Duffy será toda una estrella, si no lo es en el momento en que leas estas líneas. En pocas semanas va a pasar de ser la pequeña galesa de nombre real Aimee Ann que sólo había realizado un pequeño número de conciertos, sobre todo como telonera de The Magic Numbers, y con una única actuación estelar en la televisión británica en el programa de Jools Holland en la BBC2, a convertirse en uno de los nombres de referencia de este 2008 y de los próximos años.
A Fernando Alfaro le
costó más que a sus compinches sobreponerse a la disolución de Surfin'
Bichos. Una vez que superó sus problemas personales, y unido a dos de los
miembros de República Gorila, empezó a trabajar en Chucho. La razón por la
que sus canciones han tardado en publicarse nos la explica el propio
Fernando.
¿Veis
vosotros evolución en el grupo desde el primer EP hasta 78?
- Esa evolución no puede
considerarse tal, porque, aunque desde fuera se puedan ver tres discos -los
dos Eps, el de "Conexión de hueso" y "Sal EP", y el LP 78-, casi
todas las canciones fueron trabajadas en la misma época. En el verano del 95
empezamos en serio y, luego, en febrero del 96, se editó el primer EP. Hasta
el disco pasó un año, pero no tiene nada que ver, ya que nosotros teníamos
las canciones trabajadas desde entonces, al menos en una versión de maqueta,
y en principio el LP iba a salir editado a continuación. Que al final, por
el acuerdo con Virgin y los retrasos en la grabación, se publique ahora no
quiere decir que sean canciones nuevas. En tal caso, el sonido sí es
diferente, ya que el EP quedó mucho más crudo, más visceral.
Supongo que, además de
ser el número de cromosomas del perro, habrá algo en el año 78 que os
decidió por este título.
- En principio, el título
nos sonaba bien -Chucho, setenta y ocho- y eso es todo lo que pretendíamos.
Luego hemos ido empezando a descifrar todos los posibles significados que
tiene el título. Para empezar está el número de cromosomas del perro. Claro
que también ése fue el año de la invasión del Reino Unido por ABBA, y ése es
un grupo que a los tres nos gusta. También está lo de los Sex Pistols, pero
ése fue el año de su desintegración. Y además es el número de las
revoluciones por minuto que tenían los viejos platos y los discos de cuarzo.
Yo aún tengo uno y pruebo de vez en cuando a poner los discos de vinilo de
los grupos a esas revoluciones. No veas las sorpresas que te llevas.
Lo que más sorprende, a
pesar de la unidad del disco, es que toca aristas muy diferentes: lo dulce y
lo trágico, lo agrio y lo poético, lo mágico y lo existencial...
- Eso es algo que tiene que
decir quien lo escucha. Pero está claro que lo que pretendo es dejar un
trozo de mi vida en cada canción, con todo lo que me sucede, y por eso puede
parecer que llega a todos esos extremos. Si es así, es que algo se ha
conseguido.
¿Hasta
que punto existe democracia en el grupo?
- Nunca he creído en la
democracia creativa. Ya con Surfin' Bichos no se aplicaba demasiado, y es
que resulta difícil. La mayoría de las canciones en Surfin' eran mías y,
aunque contaba con Joaquín, José Manuel y Carlos para darles forma, la
verdad es que yo tenía claro como tenían que ser. Ahora con Chucho sucede un
poco lo mismo. También las canciones son mías. Javier y Juan Carlos pueden
ayudarme a darles forma, y respeto su punto de vista, pero no pude ser una
democracia al 33%, donde todos decidamos por igual, ya que no tiene ningún
sentido.
Supongo que el contacto
con los sampleados y la nueva tecnología viene por tus dos compañeros
en Chucho.
¿Cambian
las canciones al tratarlas con la tecnología?
- La tecnología la hemos
asumido orgánicamente, forma parte de nosotros. Es cierto que ellos ya
habían experimentado con su grupo República Gorila. Pero las canciones se
componen unas con guitarra acústica y otras con programaciones, y luego las
trabajamos los tres. Cuando les damos forma intercambiamos los instrumentos
acústicos, eléctricos o electrónicos, aunque es verdad que cada uno se
encarga luego de un instrumento dentro de un formato de formación clásica:
Juan Carlos al bajo, Javier a la batería y yo a la guitarra. En el disco hay
ambientes de batería, tecnología punta, un montón de colores en las
guitarras y, a la vez, introducimos teclados o vientos, como en "Un ángel
turbio”.
