Es un disco extraño, sí, más que nada por su concepción. Jairo Zavala se ha aliado con unos ilustres habitantes de Tucson, Arizona, en concreto Calexico, y ha grabado con ellos su debut como Depedro, de título homónimo. Como era de esperar en un disco en el que han intervenido los antiguos componentes de Giant Sand, la música que hace Depedro bebe de las fuentes de la raíz latina, mestiza, fronteriza, canalla, la canción de autor, la rumba, el son, la música africana, el reggae, el blues, la salsa...
Por difícil que parezca,
y después de perder a su elemento clave, el guitarrista Bernard Butler,
Suede renacen con más energía que nunca, convertidos en quinteto.
Definitivamente el sentido del melodrama, que devoraba su segundo disco, se
ha tomado unas vacaciones. Su tercer disco, Coming Up, es el más
accesible y directo, pero no por ello ha perdido en calidad. Para muchos,
eso era justo lo que necesitaban. Su cantante y principal compositor Brett
Anderson se presta a explicarnos los últimos y turbulentos meses.
Parece que el espíritu
del nuevo disco es casi opuesto al anterior. Además de los hechos ya
conocidos, ¿qué
otros elementos influyeron en la inmediatez de Coming Up?
- El disco anterior era muy
concreto en lo que respecta a la composición. Alquilé una casa victoriana,
de estilo gótico, para escribir Dog Man Star. Era un apartamento y el
resto de la casa pertenecía a un extraño grupo de cristianos llamados
menonitos. Tenía un precioso y enorme jardín y yo tenía mi propio
estudio para escribir de forma aislada. No vi a nadie en todo ese tiempo,
porque nadie se tomó la molestia de acercarse por allí. Ya sabes, se trata
de esa clase de lugar oscuro y clásico.
¿Algo
tan cinematográfico como una casa con candelabros cubiertos por telarañas?
- No exactamente. Pero se
acercaba bastante a las de ese libro de Charles Dickens. ¿Cómo
diablos se titula? ¿Grandes
Ambiciones?
La verdad es que apestaba a Dog Man Star. Ahora he vuelto al lugar de
Londres en el que vivía antes para escribir Coming Up, y eso se
refleja en el nuevo disco, que tiene más que ver con la vida real.
Evidentemente la marcha
de Bernard Butler tuvo su efecto en este resurgir. ¿Cómo
se ve hoy en día el impacto que produjo entonces?
- Hubo un período de revés.
Pero coincidió con una gira. Decidimos continuar porque había un sentido de
grupo. Fui yo quien tomó la decisión, en lugar de darnos un respiro. Aunque
tuve mis dudas. Desde luego que algo había muerto de la antigua formación,
porque uno de nosotros se había ido. Estábamos promocionando un disco y era
casi como tocar un montón de versiones, aunque yo las hubiera compuesto a
medias con él. Se hace difícil cuando estás en un festival en Finlandia
tocando las viejas canciones y piensas: "(Qué
le den!" No podía esperar a volver a casa para seguir escribiendo porque
sabía que iba a ser algo increíblemente bueno.
O sea, que escribir de
nuevo con alguien distinto fue una experiencia hasta cierto punto
liberadora.
- Exactamente. Como un
pinchazo en el brazo. Como un renacimiento. Como cuando te vuelve de repente
tu fe cristiana. Tan pronto como empezaron a surgir las canciones sabía que
había algo excitante en el horizonte. Con Richard Oakes -el nuevo
guitarrista- hay plena conexión y Neil Codling -nuevo teclista y primo del
batería Simon Gilbert- es ya un elemento clave del grupo, además de firmar
dos de las nuevas canciones. Hay un sentimiento de que la banda está unida y
con fuerza de nuevo. Hemos conseguido volver y escribir algunas de nuestras
mejores canciones.
Durante estos dos
últimos años, mientras vivíais todos estos cambios internos, el pop
británico ha conseguido mayor repercusión que nunca. De todas formas no
estás muy contento con ello y hasta un tanto preocupado.
