Con 17 años, Aid es, junto a Wöyza, la rapera de referencia en Galicia, afición que comenzó a los 14 años al grabar su primera maqueta. Además de escribir poesía y grabar canciones sin parar, Aid ya tiene un primer disco de 7 canciones, Aquí tenéis, hace un programa de radio en el que apoya, sobre todo, el rap en gallego. También forma parte de Licor Kafé, un proyecto musical que comparte con 040 (Solemne & Zentinela), Wöyza y El Puto Coke en la producción. En marzo aparece un recopilatorio de este proyecto.
Los hechos desmienten la
imagen lúgubre y de pasado tormentoso que le acompaña. Nick Cave es ahora un
padre de familia, cerca de los 40, que disfruta unas pequeñas vacaciones para
presentar Murder Ballads -Baladas asesinas o Baladas de
asesinatos, según el día-, su último disco. ¿Qué
queda de aquellos días tormentosos y torturados en el australiano quien, después
de desmembrar a la máquina de blues agónico The Birthday Party, ha editado ya
nueve discos en lo que es la colección más impresionante de los diez últimos
años? Pasen y teman.
Los textos de Murder
Ballads se basan en el relato de varios asesinatos, pero no tienen siquiera
la coartada de describir el proceso mental que lleva al asesino a actuar de esa
forma.
- Cierto, porque no es un disco
demasiado personal y no estoy tan metido en los textos. La grabación de Let
Love In me dejó exhausto. Fue muy doloroso porque trataba lo que me estaba
ocurriendo en aquel momento, que era una mierda. Murder Ballads
fue escrito como un ejercicio académico, a partir de una idea que surgió hace
muchos años y, cuando nos pusimos, mi interés por el tema había desaparecido.
Antes leía sobre asesinatos y muertes, ahora ya no. Algunas, como "O'Malleys Bar"
se ponen en la piel del asesino, pero la mayoría de las canciones son comedia
pura. Si las hubiera escrito hace cinco años hubieran sido peores, en el fondo y
en la forma. Pienso que el disco es divertido.
Tampoco es que sean
precisamente cómicas. En tal caso tragicómicas.
- De acuerdo. Hay temas
realmente perturbadores como "Song Of Joy" y "O'Malleys Bar", sobre una matanza
múltiple en un bar, que muestra mis sentimientos hacia una sociedad que crea
gente como ésa. Es contradictorio, porque odio al que es capaz de hacer algo así
pero, a la vez, puedo simpatizar con él en algún sentido.
Además de sangre y vísceras
hay también mucho amor. ¿Qué
relación intentas explicar entre el amor y la muerte?
- Para mí, el asesinato como
metáfora del acto más extremo sí está muy relacionado con el amor, porque en ese
sentimiento reside mi más profundo odio y felicidad. Toma como ejemplo "Where
The Wild Roses Grow", escrita para cantar con Kylie Minogue. Habla de mis
sentimientos hacia ella y, a pesar de ser una balada sobre un asesinato
premeditado, se trata de una canción romántica.
A primera vista choca la
idea de Nick Cave junto a Kylie Minogue. Sin embargo P J Harvey sí está más
cerca de ti, tanto musical como personalmente, haciendo los dos la música más
personal de los últimos años y, por otra parte, la más duradera.
- Polly Jean Harvey es
una gran amiga. Los dos hablamos sobre lo mismo. Ella es compositora y trabaja
desde el principio del proceso creativo. En el caso de Kylie, hasta ahora ha
tenido gente escribiendo para ella y su relación con la música ha sido
totalmente diferente. Hace años la vi actuar y pensé que ojalá cantara otras
cosas. Quería verla cantar algo más sensual y melancólico.
¿Hasta
qué punto escribir para ellas o para otras personas es una terapia personal?
- Las canciones me sirven para
distintos propósitos: puedo atacar a alguien en concreto y asesinarlo con
palabras, normalmente a las mujeres, porque me hieren profundamente. Hago temas
así para que sepan como me siento y se sientan mal también. Otras me sirven para
sentirme más cerca de la chica a la que amo. Es como si, al pensar en alguien,
dedicándole atención y tiempo, se hiciera más grande, se acercara. Escribir no
me ayuda a menguar el dolor que siento a veces, sino a comprenderlo. Para mí
escribir es un acto espiritual de celebración, muy positivo.
Aun así, el dolor, la
tristeza, las obsesiones, la depresión... el lado oscuro de la vida siempre ha
estado en tus textos.
- Escribo más sobre el amor
pero, por desgracia, cuando empiezo una relación, en seguida le veo el final. No
es una forma de ser muy positiva, pero he aprendido a reconocer rápidamente los
fallos que van a destruirla nada más empezar. Y entonces puede que resulte
incomprendido, cuando se cree que mis canciones son negativas. Tengo una visión
del mundo un tanto despiadada. No estoy en este mundo para aplaudir a todo.
¿Cómo
encajas entonces las críticas?
- Antes me implicaba
emocionalmente en las entrevistas. Si después se decía algo agresivo en mi
contra, respondía. No me caía bien ningún periodista de los que conocí. Ahora
sigo leyendo todo lo que se publica sobre mí, pero no me preocupa demasiado,
aunque sigue doliéndome leer artículos sobre mí deliberadamente violentos. De
todas formas, os hago una foto a todos y así os podré buscar y matar si habláis
mal de mí.
Supongo que tendrá mucho que
ver con todo el tiempo que ha pasado desde finales de los 70 y tus primeros
discos con The Birthday Party en Australia. ¿Cómo
te ves después de tantos años y tantos discos?
- Considero que soy un músico
que trabaja sólo en su campo. Lo que hago no tiene ninguna relación con el
panorama actual ni la ha tenido nunca. Me gusta esta situación. Mis músicos
preferidos también trabajan en algo único: sus composiciones hablan de ellos, no
de lo que pasa por fuera o de la moda. Me divierte estar de vez en cuando arriba
y ser considerado pasado de época más tarde, como un dinosaurio, que es lo que
soy.
No eres aún lo
suficientemente mayor, más si lo comparas con lo políticamente correcto de las
nuevas generaciones.
- Creo que tengo algunas
actitudes prehistóricas hacia ciertos temas de este mundo tan políticamente
correcto en que vivimos. Cuando creces tiendes a ser más tolerante con los
demás, pero las personas se van formando poco a poco y la vida te hace ser como
eres. Si no cambias, acabas odiando a todos, empezando por ti mismo.