Comenzó con su hermano Tote King en un disco acreditado a ambos cuando casi no alcanzaba la mayoría de edad. Después, en el 2004 llegaría su debut, La selva, al que seguiría una época de inestabilidad. Ahora, perfectamente asentado como una de las mayores realidades del hip hop en castellano, llega su segundo disco, Sangre.
Sorpresa, sorpresa.
Javier Corcobado, algo así como el personaje más inclasificable del rock
hispano, metido en colaboración con el grupo astur Manta Ray, el más
aclamado por la crítica últimamente, auténticos artesanos de las melodías
más hipnotizadoras. ¿El
resultado? Diminuto cielo, una grabación única que parece ser no
tendrá continuidad. Corcobado marca la pauta del trabajo, con sus
atormentadas letras, y Manta Ray intentan ampliar su universo sonoro. El
pasado mes de mayo hicieron su única gira por territorio estatal que tuvo
parada en Santiago, después de que su concierto en Lugo quedara
definitivamente cancelado.
Lo primero es cómo surge
el contacto con Corcobado para la grabación del tema de "El crack" del
recopilatorio Canciones del centenario del cine español.
- Manta Ray preparamos una
versión para homenajear una de nuestras películas favoritas. Astro Discos
nos propuso que buscásemos un colaborador y pensamos que Corcobado podría
producir la canción. No lo conocíamos y la idea nos daba morbo, la verdad.
Durante la grabación nos entendimos muy bien. Pero él nunca había estado
entre nuestras referencias.
¿Os
gustaba su faceta de letrista o os atraían más las músicas que había venido
haciendo con alguna de sus bandas como Mar Otra Vez, Demonios Tus Ojos, los
Chatarreros de Sangre y Cielo o Cría Cuervos? ¿Y
habíais leído alguna de sus libros?
- Lo que más nos atraía era
su propuesta musical, muy arriesgada y diferente a todo lo que siempre se
hizo por aquí. Respecto a sus libros, estamos esperando a que escriba alguna
novela y de sus libros de poemas sí había leído El sudor de la pistola 13.
¿Estáis
de acuerdo en que las bandas de los 90 son muy reacias a reconocer sus
deudas con otros grupos del Estado y, sin embargo, se sueltan más fácilmente
con las del otro lado de la frontera?
- Tal vez, pero eso no ha
de ser necesariamente algo negativo. Cuando surgieron Penelope Trip,
reivindicando con su sonido a Felt o My Bloody Valentine, sin ellos
proponérselo resultaba una ruptura con parte del pop español de los 80 que
había derivado hacia cosas realmente horribles. Sin embargo, al mismo tiempo
también surgían Patrullero Mancuso, que siendo diferentes -y a veces
geniales-, nunca dejaron de reconocer su deuda con grupos como Derribos
Arias.
Después de aquella
primera grabación de "El crack", ¿cómo
llegáis a la conclusión de que merece la pena grabar un disco entero? ¿Fue
un proyecto que fue creciendo poco a poco?
- No, fue todo muy
repentino. Nos lo propuso Roberto Nicieza, antiguo batería de Australian
Blonde y hoy responsable de Astro Discos, después de haber pagado una comida
acompañada de abundante (y barato¿ vino. En un estado lamentable de
ebriedad, Javier y nosotros firmamos los contratos y aquí estamos.
¿Quién
llevaba la voz cantante en el proceso de composición y cómo se adaptaban las
canciones?
- Nos fuimos al monte
asturiano a preparar el disco. Allí nos levantábamos, tocábamos un poco,
comíamos, Javier cantaba, tocábamos otro poco, comíamos, Javier tocaba,
veíamos capítulos de los Simpson, comíamos, etc.
Supongo que después de
un mes de convivencia tenéis suficientes elementos como para desmentir la
aureola de malditismo que rodea a Corcobado y que su trabajo está por encima
de todo.
- Sí, por supuesto, hay que
acabar con todo eso. Como dijo Carlos Edmundo de Org: "Desublimar desublimar
tanto fetichismo tanto fetichismo”.
¿Asumisteis
desde Manta Ray el reto con la suficiente confianza y hasta qué punto el
resultado final se parece a la idea inicial que teníais?
- Éramos conscientes de que
era un proyecto arriesgado, y la verdad es que no teníamos ni idea de la
clase de disco que podíamos hacer. Pero eso fue, en gran parte, lo que nos
atrajo de la idea.
¿Con
qué otro artista os meteríais en un proyecto semejante sin pensároslo dos
veces?
- Sólo con Leonard Cohen.
¿Os
esperabais la repercusión que tuvo vuestro primer disco como Manta Ray?
- Sí, hemos recibido críticas
muy buenas y eso ha causado cierta expectación. Pero, de momento, no vendemos
tantos discos como para sentirnos presionados por ello o algo así. Lo único que
nos importa ahora es tratar de superarnos en el próximo disco de Manta Ray.
¿Veis
en vuestro trabajo una evolución coherente o pensáis que algún seguidor puede
sentirse despistado con trabajos así?
- Es evidente que canciones
como la versión de "Getsemaní", de la ópera rock Jesucristo Superstar,
que poco tienen que ver con Manta Ray, pueden despistar a alguien, porque de
hecho yo me siento confuso a veces. Pero cualquiera que escuche las canciones
que Manta Ray compusimos en Diminuto cielo no tiene que verse defraudado
con respecto a la música de Manta Ray en solitario.
¿Y
la expectación ante Diminuto cielo os ha desbordado hasta cierto punto?
¿No
era vuestra intención inicial dejarlo en la grabación nada más y volver a
vuestra actividad como Manta Ray?
- La verdad es que desde Xixón
uno no es muy consciente de si hay mucha expectación o no. El proyecto inicial
era cosa de sólo tres meses. Pero ha habido algún retraso y, una vez hecho el
disco, se impone esta gira, que acaba en Galicia, para enseguida preparar el
próximo disco de Manta Ray.
¿Con
este trabajo no se consigue hacer más accesible el mundo de Corcobado?
- Yo creo que este disco es
menos comercial que, por ejemplo, el single de "Parole". Pero ni a Javier
ni a nosotros nos preocupa esto. La accesibilidad para el público de una música
no ha de condicionar su calidad.
¿Y
para Manta Ray no se trata de volver más intensa su propuesta con unas letras
tan inmediatas -por lo del castellano- como atormentadas?
- Manta Ray solemos tener un
repertorio muy compacto, mientras que este disco es mucho más versátil por la
variedad de sus canciones. En este sentido, no creo que sea más intenso
Diminuto cielo. Las letras de Javier sí dotan a nuestra música de una
tensión especial, pero también hay momentos relajados como "Gitanita".
¿Qué
sería lo único que os podría convencer para continuar con esta aventura y no
dejarlo en un único disco?