Referencias: mil discos vendidos sin ni siquiera llegar a las tiendas; dos concursos ganados en unos meses; más de 7.000 amigos en el myspace; van a la final española de la Battle of the Bands; y el productor de Van Morrison viajó este verano a Vilagarcía para conocerlos. Así cualquiera se permite publicar un debut titulado Greatest Hits.
Los Ángeles, 4:45 de la mañana.
“Y en este año mi reino como adolescente finaliza. Lo celebro preguntando si
debo ser liberado de mi contrato con la compañía discográfica, cuyo vencimiento
está próximo. Por ahora el sello (4AD) y yo somos viejos amigos, y ellos
realmente dijeron que sí (gracias). Alguien lee un rumor en la ‘autopista de la
desinformación’ -Internet- y un semanario dice que estoy despedido (gracias).
Muy bien. Mejor para mí.
Mientras mi manager busca nueva
compañía, yo grabo un disco casi completo y lo envaso para una fecha lejana.
Toco alguno de los temas para un curioso ejecutivo de Londres que más tarde le
dice a mi manager: ‘Frank no sabe lo que quiere’. Tomo nota para decirles a los
futuros cazatalentos que lo que yo quiero es vender miles de discos.
Aparecen American Records y
Dragnet / Sony Records. ‘Chico, hacer discos dobles es estupendo, pero ¿podrías
depurarlo un poco y darnos algo más sustancioso?’. Así que comprimo lo hecho a
dieciséis temas, me contrato como mi propio productor, llamo a la sección de
ritmos country de la ciudad de Providence para que se unan al sustancioso festín
y el prodigio pelirrojo de Martin continúa como guitarrista.
Grabamos el disco -‘creamos
éxitos’- principalmente en directo, con un joven ingeniero que nos envió la
agencia de empleo, cuyo papel no pasó de arreglar algún sonido de pandereta, y
lo redujimos hasta dejarlo en trece temas, cronometrados en los tradicionales 40
minutos. El pelirrojo número uno nos ha estado tocando una nueva remezcla de
Who: Live At Leeds una y otra vez, y a través de nuestras conexiones en
Mancunia encontramos por fin al hombre idóneo para mezclar nuestro nuevo disco.
El resultado: The Cult Of Ray.
‘Pero Frank, háblanos de los
temas y de las diferencias respecto a cuando estabas en los Pixies’. Pues hay
obsesión por ciertos lugares, manía persecutoria, alteraciones genéticas
(diablos, si sigo así con el éxito de Expediente X podría comprarme un
nuevo yate), un instrumental como si te pegaran una patada en los dientes,
cultura pop y mi frustración por ella, una juventud solitaria, una canción con
la que espero que todo el mundo conecte, violencia universal, monstruos, otro
instrumental...”