorn a la guitarra. Con David Byrne
estoy en contacto y acabaremos por trabajar juntos. De hecho, cuando grabó
Rey Momo, él estuvo en Brasil buscando una cantante que le acompañara
en la gira mundial que tenía prevista. Me invitó a ir con él, pero yo en ese
tiempo acababa de editar mi primer disco y necesitaba consolidar mi carrera
en Brasil. Así que no pude ir y la invitada fue Margareth Menezes".
Hace poco tuvimos ocasión
de disfrutar de nuevo con su presencia para presentar su último disco, A
Great Noise. "Ésta es la tercera vez que vengo a España. La primera vez,
en el 91, estuve sólo en Madrid, con Gilberto Gil. Fue un concierto muy
bello en un sitio muy bonito, en un espacio que te inspira -el viejo cuartel
del Conde Duque-. Además era verano, con las últimas luces del día, el
tránsito del día la noche... La última vez , en el 94, estuve en Madrid y
Barcelona. En Barcelona fue muy bien, con una audiencia muy cálida. En
Madrid, en cambio, tuvimos problemas con la producción. Un concierto que
había antes terminó a la hora en que debía comenzar el nuestro. Montamos con
toda la gente esperando fuera. Ni el sonido ni el ambiente fueron buenos.
Creo que han sido las peores condiciones de escenario que he tenido en toda
mi vida".
"Esta vez -Barcelona,
Valencia, Granada, Madrid- traigo el mismo espectáculo que hago en Brasil,
con la misma escenografía, luces y proyecciones relativas a los aspectos más
representativos de la cultura brasileña, a nuestros fotógrafos, pintores,
artistas plásticos, al fútbol, los carnavales... Todo ello es el complemento
del concepto musical del espectáculo que es muy artesanal, muy hecho a mano,
muy acústico, con una idea central que sería la justa valoración de la
presencia humana en Brasil, que también era el concepto del álbum Rose
And Charcoal.
¿Y
que hay del nuevo disco, con parte en directo y parte en estudio? "De este
espectáculo, tras más de 200 actuaciones en Brasil, ha salido la parte en
directo de mi último disco. Mi primer disco también fue en directo, pero
hace ya nueve años. Quería y necesitaba hacer otro, tener la fotografía de
nuevo de la estructura de mi carrera en el escenario. Yo soy muy conocida en
Brasil por mi trabajo en escena, que ocupa la mayor parte de mi tiempo: del
productor al consumidor, sin intermediarios, sin compañías discográficas,
radios ni periodistas. En Brasil he creado ese tipo de relación con mi
audiencia. Pero me encanta también el trabajo en estudio, ir allí con un
montón de canciones y construir todo un proyecto de la nada. Para A Great
Noise pensamos sólo en dos o tres canciones de estudio. Pero vino
Carlinhos Brown y lo pasábamos tan bien, era tan bueno estar juntos, que al
final son siete las canciones de la parte en estudio".
Parece que la colaboración
de éste se ha convertido en decisiva. "Carlinhos Brown es un genio. Es el
talento más maravillosos que he visto jamás. Es un compañero y un hermano
para mí, alguien que es muy importante tener al lado porque es una
referencia absoluta. Estamos siempre en contacto e intercambiamos
continuamente información, intentando ayudarnos el uno al otro, porque la
unidad hace el poder y somos de la misma generación, empezamos juntos. Para
mí es una suerte ser contemporánea de Carlinhos".
Queda para el final una
reflexión en alto sobre su forma de vida. "Para mí la música es una manera de
conectar con un montón de gente y de conectarles entre ellos. Una manera de
compartir sentimientos y pensamientos. Y también una vía para dar un buen final
a todos mis sentimientos, incluso los malos sentimientos. Si me ocurre algo
malo, no importa, está bien, ya volverá en forma de música. Cuando escuchas una
canción que tiene informaciones con las que te identificas es algo muy bueno
para nosotros, poder explicarnos a nosotros mismos cómo somos. Es una forma
excelente de pasar información de una generación a otra, de hacer historia. Si
alguien escucha mi trabajo dentro de cien años no sólo recibirá información
sobre mí, sino sobre mi generación, por eso intento registrar las cosas que
suceden a mi alrededor".