Tres discos de pop resplandeciente que miran de tú a tú al rock americano de toda la vida -y también al de ahora mismo- han hecho de Lori Meyers uno de los grupos referencia en nuestro Estado en poco tiempo. Tras el pertinente salto a una multinacional, el grupo edita Cronolánea, un álbum en el que se agrupan las mejores virtudes de sus dos discos precedentes. En plena gira, iniciada hace unas semanas, Alejandro (guitarrista y, ahora, también compositor) nos cuenta cómo les va.
Si Depeche Mode fuera
una película, Martin Gore la hubiera escrito y dirigido. Dave Gahan sería el
actor, el que impregna de vida sus creaciones. Y Andy Fletcher sería la
espina dorsal de toda la operación, el responsable de que todo llegara a
buen puerto. Algo así parecen opinar ellos, aunque elevado al cubo en
algunos casos. Ultra es el doceavo álbum del grupo y el primer disco
que hacen en estudio desde hace cuatro años. En este período de tiempo los
tres miembros del grupo, sobre todo Dave, han sufrido más experiencias
oscuras y dramáticas de lo que la mayoría de películas se atrevería a
mostrar.
Se ha hablado mucho sobre
la decadencia personal y el renacimiento de Dave Gahan, su cantante, desde
que Depeche Mode editara su último disco, el álbum Songs of Faith and
Devotion, en 1993. En este período, Dave Gahan llegó al fondo en su
adicción a las sustancias prohibidas, con dos sobredosis en las que estuvo a
punto de morir, la segunda de ellas tan increíble como la que aparece en
Pulp Fiction, con una inyección directa al corazón para salvarlo. A
partir de ese momento comienza la lenta resurrección.
"Tras la gira mundial de 14
meses de duración, Devotional, durante el 93 y el 94, el agotamiento
mental que sufrimos todos los miembros del grupo era absoluto. Fue un
itinerario agotador de 156 actuaciones, que condujo a Martin y a Andy a un
severo derrumbamiento emocional y que, además, provocó que Alan Wilder
dejara el grupo después de haber compartido 13 años de su vida con
nosotros".
Si se hubiera seguido el
guión, un catálogo de crisis como éste hubiera tenido un final triste; pero
el guión de la película de Depeche Mode fue desechado y los actores que
quedaban encontraron la fuerza psicológica para darle la vuelta a la
historia. "Dave asistió a terapia de rehabilitación y se desintoxicó para
empezar una nueva vida. Luego se reunió con nosotros -Martin y Andy- y el
productor Tim Simenon. El resultado es un álbum que nadie se atrevía a
esperar".
La colaboración de viejos
seguidores fue decisiva. "Las sesiones de grabación empezaron en Londres, y
luego se trasladaron, vía Los Ángeles, a los estudios Electric Lady de Nueva
York, todo bajo la dirección de Tim Simenon, que es un fan del grupo de toda
la vida. Tim, como sabes, es el responsable del proyecto Bomb the Bass,
grupo que ya había remezclado varios temas de Depeche Mode".
Nadie duda de lo cerca que
los tres miembros de Depeche Mode han estado de romper su relación, que ha
durado prácticamente toda su vida adulta. "Después de ese período de
grabación en Nueva York", dice Martin Gore, "tengo que decir con toda
sinceridad que medité a fondo sobre los pros y los contras de seguir
formando parte del grupo. Llegué a pensar seriamente que quizás era el
momento de buscar otra cosa. Necesitaba tiempo para pensarlo".
Lo hizo, y parece ser que
tomó la decisión correcta. "Continuamos grabando en otro legendario estudio,
Abbey Road, en Londres. Dave, por su parte, se vio recompensado en sus
esfuerzos, no sólo con la alegría que le proporcionaba el contribuir
plenamente a un grupo con nueva energía, sino también con el descubrimiento
de su reciente trabajo vocal, necesario tras los excesos de su vida
anterior". Dave lo corrobora: "Estoy muy contento de estar limpio y sobrio.
Me han devuelto la vida".
Tim Simenon, descrito
afectuosamente por Martin Gore como ‘un nuevo hermano espiritual’, aceptó
con los brazos abiertos las aportaciones de algunos colaboradores especiales
en el álbum. "Participaron Jaki Liebziet, batería del grupo de pioneros
experimentales alemán Can. También el ex-bajista de Living Colour, Doug
Wimbish. Y el genial guitarrista de pedal steel guitar B.J.Cole, que añade
color al lienzo country de "Bottom Line", uno de los dos temas en que
Martin Gore canta como solista". Como bien dice Simenon, entusiasmado, "Martin
es un compositor asombroso, y quiero que la gente se quite el sombrero ante
él. Canciones, canciones, canciones, de eso se trata".
Martin Gore está de acuerdo en
que Ultra tiene el sonido más definido y duro conseguido por Depeche Mode
hasta la fecha. "Probablemente sea el disco más duro, en cuanto a sonido, que
hayamos hecho hasta ahora. Tiene muchas influencias distintas y creo que es una
de las mejores cosas que hemos hecho jamás".
El lado positivo de estos años
memorables y repletos de acontecimientos en la historia del grupo es que a
Martin Gore no le ha faltado material para sus nuevas composiciones. Respecto a
su nuevo disco comenta: "Realmente no hay un concepto o un tema, pero bastantes
canciones hablan del destino. La religión quizá sea un tema menos tocado en este
álbum, comparado con los anteriores, pero es un disco bastante espiritual".
La última palabra de lo que
parece ser otro más en los capítulos de los grandes retornos del abismo en la
historia del rock nos la da Andy Fletcher. "Hemos sufrido las
consecuencias de llevar esta vida, pero nuestras situaciones han servido para
que saquemos lo mejor que hay en cada uno de nosotros. La gente no esperaba que
regresáramos, para nada, y mucho menos de esta forma. Estamos mejor preparados
de lo que lo estábamos la última vez."