Lila Downs (1968 en Heroica Ciudad de Tlaxiaco, Oaxaca, México) es una cantante mexicana. Compositora y cantante especializada en música mexicana y de pueblos indígenas mexicanos entre ellos el mixteco, zapoteco, maya y náhuatl además de las músicas regionales de México, en especial Oaxaca. Comenzó a cantar en clubes de Oaxaca, y en Filadelfia con el apoyo de Paul Cohen. Colaboró en la banda sonora de la película Frida. Algunas de sus canciones más exitosas han sido “Sueño y bendición”, “Estrella oscura” y “La Llorona”. Actualmente vive en Coyoacán, en la Ciudad de México.
De Lila Downs dijo la gran Chavela Vargas que era su sucesora. Casualidad que su último trabajo se llame La cantina (entre copa y copa'. Canta ella baladas rancheras contra el sufrimiento, la soledad y las pupitas del amor. Su música emociona.
Las chicas son
guerreras, sí. En los últimos tiempos surgen tantas en el mundo del pop
que es casi imposible seguirlas. Algunas, tales como Sophie Zelmani, Stina
Nordestam o Lisa Loeb optan por los sonidos más aterciopelados, no exentos
de riesgo. Fiona Apple va en esta línea y es tal la fiebre en los sellos
discográficos por encontrar otra Alanis Morissette que aún no ha tenido
tiempo de actuar en directo. Y eso es algo que la tiene preocupada.
"Lo que yo siento por la
música, cualquier canción, cualquier estilo, es que no existe lo bueno y lo
malo, sólo lo verdadero y lo falso. Si la música y las letras se conciben
con honestidad y si la producción es fiel al mensaje de la canción, entonces
lo que se expresa es arte, cualquiera que sea la opinión de otros acerca de
ello. Nadie puede negar una expresión honesta. Así que todo resulta mucho
más sencillo si simplemente dices la verdad".
Palabras sabias. Palabras
perspicaces. Pronunciadas como si se tratase de un venerable veterano del
rock que lo ha visto todo y ha conservado su integridad a toda costa.
Salvo que no es así. Quien habla con tal seguridad es Fiona Apple, una
artista nueva. Alguien que todavía no ha actuado en público y que no tiene
más que 18 años. Aunque, una vez que se escucha Tidal, su disco de
debut, ya no se puede dudar que esas palabras provienen de una sabiduría que
transciende la edad, una sabiduría que surge directamente del corazón.
Tidal
contiene 10 temas atemporales
que desafían a las categorías habituales. Las letras tienen más de una deuda
con la poetisa Maya Angelou. Aunque Fiona Apple es ante todo una compositora
de canciones, su piano y su voz oscura e inquietante son los perfectos
vehículos para su música. "No es que creyese que tuviera una voz bonita,
pero me considero más bien una compositora. Toco el piano desde los ocho
años y siempre he escrito canciones que cantaba yo misma, porque no tendría
sentido que otra persona lo hiciera".
En su caso, las reglas
tradicionales, como empezar en pequeñas salas y hacerse con un pequeño grupo de
fieles seguidores, son irrelevantes. No es que las rechazase o se negase a
seguirlas; simplemente no surgieron. "Esto es algo que creo que siempre he
deseado hacer pero que nunca dije en voz alta. No pude hacerme a la idea yo
misma, porque admitirlo significaba exponerme a la posibilidad de que tal vez no
ocurriese, y esta idea me era insoportable. No quería moverme antes de saber con
seguridad que estaba en lo cierto. Y no estuve segura hasta hace un año".
Entonces fue cuando decidió que
las puertas estaban abiertas para ella. "No es que esto sea exactamente mi
destino, pero yo hice que lo fuese. Es imposible imaginar la vida sin hacer lo
que quieres hacer". Así que Fiona, hija de una familia artística -su padre es
actor y su madre cantante y bailarina- se fue a Los Ángeles para estar con su
padre, terminar sus estudios y grabar una maqueta.
"Mi meta era hacer un montón de
cintas y enviarlas por todo el país, pero al final acabé ahorrándome los gastos
de envío. Volví a Nueva York por Navidades y una de las cintas acabó en manos de
una amiga que casualmente hacía de canguro para un ejecutivo de la industria
discográfica. Un amigo de éste, Andrew Slater, productor y mánager, la escuchó
y, desde entonces, hemos estado trabajando juntos".
En ese momento, no obstante,
Fiona no tenía suficiente material de calidad para llenar todo un álbum. "Las
canciones no me salen a raudales, así que me obligué a escribir. Hice dos
canciones a la semana, y no sé cómo lo conseguí, porque cada vez que compongo un
tema pienso que jamás podré volver a escribir otro".
Una vez satisfecha con las
canciones, entró en el estudio. "No se escribió ninguna partitura para los
músicos, lo que dio lugar a la espontaneidad del disco -de hecho, algunas de las
canciones son maravillas grabadas en una sola toma- y a cierta tendencia a la
improvisación final en la parte final de las canciones. Nosotros simplemente
tocamos", afirma con naturalidad.
Tras la publicación del disco,
Fiona tiene por delante todo un reto: actuar en directo. "Sé que esto va a
cambiar mi vida... Estoy deseando hacerlo. Creo que todo este sudor, sangre y
lágrimas han sido para esto", dice con una sonrisa inquieta. "Estaré nerviosa
pero,
¿qué
otra cosa puedo hacer? No me voy a volver atrás".
Es cierto que caben varias
interpretaciones de sus letras pero, sobre todo, se desprende que la vida es la
suma de las experiencias de uno, dolorosas y de júbilo, positivas y negativas.
"Mi álbum se llama Tidal (Marea), debido en parte a que todo esto
me ha golpeado como un maremoto, pero también debido a que ‘marea’ se refiere al
flujo y al reflujo, y eso es la vida, en realidad". Para Fiona Apple, la marea
le favorece y no hay que desperdiciar el momento.