Tres discos de pop resplandeciente que miran de tú a tú al rock americano de toda la vida -y también al de ahora mismo- han hecho de Lori Meyers uno de los grupos referencia en nuestro Estado en poco tiempo. Tras el pertinente salto a una multinacional, el grupo edita Cronolánea, un álbum en el que se agrupan las mejores virtudes de sus dos discos precedentes. En plena gira, iniciada hace unas semanas, Alejandro (guitarrista y, ahora, también compositor) nos cuenta cómo les va.
Todo hacía prever lo
peor. Una gira en la que tres de los cuatro componentes del grupo sufren
graves enfermedades. Un reciente contrato firmado, el más caro de la
historia, suficiente como para dedicarse a vivir de las rentas. Un título
para el nuevo disco, New Adventures In Hi-Fi (Nuevas aventuras en
alta fidelidad), que sólo mostraba desgana. Falsa apreciación. Sus
catorce cortes son la mejor prueba de que ésta sí es la mejor banda de
rock de las dos últimas décadas, al límite de su creatividad y con una
variedad de registros ciertamente asombrosa. Y, por imposible que parezca,
fue grabado en medio de un caótico tour, como nos quieren explicar.
La última gira mundial del
grupo dio mucho de sí. Para empezar, cualquier lugar era bueno para grabar,
desde el estudio habitual a las pruebas de sonido, pasando por los camerinos
de un estadio. Los casi dos años que se han pasado actuando en directo
añaden nuevos y poderosos elementos a su música, reafirmando, una vez más,
las raíces de REM como banda de directo pero, al mismo tiempo, redefiniendo
su potencial expresivo como intérpretes y compositores.
"Ahora que miro hacia
atrás, no sé qué tipo de locura nos indujo a intentar componer y grabar un
disco mientras estábamos de gira. Como si no fuera suficiente tener que
tocar en directo cuatro o cinco días a la semana, grabar vídeos, hacer
entrevistas, programas de televisión, tener que viajar en autobús por las
noches y soportar los roces de todo el personal que se mueve en una gira
así", comenta Michael Stipe, la cabeza visible de la banda de Athens,
Georgia.
"Lo que un principio nos
parecía un proceso fresco y excitante acabó convirtiéndose en una parte más
del trabajo diario. Ya sabes: despertarse, desayunar, trabajar en las
canciones, tocar en directo, pasar la noche viajando en el autobús... Lo
que, en parte, era la cuestión. Éste ha sido el método de grabación menos
consciente que hayamos utilizado nunca. Al final de la gira las canciones
salían de una forma más fluida de lo que suelen salir en un estudio de
grabación. "Low Desert", grabado en el último día de la gira, es, a la vez,
lo más libre y lo más sólido que hayamos grabado nunca. Las canciones que
grabamos en vivo se benefician de ese tipo de energía que proporciona el
público. Y para los que se pregunten que ocurre detrás de un escenario, "Zither"
es la respuesta: se grabó en los servicios del vestuario del estadio de
Philadelphia, justo antes de comenzar el concierto".
Como consecuencia de todo
ello, aquí tenemos un disco cuyo resultado es un álbum en directo con sonido
de estudio y un álbum de estudio con toda la energía del directo. "La idea
era injertar, de alguna manera, el material que estaba grabado en directo
con las cosas que estaban hechas en el estudio, para que no se pudiera saber
cuál es cuál. No queríamos desperdiciar el ímpetu de las cosas que habíamos
compuesto y grabado durante la gira, así que nos comportamos un poco como si
aún estuviésemos en la carretera y, cuando estás en la carretera, lo haces
todo mucho más rápido".
"Hablamos de intentar
capturar la faceta descontrolada y caótica de estar de gira sin tener que
escribir canciones que hablaran de la vida en la carretera", puntualiza el
guitarrista Peter Buck, el único que sobrevivió a la pasada gira sin pasar
por alguna enfermedad grave. "El último día de la gira, en el que todo el
mundo suele estar cansado, estábamos llenos de energía pensando en hacer las
nuevas canciones, y eso hizo que mantuviéramos el interés hasta el final".
"Nunca antes habíamos sido
capaces de estar de gira y grabar al mismo tiempo. Por ejemplo, antes, para
nosotros, las pruebas de sonido eran algo que había que quitarse de encima
para podernos ir a cenar, pero ahora eran la oportunidad de hacer algo, de
ser creativos", añade el batería Bill Berry. "Y ha sido muy interesante.
Está claro que aquí se escuchan elementos en vivo que no se escuchaban en
ninguno de nuestros otros trabajos".
Todos los elementos fueron
aprovechados. "Un día en Seattle yo estaba paseando por el estudio y Mike
estaba tocando una melodía al piano. Así que no tenía nada mejor que hacer
que sentarme a la batería y tocar un poco. Sin que nosotros lo supiéramos,
la cinta estaba grabando. Cuando Michael lo escuchó se puso como loco, así
que dejamos todo lo que estábamos haciendo y al poco la canción estaba
terminada".
New Adventures In
Hi-Fi cuenta con la
producción de su colaborador habitual en el estudio Scott Litt, y con la
aportación de excelentes músicos invitados como Scott McCaughey -de los
Young Fresh Fellows-, Nathan December, el violinista Andy Carlson y la
exquisita voz de Patti Smith en "E-Bow The Letter".
"Hemos tenido la suerte de
poder trabajar con alguien que ha sido una inspiración para nosotros a lo largo
de los años", afirma Peter. "Fue una experiencia increíble. Me acuerdo de haber
ido a ver un concierto de Patti Smith cuando tenía diecisiete años, y el verla a
ella en el estudio cantando una canción que yo he compuesto ha sido algo
realmente emocionante. Y ella ha hecho un trabajo tan excepcional... Le hado un
toque a los Ronettes, pero enloquecido".
Además, su nuevo disco supone
un triunfo para el grupo, no sólo profesional sino también personalmente. La
gira de Monster se cobró su cuota en la salud de tres de los cuatro
componentes de la banda, siendo el peor incidente el aneurisma cerebral, casi
fatal, de Bill Berry. "Salir por mi propio pie del escenario en el primer
concierto después de mi operación fue un momento muy importante para mí. Creo
que fue el punto álgido de la gira".
"Hay algo especial en pasar por
una experiencia cercana a la muerte o en ver como alguien querido pasa por
ella", reconoce Michael. "Hace que te replantees lo que estás haciendo y si
merece la pena". Si alguien llegó a pensar en el final del grupo, nada más lejos
de la realidad. Después del contrato recién firmado, los próximos cinco discos
necesitan encontrar su propia dirección. Tal vez éste muestre ya la dirección
futura del grupo, o puede que no sea más que un enternecedor recuerdo de su
pasado.
"Si tengo que dar una idea
general de este disco", dice Michael, "es que es muy parecido al primero,
Murmur. Cuando hicimos la primera gira en el 82 y 83, viajando de ciudad a
ciudad y tocando en pequeñas salas, las canciones que nos salían hablaban de
viajes, de movimiento, de estar fuera de casa, dónde quiera que eso sea. Y este
disco tiene un poco de eso. Las canciones que escribimos en la carretera tienen
una sensación de tránsito, de sentirse lejos, se trate de una distancia
geográfica o de cualquier otro tipo".