Ana Fernández-Villaverde, conocida ya como La Bien Querida, aún estaba hace unos meses descargándose manuales para aprender a tocar la guitarra. Hoy encabeza el que puede sea el proyecto de más proyección de un artista sin contrato discográfico. No muchos la han escuchado, pero todos los que lo hemos hecho hemos caído rendidos a sus encantos. Y para comprobarlo no hay más que pasarse por http://www.myspace.com/labienquerida y descubrirla antes de que esté en boca de todos.
Cheikh Lô no es un
recién llegado. Aunque su nombre no nos suene, tiene detrás una gran
experiencia como músico para turistas en Dakar, músico de sesión en París y
una carrera comercial en Senegal. La ayuda de Youssou N'Dour ha sido
decisiva para su lanzamiento en el mundo Occidental. Una vez más, y después
de intentos como los de Khaled, nos vuelven a decir que él sí puede ser el
nuevo Bob Marley del Tercer Mundo. En este caso hay suficientes razones para
avalar su candidatura.
Lo primero que sorprende de
Né La Thiass es la contagiosa mezcla de instrumentación acústica y
eléctrica, influencias jazz, mbalax senegalés y ritmos
latinos que contiene el primer disco editado en Occidente de Cheikh Lô, algo
que no es lo que habitualmente se puede esperar de un artista africano.
Existe una explicación que
nos devuelve a los tiempos de su niñez. "He escuchado toda clase de música
y, especialmente, el bolero zaireño, que tiene sus raíces en el son cubano.
La música cubana causaba furor en el Oeste de África en los 50, cuando mi
hermano mayor empezó a coleccionar viejos discos, de los de 78 revoluciones.
Entonces se bailaban cosas como El Pancho Bravo. Yo podía cantar las letras
en español a la perfección, pero no sabría decirte lo que significaban. Por
supuesto que asimilé todas esas influencias."
Dakar es hoy una ciudad en
la que su última casete suena en todos lados. Allí toda la música que se
vende en los mercadillos callejeros está en casetes y la mayoría son copias
de baja calidad. En todos los barrios suenan el bajo doble, la guitarra
acústica, los cimbales, la tama, el sabar, la percusión, la
flauta y algunos apuntes de bajo eléctrico y teclados de su banda.
De todas formas, todos los
arreglos son del propio Cheikh Lô, que no necesitó de escuelas o ayudas
especiales para empezar a componer. "Soy autodidacta. Aprendí a tocar la
percusión y las guitarras por mi cuenta, y acabé por abandonar mis estudios
para ganarme la vida como percusionista."
En su vida anterior sólo
había habido trabajo duro y pocas recompensas. Sus padres son senegaleses,
pero él nació en una pequeña población del país vecino, Burkina Fasso,
creciendo en una comunidad mixta en la que se hablaban varios idiomas:
wolof, francés y bambara.
El contacto con la música
surgió en el país de sus padres. "Salí de Burkina Fasso para Dakar en 1978 y
comencé a tocar con varias bandas de Senegal. La más importante fue Ouza, a
finales de los 70, con la que tocábamos para los turistas en el Hotel
Savanna. Así fue como en 1984 llegué a París para trabajar como músico de
sesión para Papa Wemba, entre otros."
En París continuo el
trabajo a destajo, lo que le ayudó a perfeccionar su técnica. "Durante dos
años mi programa fue estudio, dormir, estudio. Pasaba los ratos libres del
día con mis amigos, pero no llegué a conocer realmente París hasta que volví
a Senegal. Inspirado por mis experiencias en Francia, escribí Doxandeme,
acerca de nuestros hermanos y hermanas senegaleses en el extranjero.
Doxandeme fue un éxito que me proporcionó el premio al mejor artista
nuevo en 1990."
A pesar de este éxito, el
futuro de Cheikh Lô no estaba asegurado, y su siguiente casete Dieuf Dieuf
nunca se llegó a editar. "Entre 1991 y 1995 no grabé nada. Esperé hasta que las
condiciones fueran las apropiadas. Fueron tiempos duros, pero la última cosa que
quería hacer era coger uno de esos productores del mercado Sandanga que alquilan
un estudio, te graban tu producto, te dan un adelanto y eso es lo último que
oyes de ellos. También quería grabar en vivo con músicos reales y no con cajas
de ritmo. Así que paseé las canciones de Né La Thiass en mi equipaje
durante dos años."
Su hogar está en Les Mamelles,
un lugar en la costa a 12 kilómetros del centro de Dakar. Allí vive en una
pequeña casa de protección social, justo debajo del faro que marca la Punta de
las Almadias, el punto más occidental de África.
De ahí viene su contacto con
Youssou N'Dour. "En 1994 Youssou N'Dour vivía justo a la vuelta de la esquina en
Les Mamelles. Aunque algunos me previnieron en contra de ello, le di a él mi
maqueta. Inmediatamente se interesó y dijo que lo produciría. El éxito de su
disco The Guide y de su canción "Seven Seconds", que cantaba con Neneh
Cherry, retrasó la producción. Al fin, en agosto del 95 entramos en el estudio
de Youssou N'Dour, Xippi. Las seis canciones de Né La Thiass fueron
grabadas y mezcladas en nueve días. Luego se incorporaron otras tres para su
edición internacional."
El propio Youssou N'Dour,
además de lo que le requiere su carrera, está decidido a promocionar a otros
artistas senegaleses a través de su compañía de producción Saprom y su propio
sello Jololi. Muy al contrario de lo que se pudiera pensar, su labor no
significa intromisiones en la labor de los artistas con los que trabaja.
Cheikh Lô tuvo ocasión de
comprobarlo de primera mano. "Youssou mantuvo su palabra y su contribución fue
más allá de lo que es un productor al uso. Llegaba al estudio cada día y decía:
‘Inténtalo otra vez, todavía puede ser mejor o esta canción es un poco corta o
repitamos esta parte’. Muchos productores se imponen a la hora de las mezclas,
pero Youssou me lo dejó a mí y simplemente vino a comprobar la mezcla final. Lo
que estuvo muy bien."