Antes Enrique Bunbury y Christina Rosenvinge. Ahora canciones tradicionales asturianas. Del folk al rock. De la tradición popular a un disco hecho con instrumentos eléctricos. Historias turbias como “El Sacaúntos de Allariz”. Con las Baladas asesinas como referencia. Nacho Vegas reaparece en formato de dúo, ahora asumiendo responsabilidad junto a su guitarrista habitual, Xel Pereda. Lucas 15, con la parábola del hijo pródigo como motivo para el nombre, ya tienen editado su debut. Hablamos con sus dos principales responsables, aunque ellos dicen que es el proyecto de una banda.
Dave Grohl ha sabido
superar la traumática separación de Nirvana tras el suicidio de Kurt Cobain.
Tardó un año en sobreponerse, pero luego se metió en el estudio y compuso y
tocó todos los instrumentos de su excepcional primer disco. Aún hoy no deja
de ser una sorpresa que el chico que se escondía detrás de una batería
tuviera tales habilidades. Ahora vuelve con un segundo disco, The Colour
& The Shape, igual de sorprendente y con sus músicos perfectamente
integrados en el grupo, secundándole ya en la composición.
"Este disco realmente
cuenta la historia completa", afirma David Grohl. "Empieza con "Doll", una
canción que habla de lo que sientes cuando te enfrentas a algo para lo que
no estás preparado y sientes miedo de esa situación. Después vienen 11 temas
que tienen mucho que ver con la culpabilidad, el amor y con el dolor que se
siente al perder a alguien que queremos... Es un poco como participar en una
carrera y, en ese sentido, el disco recorre un camino muy completo, lleno de
situaciones y sentimientos muy distintos, hasta llegar a la meta, a "New Way
Home", que, de algún modo, supone la solución a los problemas."
Antes de entrar a grabar su
segundo disco, Dave Grohl compuso la música de la película Touch, de
Paul Schrader, en la que interpretó todos los temas, acompañado de algunos
pocos amigos. Cuando se vio de nuevo en el estudio apareció el problema. "En
aquel momento no tenía absolutamente nada preparado. Debía componer las
letras de trece canciones en apenas tres o cuatro semanas. Ahora me resulta
un poco extraño cuando pienso en cómo acabó por encajar todo. Parece como si
el disco estuviera destinado a ser un todo temático y conceptual. Al
principio no era así, pero cuando me paro a ver lo que hemos conseguido..."
Más o menos, se trata de
una liberación psicológica. "Antes de empezar a trabajar en el disco
bromeaba diciendo que en la portada debía aparecer el sillón de un
psicoterapeuta. Es curioso. Me parece muy extraña la forma en que salió todo
y también lo veo como una experiencia liberadora. En general, las letras
parecen sacadas del bloc de notas de mi psiquiatra, son muy raras. Si la
gente empieza a preguntarme acerca de lo que he hecho durante los seis
últimos meses, pienso que podría contestarles con toda sinceridad: ‘Si
quieres saberlo, lee las letras’. Ni siquiera tienen que ponerse a pensar o
a imaginar basándose en ellas. Simplemente con leerlas se darán cuenta de
cómo me he sentido. Está todo ahí."
Si para el primer disco
Dave Grohl tocó todos los instrumentos salvo una aportación de Greg Dulli,
de Afghan Whigs, en este segundo todo el cuarteto tuvo su participación en
el estudio. "Nate es un bajista increíble. Es muy bueno a la hora de
encontrar lo que llamamos una sub-melodía. Cuando consigo un buen acorde me
gusta encontrar una armonía vocal perfecta, algo impredecible, con un toque
de inteligencia, algo que no se parezca a otra cosa. Cuando creo que tengo
la melodía y me pongo a cantar para encajar la letra, entonces Nate empieza
a tocar el bajo de tal forma que ya no es importante la parte vocal. Tiene
un gran sentido del ritmo."
"En cuanto a Pat, lo más
curioso es que,cada vez que se me ocurre una canción y se la enseño, se
niega a tocar con el mismo ritmo de cuerda que toco yo. Si doy una nota
baja, el hace lo contrario, nunca estamos de acuerdo. A veces intento que
toque de una forma más parecida a lo que yo tengo pensado y siempre acabo
por decirle que suena raro y que debería acercarse más a lo que yo hago,
pero a él le gusta así. Es maravilloso. Escuchando el disco es fácil darse
cuenta de que la dinámica del grupo ha progresado mucho."
Lo que se nota es una creciente
preocupación por el sonido. "No queríamos hacer un disco de bajo presupuesto y
escasas pretensiones. Empiezo a estar un poco cansado de ver cómo muchos grupos
componen canciones increíbles, de mucha calidad, y después las graban en ocho
pistas solamente para presumir ante todo el mundo de que han utilizado un
aparato de baja calidad sólo porque está de moda y, sobre todo, porque se supone
que eso es lo que tienen que hacer los músicos más puristas. Para nuestro grupo,
y especialmente para estas nuevas canciones, ésa sería la actitud equivocada. En
este disco hay partes en las que canto en falseto y otras en las que puedes
encontrar cuatro o cinco guitarras tocando al mismo tiempo."
Una pequeña parte del mérito
del sonido es de Gil Norton. "Quería trabajar con Gil porque me gustaba mucho el
trabajo que hizo con los Pixies. Él puede conseguir que incluso una canción
terrible suene increíblemente bien. Puede pulir un sonido de guitarra que no es
el que tú necesitas para que suene mucho más brillante y con mucha presencia en
una determinada canción. La transparencia que hay siempre en los discos en los
que interviene es algo increíble. En ellos puedes escuchar absolutamente todo.
Hasta ahora nunca había trabajado con ningún productor, así que no tenía ni idea
de lo que debía esperar. Quedamos en Nueva York y le llevé algunas maquetas. Nos
sentamos a escucharlas y a los dos segundos ya estaba dándome sugerencias.
Cuando escuchó el estribillo me sugirió cambiar el orden de la guitarra y cosas
así. Era exactamente lo que yo pensaba que debería hacer un productor."
La fama de perfeccionista de
Gil Norton está plenamente justificada. "Nos hizo repetir las cosas entre 20 y
50 veces. En todo el álbum sólo hay una toma que se grabó a la primera. Cuando
lo hicimos yo estaba convencido de que le iba a dar un infarto. Siempre nos
decía: "Eso suena fenomenal, ¿queréis
volver a intentarlo?" Podías ver las gotas de sudor en su frente a fuerza de
pasarse horas trabajando. Es casi como una obsesión, algo compulsivo. Tiene que
hacer las cosas diez veces porque es probable que la siguiente toma suene mejor
que la anterior."
Para preparar las canciones
estuvieron seis semanas en Washigton, alejados de cualquier distracción.
"Vivíamos allí. Después nos tomamos un descanso de quince días para ultimar los
detalles del disco. Yo aproveché para grabar "Walking After You" en otros
estudios. Se trata del único tema que muestra un estilo similar al que se podía
escuchar en las maquetas. Fue el mejor momento. Creo que nunca volveré a plasmar
en una canción ese ambiente tan especial."