Manolito, Quique, Moncho y Álvaro. Pop para el mundo desde Baiona. Primero fue Como un maldito guisante, un tratado del mejor hacer acústico que a muchos llevó en la dirección de los Beatles y del pop británico de los 60. Culebra es su continuación, un segundo álbum que los sitúa de nuevo en la primera división, ahora con presencia eléctrica y con un ojo también en el pop británico más reciente. El día 12 lo presentan en Caldas dentro del Festival Cultura Quente.
"Estoy
tan preocupado con las palabras y los sonidos que alguien podría decir que raya
lo obsesivo. No es nada nuevo para mí. Cuando tenía cinco años la única manera
de hacerme con el mundo era esconderme en mi habitación y escuchar los éxitos de
los sesenta. Era obsesivo hasta el punto de ser capaz de memorizar cada parte de
la etiqueta de un disco. Por la noche guardaba la radio entre los pliegues de la
almohada, escuchaba emisoras de exóticos y lejanos lugares, ciudades que iban y
venían sin control, dependiendo del clima.
Empecé a escribir
música a la edad de nueve años, sintiendo que era mi vocación. Veintiséis años
después me encuentro satisfecho conmigo mismo. Entiendo mi obsesión y reconozco
que es lo que me mantiene aquí, además de ser mi actual trabajo. Crear este
disco -Bob Mould- es lo que siempre quise hacer, por mi mismo, para mí.
Escribí cada palabra, toqué cada nota, diseñé la portada. No es una destilación
de pensamientos, no es una explicación para otros músicos sobre crudas
emociones; éste es, simplemente, el sonido que hay dentro de mi cabeza. Es
extraño compartir el resultado con otros, principalmente porque no estaba
completamente seguro de lo que hacía, en un sentido creativo, emocional.
Doy más
importancia al respeto que he conseguido de la gente, que al éxito alcanzado en
las ventas y las ganancias. Sugar acabó por varias razones. Mirando hacia atrás
la satisfacción inicial de tres personas parecidas divertiéndose haciendo música
puede que se convirtiera en una carrera hacia el éxito. Sugar comenzó
orgánicamente, sin un plan. Éramos tres personas que disfrutaban mutuamente de
su compañía y tocando juntos. En algún momento, a lo largo del camino, las cosas
cambiaron. Una vez que el negocio -ventas, credibilidad, dinero, competitividad-
te ha hecho sentirte el centro de atención es difícil dejarlo. Es el elixir de
la fama, sabiendo que tú tienes el don de moldear las sensaciones propias de la
gente y el mundo que les rodea. Es un don que no se debe tomar a la ligera.
Cuando fuerzas ajenas se te empiezan a subir a la cabeza puedes perder la
orientación. O incluso algo peor: utilizarlo como un arma.
Así que, para mí,
este disco ha terminado por ser algo menos complicado y algo más personal y
revelador. Comparado con mi trabajo anterior es único. Representa un paso
natural en una nueva dirección y no tengo ni idea cuanto tiempo seguiré con este
acercamiento, pero por ahora es reconfortante. No deseo hablar de mí en los
próximos meses. Los pensamientos y las guitarras de este disco hablan por sí
mismos. No hay mucho más que yo pueda añadir."