Desde Galicia para el mundo, con una imagen, un sonido y una actitud contemporánea que pocos gastan, aunque sus influencias también remiten a la nueva ola. Son The Blows, un cuarteto formado por Roy Basanta (voz y guitarra), Bruno Mosquera (guitarra), Alex Lago (bajo) y Alex Penido (batería) que acaban de editar su debut Upskirts. Ahora lo presentan en gira y Bruno nos cuenta cómo lo están viviendo.
Lo de Amparo no deja de
ser simpático, cuando menos. Sus primeros gorgoritos ya tenían al blues
y a artistas como Janis Joplin y Billie Holiday como referencia. Así estuvo
un buen tiempo cantando en todos los garitos que le dejaban, demostrando lo
que puede hacer su portentosa voz y paseándose por los estudios de
grabación. De todas formas, pocos se enteraron. Un buen día hizo las maletas
y se marchó a Madrid, donde descubrió los ritmos latinos. Y todo cambió.
Hasta puede que el éxito le acabe acompañando antes o después, gracias a su
festiva propuesta. De lo que no nos cabe duda es que su repertorio de
estilos no se agota aquí. Ni mucho menos.
¿Cómo
llegaste a grabar con Amaparo & The Gang?
- Empecé a cantar hace unos
once años, aunque el primer disco que grabé fue precisamente el de Amparo &
The Gang. A la grabación llegué a través de Servando Carballar, que era el
director del sello La Fábrica Magnética. Primero le llegó una maqueta a sus
manos, después vino a verme en directo y me fichó. Y de ahí a aquel disco.
Aquella banda tenía más
influencias blues, ¿no?
- Sí, estábamos más
centrados en el blues y, también, en la música negra. Yo estuve
muchos años cantando música americana. Así en el primer disco había un
reparto entre temas míos, clásicos de James Taylor, Johnny Winter y Ray
Charles y, además, temas del compositor de 091, José Ignacio García Lapido.
A él lo conocía desde hacía bastante tiempo y, cuando surgió la oportunidad
de grabar el disco, me dijo que quería hacer unos temas para mí.
¿Cómo
fue la aventura anterior al disco que ahora presentas, Ampáranos del Blues?
- También era una formación
de blues en la que tocábamos clásicos, temas de Amparo And The Gang
e, incluso, llegamos a tocar en Galicia con aquella formación. Hicimos
muchas cosas con aquella formación por España, y tocamos también en Marsella
o Marruecos. Era otra historia, a base de versiones. Ahora ya no compagino
las dos: Amparanoia ocupa todo mi tiempo.
En el nuevo disco las
dos referencias más claras son Billie Holiday y Antonio Machín.
¿No
crees que este último nombre despistará a quien te seguía antes?
- Lo que pasa es que ha
habido un cambio y una evolución que yo considero positivos. He dejado a un
lado la música negra para empezar a descubrir ritmos más latinos,
mediterráneos y mejicanos. Y Machín, que era la música que escuchaban mis
padres, tenía bastante que ver con los ritmos de son, de rumba o de bolero
que en mi disco se reflejan. Billie Holiday, por otra parte, es mi maestra.
¿Y
el contacto con Manu Chao de Mano Negra?
- Sucedió que llegó a vivir
a Madrid en el mismo momento que yo, cuando me fui de Granada. Nos conocimos
en el barrio de Malasaña, tocamos juntos, salimos de marcha y surgió una
amistad fuerte a través del punto de unión que es la música. Y al grabar el
disco quiso estar también allí, de invitado.
¿Cómo
fue la colaboración?
- En el disco compuso dos
canciones, una a medias conmigo, y también pusimos la broma al final de "La
semana", que es un trozo del "King Kong Five" de Mano Negra. Los dos tenemos
varios proyectos juntos. Yo también hice cosas en el disco que grabaron como
Radio Bemba, aunque es probable que ese disco no se edite por problemas
entre ellos y que lo primero que salga sea como Manu Chao en solitario.
En el disco también
aparecen corridos y rancheras. ¿Cómo
llegaste a esos ritmos?
- Eso es algo que he
descubierto en mí hace poco, tal vez por conocer a mariachis en Madrid. Más
que nada, fue al llegar a Madrid, conocer otro tipo de músicos, desligarme
de la etiqueta de cantante de blues y empezarme a abrir a otros
estilos. Adaptarme a ellos ha sido muy fácil y El poder de Machín es
el resultado de todo eso.
- ¿Fue
la grabación tan divertida como parece por el resultado?
- Fue una grabación con muy
buen rollo, de muchísima energía e ilusión. Se nota. Cuando la gente escucha
el disco, le puede gustar más o menos, una canción u otra. Pero la sensación
de energía se puede ver bastante clara. La prueba es que todo el mundo
quería estar en el disco, y hay gente que se ha quedado sin poder
participar.
¿Y
el contacto con la gente que participa?
- Víctor Abundancia, de Los
Coyotes, fue el que hizo todo el diseño de la portada, y yo le pregunté si
quería cantar una canción. Con Nacho Mastreta vino porque estaba buscando
alguien que tocara el acordeón en Madrid y yo a él ya lo conocía. Fueron
todas casualidades.
¿Y
la versión de Eddy Grant "La semana"?
- La elegí porque The
Clash hacen una versión de esa canción que titulan "Police On My Back" en su
disco Sandinista y The Clash siempre fueron uno de mis grupos
favoritos. Además, estaba habitualmente en el repertorio y tenía que estar
hay dentro en el disco. En directo también hacemos "La pared" de Bambino.
¿Qué
músicos te acompañan en directo, los mismos del disco?
- Sí, hay una banda base
que somos siete personas y luego, si hay presupuesto y el escenario es
grande, llevamos más gente. El guitarrista Robert Johnson es irlandés y vive
en Granada. A mí me acompaña desde hace unos tres años.
¿Y
cómo surgió lo de tocar en Marruecos?
- Salió por casualidad,
como salen la mayoría de las cosas. Unos músicos necesitaban una cantante
para un bar que se llama Villa Fandango. Yo llegué allí el primer año, sin
conocer a nadie, y me hice un buen montón de amigos. Desde entonces voy
todos los años, desde hace unos cuatro, como una semana. Veo a mis amigos
marroquíes y canto. El repertorio es un poco especial: un año preparé
clásicos de jazz, otro blues, otro acústico... Cada año
preparo una cosa.
¿Crees
que tu voz puede lucir más con el blues que con estos nuevos ritmos?
- No lo sé. No pienso que
el estilo tenga nada que ver. Es el sentimiento, lo que tengas que
comunicar, lo que tengas que decir. En mi caso, llegó un momento que como
cantante de blues ya no tenía más que decir y cantando esto considero
que sí. La respuesta es mucho mayor ahora, porque el repertorio es mucho más
festivo y popular y emociona a la gente.
¿Piensas
que este tipo de música está bastante indefinido en España, que las emisoras no
saben muy bien como encajarlo?
- Creo que es un disco que se
puede pinchar en diferentes tipos de emisoras y que puede llegar a mucha gente
distinta. La única pretensión es llegar a la mayor cantidad de gente posible y
que lo disfruten. En tal caso los prejuicios los tienen ellos, yo no tengo
ninguno. Y se trata de ir abriendo camino.