- Un movimiento es un grupo
de gente corriendo en la dirección que marcan otros. En mi caso es algo más
personal, ya que me parece que Suede son responsables de mucho de lo que
pasa ahora. Me siento próximo a ello aunque no formemos parte, porque pienso
que empezamos todo esto con la clase de canciones que escribíamos dos años
antes de que nadie empezara a hablar del brit-pop. Lo que me preocupa
es la obsesión americanizada por los números y por el éxito. La gente tiene
ahora unas mentes numéricas, proclamando los millones que han vendido, como
si eso significara algo. ¿Convertir
la música en matemáticas? (Eso
son estupideces!
Vuestra posición, con
una base fiel de fans, pero sin tocar en grandes escenarios, dista
mucho de la de estos grupos.
- Nuestra posición en este
momento es bastante falsa porque nuestra trayectoria se vio interrumpida.
Reto a cualquier otra banda a perder un miembro clave y regresar con un
material tan bueno. Requiere mucha fe en ti mismo y bastante talento
también. Así que no me gustaría estar tocando en estadios de fútbol si ello
implicara pretender que vienes de los barrios obreros, como hacen otros. Lo
encuentro obsceno. Me parece que todo este esnobismo sólo demuestra su aire
de superioridad con la clase obrera. Vengo de ese mundo. Cada penique que
tengo me ha costado más de diez años de trabajo. Cuando vienes de una
familia muy pobre, tratas de mejorarte. Y no se reduce a aparentar que
compras tu ropa en las rebajas.
Declaraciones como
aquella de "soy un bisexual que nunca ha tenido una experiencia homosexual"
o el contenido de parte de vuestras letras os han traído más de un problema.
- Tal vez fuera en nuestra
contra, pero no lo cambiaría. No me arrepiento de nada de lo que he dicho o
he escrito. En aquel momento lo que escribí era lo que sentía. Hoy todo es
tan correcto. No hay sentido del riesgo en lo que se escribe. Tan pronto
como escribes sobre sexo te catalogan como problemático. Es tan triste que
se te cierren tantas puertas... Muchos de nuestros singles han sido
censurados porque tienen simbología sexual. Los que están en los medios te
marginan como un compositor inteligente con un punto de vista sobre la
sexualidad. Y los que no están en los medios nunca nos escuchan porque no
entramos en los cauces habituales de difusión.
Tampoco ayuda mucho la
visión hedonista, aunque realista, que aportáis del mundo de las drogas.
- Creo que mucha gente se
han deshecho de muchas de sus inhibiciones y ha descubierto nuevos aspectos
de sí mismos a través del éxtasis. Es de esa clase de sustancias que abre
las mismas puertas que algo como el ácido. Le ha dado un sentido alegre al
hecho de salir. En cualquier lugar, todo el mundo está en ello. Es imposible
ir a cualquier sitio de Londres sin que la gente ofrezca y consuma pastillas
de toda clase. Puede que a alguien le parezca polémico, pero no a mí. Se
trata de algo que forma parte de nuestras vidas. No intento parecer
comprensivo o decir que con ello vivirás una fantasía. Simplemente se trata
de reconocer que la gente sale, va a los clubes, practica el sexo y así es
como es. De todas formas, una fase de mi vida se va quedando atrás: voy al
cine a menudo, cuido de mis gatos, me enfado con los que no han venido a
arreglarme las escaleras, hago gazpacho, compro antigüedades, cosas bastante
aburridas...
¿Es
posible que tu capacidad para revelar sólo algunos aspectos de tu
contradictoria personalidad te haya convertido en uno de los escasos
supervivientes de este negocio?
- La verdad es que tienes que
ser un poco de todo cuando estás en una banda. Tienes que ser un político, un
orador, un músico, esto y lo otro... incluso un jodido contable. (Es
como ser un ama de casa! Cinco mil cosas en las que tienes que ser el mejor para
llegar a ser algo bueno. Y todo eso de que no podía continuar no es exacto.
Tengo bastante resistencia y capacidad para ponerme en pie al final del día.
Nada me afecta tanto, ya que es la música lo que me importa. De todas formas,
todavía tengo ese demonio dentro de mí que tiene que enderezar muchas cosas que
están mal. Todo se reduce a esas horribles palabras como éxito y ambición. No
importa como los demás te vean, lo único que importa es que te tomen en serio.
Odio la palabra respeto, pero está ahí, ¿no?.
Muchas veces es lo que no has hecho lo que realmente te define.