Son uno de los proyectos más personales del Estado. Con su primera maqueta ganaron varios festivales, entre ellos el convocado por el Festival de Benicassim. Después vinieron dos discos intensos y eléctricos -El Columpio Asesino (2003) y De mi sangre a tus cuchillas (2006)-. Ahora, con menos ferocidad, pero igual intensidad, y un sonido muy especial, editan La gallina, un álbum que presentan el sábado 24 en la Sala Karma de Pontevedra.
Nadie en los últimos años había conseguido en Brasil
tanta unanimidad como Marisa de Azevedo Monte, la nueva sensación carioca nacida
el 1 de julio de 1.967. Se estrenó en el 89 con un disco en directo, Marisa
Monte. Luego vino el más que imprescindible y recomendable Mais en el
91, y ahora edita este Rose And Charcoal que nos presentó en una
entrevista.
Marisa, ¿no
te parece que Rose And Charcoal, tu nuevo disco, es un álbum con
demasiadas mezclas?
- En Brasil escuchamos mucha música de todas partes del
mundo y no queremos rechazarla. He hecho casi todo mi disco en Brasil, aunque he
ido a grabar cuatro temas a Nueva York. Y eso es, para mí, un mezcla cultural.
Ésa es la mezcla: fundir todas las influencias con la rusticidad brasileña. Es
como la musicalidad de mi tierra: los principales instrumentos son acústicos,
incluyendo la percusión que puedes escuchar a lo largo de todo el disco. Éste no
es un disco tecnológico. Es orgánico... mucha gente tocando juntos.
¿Cómo puedes lograr reunir tal cantidad de figuras brasileñas
junto a artistas internacionales? ¿No es un proceso demasiado complicado?
- He tomado a Gilberto Gil y a Carlinhos Brown de Bahía.
De Pernambuco elegí a Nana Vasconcelos y Arto Lindsay, que nació en los Estados
Unidos pero vive en Brasil desde hace quince años. De Río de Janeiro vengo yo,
Paulinho da Viola y la Velha Guarda da Portela, que son un grupo de samba que se
reúne y tocan juntos. Son gente mayor, de unos setenta años, tradicionales y
están en las raíces de la auténtica samba carioca. Fue muy emocionante grabar
con ellos. De Sao Paulo tengo a Nando Reis que es un gran bajista y que también
ha compuesto alguna de las canciones del álbum. Y he compuesto varias canciones
con Arnaldo Antunes que es un poeta maravilloso. Son gente que anda por los
treinta años más o menos.
Lo más curioso es como logras involucrar a mucha gente que nada
tiene que ver con Brasil ni con la música tradicional que se hace en tu país en
un proyecto así.
- Pretendo presentar lo que es Brasil al resto del
mundo. Brasil es un país muy soleado, muy lejano... He grabado en Nueva York con
gente que ama la música brasileña, que están interesados en ella y también con
algunos músicos brasileños que me acompañaron allí, como Nana Vasconcelos, el
percusionista, Homero Lubombo, que es un guitarra acústico y con los americanos
Bernie Worrell, músico de Funkadelic, y Laurie Anderson. Sin olvidar los
arreglos de cuerda que han hecho Philip Glass y Greg Cohen, el bajista de Tom
Waits, que están también muy interesados en la música brasileña.
Me gusta el título que has elegido, aunque lo hubiera preferido
en portugués. Tengo entendido que tiene algo que ver con la bandera brasileña
pero. ¿a que asocias tú ese Rosa y carbón?
- El título completo es Green, Blue Yellow, Rose And
Charcoal. Los tres primeros colores -verde, azul y amarillo-, son los
colores de la bandera de Brasil. Nuestra bandera tiene un sentido: el amarillo
representa el sol y el oro, porque en Brasil hay una gran cantidad de oro, el
verde representa la selva virgen, y el azul, los cielos y los mares de nuestra
tierra. El rosa y el carbón son dos colores añadidos, como si quisiéramos
revisar y ampliar la visión de Brasil. Son dos tonos medios, dos colores que no
son extremos. Como la gente de Brasil. Todo el mundo está mezclado. No tenemos
ninguna separación entre blancos y negros. Rose And Charcoal representa
esta connotación mestiza, el Brasil de los tonos medios.