¿Qué
gana la composición al tener un estudio en casa?
- Es algo que tengo
infrautilizado. Sí puede ayudar mucho, sobre todo a la hora de experimentar
y componer una canción, aunque la principal aportación es el tiempo. Puedo
estar las horas que quiera trabajando y experimentando sin preocuparme por
las limitaciones y puedo hacerlo cuando me venga en gana. De todas formas
debería aprovecharlo más.
El amigo de las
tormentas, el último
disco de Surfin' Bichos, tardó más de un año en editarse. ¿Era
la ruptura inevitable o se vio acelerada por esto?
- Es un poco largo de
explicar, aunque se puede intentar. El retraso no fue algo que acelerara lo
que ya venía. Nosotros ya habíamos grabado el disco un año antes. Entonces
llegó un responsable de la compañía y decidió que tenía que sonar de otra
forma, y yo me negué a que no se escucharan las guitarras. Mientras tanto
nosotros nos íbamos distanciando. Desde el principio habíamos sido un grupo
de amigos y no quería que la cosa terminara mal, así que antes de llegar a
ese punto, Surfin' Bichos desapareció. Luego, más tarde, se editó el disco,
respetando lo que yo pretendía.
Curioso que, después de
desaparecida la banda, haya un renacido interés por vosotros ¿Qué
os parece la edición de El infierno B. Rarezas?
- La edición fue una
decisión nuestra, con nuestro sello Limbo Star. Había un montón de canciones
que habían quedado perdidas, sin la suficiente repercusión, como las caras B
de Fuerte, que fue un disco que sólo se editó a nivel promocional y
que la gente nos pedía continuamente. Entonces lo comentamos entre todos y
al final nos decidimos a recuperarlas. Ellos estuvieron totalmente de
acuerdo.
Limbo Star nació para
daros cobijo.
¿Hay
previstos otros lanzamientos?
- Limbo Star es una empresa
mínima. El personal de la compañía somos Isabel León y yo, y entre los dos
llevamos todo. Pero claro que tenemos pensado editar otras referencias de
cosas que nos interesen. De todas formas, por ahora nos hemos centrado en el
disco de Surfin' Bichos y el lanzamiento de Chucho. También tenemos editado
el Limbo Press, un fanzine que pretende informar sobre Chucho y los
grupos que se vayan añadiendo al sello, conciertos, etc.
¿Se
van a recuperar las primeras canciones de Surfin', como el de La luz en
tus entrañas?
- Sí. Los master de las
grabaciones los tenía Servando Carballar. Aunque los Del-Tonos han tenido sus
problemas con él, nuestras relaciones son fluidas. Gracias a eso, le pude
comprar los master originales de las grabaciones que habíamos hecho para La
Fábrica Magnética y ahora pensamos hacer una edición de La luz en tus
entrañas en compacto, como se merece, ya que el prensaje original era
infernal. Igual que pasaba con las canciones perdidas que aparecen en El
infierno B. Rarezas, nos siguen llegando peticiones para poder tener acceso
a aquellas canciones.
La aparición de dos grupos
tras la disolución no ha significado una ruptura total. Incluso vuestros EPs del
año pasado tienen más de una cosa en común. ¿Sentís
que son mundos paralelos, que ellos son vuestros auténticos hermanos carnales?
- No había caído en las
semejanzas entre nuestros Eps, pero, ahora que lo dices, es cierto que existen.
De todas formas ellos grabaron antes y ya tienen dos discos que a mí
personalmente me gustan mucho. Fueron muchos años en común y los conozco lo
suficientemente bien, aunque eso no quiere decir que aún no me puedan
sorprender. Lo nuestro es distinto como se puede comprobar por los discos, pero
sí hay algo de esa hermandad, y seguimos parando en los mismos bares cuando
vamos camino de Madrid. Algo querrá decir.
Vosotros, que habéis pasado
por varios sellos, ¿no
os parece que la industria es ahora más conservadora que hace unos años?
- Gran parte de la culpa está
en los medios. Parece que existe un boom o se crean esas expectativas,
pero luego no hay nada. Creíamos que el año pasado habíamos tocado fondo, con el
tema de conciertos, pero este año aún es menos esperanzador. Si vieras como veo
todo esto, yo que trabajo en una gasolinera...